El Hospital Neuropsiquiátrico de Agudos «Dr. Mario Mendoza», recibe a diario entre 15 y 20 personas con diferentes trastornos mentales, según datos de la investigadora Dulce Davis del Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD).
La capacidad de este hospital ya fue rebasada y Honduras solo cuenta con al menos 70 psiquiatras en el campo, otros que no encontraron un espacio laboral en su área profesional, hacen trabajos administrativos. El Mario Mendoza es el único hospital especializado en temas de salud mental, pero es para pacientes agudos.
Tegucigalpa, Honduras. – No es cosa de “solo estrés”, mucho menos debería ser motivo de chiste o espectáculo, ni se soluciona con el típico consejo “buscá qué hacer para que dejés de pensar tonteras”, la falta de salud mental está afuera, la percibimos, vivimos y sufrimos a diario, equivocadamente normalizada, estigmatizada y, luego, minimizada al punto de ser tabú, pero también es sostenida por un sistema de salud colapsado que todavía no ha sido subsanado.
La salud mental hondureña históricamente ha estado en crisis, pero ha empeorado, el panorama social, político, económico y de seguridad que se vive, deriva en estas situaciones que llevan a desarrollar condiciones que no se tratan de la forma adecuada y se termina perdiendo el control del sistema nervioso y se pierde la consciencia, como resultado de la falta de prevención y de psicoeducación.

Mientras tanto el Hospital Neuropsiquiátrico de Agudos “Dr. Mario Mendoza”, recibe a diario entre 15 y 20 personas con diferentes trastornos mentales, según datos de la investigadora Dulce Davis del Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD).
La capacidad de este hospital ya fue rebasada y Honduras solo cuenta con al menos 70 psiquiatras en el campo, y otros que no encontraron un espacio laboral en su área profesional, hacen trabajos administrativos. El Mario Mendoza es el único hospital especializado en temas de salud mental, pero para pacientes agudos.
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Un paciente agudo es aquel que experimenta alteraciones repentinas o de rápida evolución, pueden ser en horas o pocos días, y, que, involucran tanto el comportamiento, la cognición y el estado de ánimo, al igual que la función del sistema nervioso central. En su mayoría, estos cuadros representan emergencias médicas o psiquiátricas que requieren hospitalización o estabilización rápida.
Elma Olivia Perdomo, directora ejecutiva de la Colectiva Mariposa 88 HN, quienes brindan apoyo psicosocial a personas con discapacidad que enfrentan discriminación, expresó en entrevista para Criterio.hn que, lo que falta derribar es esa barrera actitudinal hacia la salud mental, desde el enfoque de los derechos humanos la legislación nacional y alineándola con el tratado internacional que protege los derechos de las personas con discapacidad, pues de ahí parte la carencia, porque la salud mental no ha sido reconocida como una discapacidad a la luz de la Convención.
Las barreras que enfrenta la discapacidad psicosocial son que, sumada la deficiencia al actuar con la barrera actitudinal, de pensar que son personas locas con las que no se puede hablar, que son agresivas, violentas, peligrosas, todo eso deriva a que la persona se aleje, se autoexcluya y de esa forma se le violenten todos sus derechos humanos como tal.
La falta de reconocimiento en la Ley de Equidad y Desarrollo Integral para las Personas con Discapacidad, es lo que tiene al sistema de salud mental prácticamente colapsado, solo se cuenta con dos centros de atención a la salud mental de forma gubernamental y allí se atienden todo tipo de condiciones, no solo discapacidades psicosociales.

