Xiomara Castro celebra la disminución de homicidios ante un pueblo hondureño escéptico

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Al hacer un análisis comparativo entre los primeros ocho meses de 2021 y los primeros ocho meses de 2022, los homicidios se han reducido en un 17.14%.

Tegucigalpa. –Honduras cerró el 2021 como el tercer país con la mayor tasa de homicidios en Latinoamérica, pero con la esperanza de un cambio tras la victoria electoral de Xiomara Castro que se impuso ante el régimen del conservador Partido Nacional que permitió, por doce años, que estructuras criminales cooptaran las instituciones del Estado.

Tras siete meses de gobierno, la presidenta Castro aseguró que los homicidios en Honduras, bajo su administración, se han reducido con el esfuerzo permanente de la Policía Nacional logrando que varios municipios no tengan reporte de muertes violentas.

La frase: “Quiero comenzar reconociendo algunos de los logros de la Policía Nacional y cambios que, paso a paso, darán resultados en la nueva estrategia de seguridad después, de doce años en que se intentó desconocer sus esfuerzos. Hay una evidente reducción en el número de homicidios, en 190 municipio del país llegando, en algunos, a cifras similares o menores a la tasa que se exige a nivel mundial y en 65 municipios tenemos cero homicidios”, afirmó Castro.

Las declaraciones de Castro se suman a las de su asesor presidencial, coordinador del oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre) y su esposo José Manuel Zelaya Rosales, quien también asegura que los índices de violencia han disminuido.

El también expresidente de Honduras, reconoce que las instituciones del Estado fueron penetradas por el crimen organizado patrocinados por el régimen que erigió Juan Orlando Hernández, exgobernante extraditado a Estados Unidos por delitos de narcotráfico.

El director de la Policía Nacional, Gustavo Sánchez, indicó que durante doce años alrededor de 65 mil hondureños fueron asesinados, en tanto la viceministra de Seguridad, Julissa Villanueva, es constante en sus afirmaciones en cuanto a que las instituciones del Estado fueron penetradas por estructuras criminales.

Desde que el golpe de Estado de 2009, que defenestró a Zelaya Rosales, durante el Gobierno de Porfirio Lobo Sosa (2010-2014) la tasa de homicidios se elevó a 77,4 por cada 100 mil habitantes, incluso Tegucigalpa y San Pedro Sula figuraron dentro de la lista de ciudades más violentas del mundo.

Los indicadores de la violencia comenzaron a descender en 2014 cuando Hernández asumió la presidencia, de manera fraudulenta y financiada con dinero de la corrupción y el narcotráfico. A partir de entonces la tasa de homicidios pasó de 60,02 por cada 100 mil habitantes a 41.40. En su segundo mandato ilegal y arbitrario, también impuesto por un fraude electoral, la tasa de homicidios se mantuvo y cerró con un 41,71, según estadísticas del Sistema Policial en Línea (SEPOL).

El reciente boletín del Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Muertes por Causa Externa, expone que en los primeros cinco meses de 2022 las muertes violentas en el país disminuyeron en un 7,0%, representando una disminución significativa en comparación con los últimos años.

En enero, mientras el régimen de Hernández concluía su mandato, los homicidios incrementaron en 17,9, mientras que, en febrero, en el primer mes de la administración Castro, se registró una disminución de 16,2, extendiendo esa misma tendencia de reducción para marzo con un 14,5, abril 2,9, mayo en 16,9 en comparación con las mismas fechas de 2021, según datos del Observatorio.

La tendencia reduccionista continuó en junio con 35,9, en julio con 5,8 y agosto cerró con una merma de 24,4.

“Hay una reducción del 7% en el número de homicidios, esto es importante establecerlo porque, en los primeros cinco meses del año, ya va dando cuenta que las estrategias que se están estableciendo en materia de seguridad están dando un resultado”, dijo a Criterio.hn la directora del Observatorio de la Violencia, Migdonia Ayestas, con datos procesados hasta el 31 de julio. Sin embargo, en agosto la disminución pasó a ser de 17.14%

Durante los primeros ocho meses de 2021 unas 2,321 personas perdieron la vida de forma violenta, no obstante, para el presente año, en la misma fecha, se contaban 1,923, es decir, 398 homicidios menos, lo que implica una reducción del 17.14%.  

Aunque existe una percepción en la ciudadanía que la violencia ha incrementado, Ayestas señala que está condicionada por hechos de alto impacto como muertes violentas de transportistas, de mujeres, suicidios, homicidios múltiples y “crean un sentimiento de temor, eso hace que la percepción vaya en aumento aun cuando se ha reducido la violencia y la criminalidad”.

Las cifras que expone el Observatorio se asemejan a los datos oficiales de SEPOL y en los primeros seis meses del gobierno reflejan un avance significativo en la reducción de muertes violentas, de hecho, 2022 podría cerrar como el año menos violento en la última década.

Las estadísticas por mes, muestran que en enero de 2022 se registraron 366 homicidios lo que representa un incremento de 53 víctimas más en comparación con la misma fecha de 2021; en febrero se contabilizaron 253 con una reducción de 50 víctimas, en marzo la disminución fue de 52 muertes al reportarse 306 homicidios, en abril  se produjeron 299 con una merma de ocho muertes.

En mayo se registran 303 muertes violentas con una diferencia menor de 63 en comparación al año anterior, en junio se contabilizaron 264 con una diferencia de 148 muertes menos, siendo el mes con menos incidencias, sin embargo, julio cerró como el más violento de la administración Castro con 322 sucesos.

