Uno de los principios fundamentales del Estado de Derecho es el deber y el derecho de la objeción de conciencia. El conflicto y la violencia surgen allí donde el deber de disentir está proscrito, y donde está prohibido pensar, reflexionar y razonar críticamente, es decir, lentamente y con esfuerzo. La dialéctica de la desobediencia civil sitúa en la dimensión humanística a las formas irracionales del discurso, del pensamiento y del

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