Los casos más sonados, es el de una madre que asesino a su niña de dos años, son cosas que no se estudian, no se abordan de forma integral y no se toman en cuenta por las autoridades de salud ni los tres poderes del Estado.
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FALTA DE EDUCACIÓN, CAMPAÑAS DE INFORMACIÓN Y SENSIBILIZACIÓN
Es un hecho que falta más personal dentro de las instituciones públicas para que atiendan a las personas que desarrollen algún tipo de condición. Dentro de la discapacidad psicosocial está la epilepsia -con una gran variedad de tipos-, la esquizofrenia, trastorno afectivo bipolar en todos sus tipos, que afectan el organizado de las personas y por no tener un tratamiento adecuado, porque el sistema público no tiene o solo cuenta con medicamentos de poca claridad, el paciente no puede mejorar su condición de vida.
La temática ha sido desatendida pese a que se han hecho informes para evidenciarlo y se han entregado denuncias internacionales, pero sigue siendo un tema de cuarto plano.
“Yo lo atribuyo al bajo nivel de desarrollo humano en que está el país, Honduras es de los países con menos desarrollo humano promovido y no hay prevención para el desarrollo de estas condiciones temporales o que se pueden convertir en condiciones crónicas, primero ansiedad, presión y luego esquizofrenia, epilepsias u otras condiciones. El VIH también puede desarrollar trastorno afectivo bipolar, es decir, son muchos factores lo que influyen en que una persona adquiera una condición”, apuntó Elma Perdomo.
Al no haber formación esas habilidades quedan blandas, hace falta inversión del Estado sobre todo en educación, porque todo está conectado y se debe enseñar a la población esas técnicas para abordar una situación o conflicto, las personas están en ambientes abrumadores y con violaciones a sus derechos.
Elma Perdomo, ejemplificó que “cuando está en un trabajo y empieza a ser discriminada por X o Y, una enfermedad que usted tenga, que debe estar recibiendo un tratamiento, ahí ya comienza la discriminación laboral. Ahí empieza la violación a su derecho y la persona termina completamente descompensada de su salud mental, no solo lucha con su condición física u orgánica, también con las barreras actitudinales con la discriminación de las personas”.
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A su vez, faltan campañas de prevención que brinde las herramientas para poder gestionar esos niveles químicos en el cerebro de los que la persona no tiene la culpa, puesto que cada cual es distinto y su reacción es diferente a cada escenario, existe frustración ante el nivel de desempleo, la violencia basada en género, la delincuencia, entre otros.
No obstante, en honduras se estigmatiza todo, y la gente pregunta, por ejemplo, qué preocupación puede tener una niña, niño o un joven como para sufrir ansiedad o depresión, desde allí ya se minimiza el estado mental de ese sector de la población, invalida sus sentimientos, emociones y se llama a guardar silencio y no abrirse para decir lo que esa persona siente y se termina evadiendo.
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NO HAY PREVENCIÓN, SE NORMALIZA EL “ESTRÉS”
Una persona sin prevención no sabe cómo le ha afectado la depresión hasta que ya está en la cama de un hospital pagando tratamientos caros por cáncer. La no atención lleva a otras enfermedades crónicas que incluso llevan a la muerte. Se normaliza que se viva bajo estrés.
Lo que no atienda en el presente le afectará en el futuro, se pasa por un ciclo de impacto, duelo, negación, y puede que la persona nunca salga de la negación, y el impacto puede no verse de inmediato, pero puede relucir una década después, o en menos o más tiempo, porque esa herida está latente. Cuando se es consciente de que no es normal tener ciertos episodios y se busca la ayuda profesional se puede superar.
Es un hecho que, falta mucho para la aplicación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en el tema del derecho a la accesibilidad que habla sobre los ajustes razonables, que es aplicar medidas sin que esto implique un alto costo y adaptar el entorno.
Por su parte, Dulce Davis, investigadora, psicóloga y coordinadora de proyectos en el Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), explicó a Criterio.hn que, en Honduras se registran índices importantes en cuanto a la tasa de suicidios.
De acuerdo a datos compartidos a los que Davis da seguimiento, compartió que el Mario Mendoza recibe entre 15 y 20 pacientes nuevos cada día que presentan ansiedad, depresión o trastornos emocionales que son producto del colapso social del país.
Existe mayor demanda a partir de ese colapso social y las personas no logran desarrollar esos mecanismos de afrontamiento adaptativos que le permiten poder afrontar una situación, entonces se recurre a los mecanismos desadaptativos, ahí entra la violencia y todo lo demás.

Es oportuno mencionar que, en mayo de 2026, durante una sesión ordinaria en el Congreso Nacional (CN), se presentó la iniciativa “Ley Camila”, es un proyecto cuyo objetivo principal es fortalecer la atención integral en saludmental a través de la creación y ampliación obligatoria de plazas para psicólogos en hospitales, centros de salud y escuelas públicas a nivel nacional.
La propuesta de ley -que todavía no fue aprobada- surgió como respuesta al aumento de casos de depresión, ansiedad y a los más de 200 suicidios registrados en años anteriores, buscando garantizar apoyo profesional tanto para los estudiantes como para la población en general.
La Ley de Equidad y Desarrollo Integral para las Personas con Discapacidad (en particular el Decreto 160-2005), señala que cualquier persona con deficiencia física, mental o sensorial es reconocida como sujeto de pleno derecho. Sobre las personas con trastornos mentales, la ley estipula lo siguiente:
Protección contra la discriminación: Prohíbe cualquier tipo de marginación, exclusión o trato desigual por motivos de su condición mental en ámbitos laborales, educativos y sociales.
Integración social: Garantiza las mismas oportunidades para acceder a la educación, la salud y la rehabilitación, evitando que su trastorno limite su integración en la comunidad.
Educación y capacitación: Asegura adaptaciones en el sistema educativo y programas de rehabilitación laboral para que puedan alcanzar su máximo desarrollo integral y autonomía.
Esta normativa busca garantizar su dignidad humana, promoviendo espacios donde se eliminen las barreras que impiden su plena participación.