Sin embargo, al hacer el análisis comparativo entre julio de 2021 y julio de 2022 se reportan 20 víctimas menos, en tanto, agosto reportó 176 homicidios, 57 menos que 2021 cuando se contabilizaron 233.

En cuanto a muertes múltiples o lo que se conoce popularmente como masacres, datos recabados por el equipo de Criterio.hn y cotejados con las estadísticas del Observatorio de la Violencia, hasta el 31 de agosto del año anterior, sumaban 33 con 112 víctimas, mientras este año se contabiliza igual cantidad de masacres, pero con un incremento con 125 víctimas, 13 muertes más.

Los departamentos con más hechos de violencia son Olancho, Colón, Lempira, Santa Bárbara, Atlántida, Islas de la Bahía, Yoro, Comayagua Intibucá que superan una tasa de homicidios de 16 por cada 100 mil habitantes; Cortés, El Paraíso, Choluteca y La Paz rondan entre el 12 a 15.9 y Francisco Morazán, Ocotepeque y Copán reportan tasas entre el 10,5 a 11,8.

En tanto, los departamentos de Gracias a Dios y Valle son las regiones del país con menos incidencias con tasas de entre 5,5 a 6,7 por cada 100 mil habitantes.

Sobre asesinatos de mujeres existe un incremento de 23 hechos. Para 2021 organizaciones defensoras de derechos de la mujer reportaban 174, en tanto este año ya suman 197.

Otro dato importante a señalar es que, del 15 al 22 de julio, la capital de Honduras no reportó homicidios, algo que hace varios años no acontecía. En tanto, en la ciudad de La Ceiba, departamento de Atlántida, ya suman 30 días sin asesinatos.

Es importante destacar que la tasa promedio de homicidios mundiales es del 10 por cada 100 mil habitantes, según el Estudio Global de Homicidios de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD)

Las proyecciones de la plataforma Infosegura del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), auguran que la tasa de homicidios en 2022 podría cerrar en 37.8% por cada 100 mil habitantes.

El 2020, año que inició la pandemia del SARS-CoV-2 en Honduras y en el que se impuso medidas de confinamiento, la tasa de homicidios era de 38.9%, en tanto, 2021 incrementó a 41,7 por cada 100 mil habitantes.

A criterio del criminólogo Nery Ordóñez, la percepción de la ciudadanía es que la violencia ha aumentado, pero concuerda con Migdonia Ayestas, directora del Observatorio de la UNAH, en cuanto a que la percepción responde a las muertes de alto impacto como el asesinato de Said Lobo, hijo del expresidente Porfirio Lobo Sosa, un caso en el que las investigaciones exponen que los operadores de justicia protegen a un agente de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN).

“La estadística está basada en números, hay algunos indicadores que muestran que las estadísticas se han reducido, lo que ocurre son muertes de impacto. Si ponemos estadísticas y vemos la paridad que hay en el año, hay una baja considerable en muertes violentas”, reafirmó.

No obstante, Ordóñez valora que se deben implementar más estrategias y acciones que desarticulen las redes del crimen organizado que generan violencia no solo en la población, también desde el propio Estado.

LA RECONFIGURACIÓN DE ESTRUCTURAS POLICIALES E HÍBRIDAS

En entrevista exclusiva a Criterio.hn, el ministro de la Secretaría de Seguridad, Ramón Sabillón, declaró que su meta es reducir al menos en 3% la tasa de homicidios mediante una reorganización de la Policía Nacional y tareas especiales que se están implementando, al igual que el acompañamiento de fuerzas armadas que creó Hernández para mantenerse en el poder.

También lea: Ramón Sabillón promete reestructurar las fuerzas de seguridad heredadas por JOH

“Nosotros como institución, ojalá que bajemos tres o cuatro puntos de los que tenemos ahorita, sería grandioso y si lo bajamos más, tenemos que darle gracias a Dios porque nos bendice, pero pretendemos bastante fuerte bajarlo al máximo que se pueda”, dijo el funcionario.

Hernández creó varias estructuras de seguridad incluso híbridas conformada por militares y policías que sirvieron para mantenerse en el poder de forma arbitraria, coercitiva e ilegal. En virtud de tal extremo, el gobierno de Castro prometió eliminar la Policía Militar del Orden Público (PMOP), pero, luego a los pocos meses de haberse estrenado, anunció su continuidad para enfrentar la criminalidad.

Castro, que desde la campaña presidencial de 2013 ofreció desmilitarizar la sociedad, conserva la Policía Militar del Orden Público (PMOP), creada en 2013 bajo Decreto Legislativo 168-2013 y conformada por 5,000 militares. Este modelo de seguridad militar, financiado por la endeudada Tasa de Seguridad, se convirtió en el brazo armado de Hernández.

En la entrevista, Ramón Sabillón explicó que se ejecutará un plan gradual para que los militares sean adheridos a la Policía Nacional y eliminar la PMOP.

Como parte de las promesas se reestructuró la Fuerza Nacional Anti Maras y Pandillas (FNAMP), ahora llamada Dirección Policial Anti Maras y Pandillas y Crimen Organizado (Dipamco) con facultades para desmontar a las estructuras del crimen organizado y perseguir el delito de lavado de activos.

La Policía Comunitaria, es otra apuesta para reducir la violencia e inseguridad, se trata de un plan integral mediante el cual los policías deberán incorporarse con las comunidades para conocer las problemáticas que enfrentan y buscar las estrategias en conjunto con los líderes para prevenir el delito.

Sabillón es del criterio que las fuerzas de seguridad del Estado fueron sometidas y reducidas al régimen criminal de Hernández, pero confía que los procesos de formación y evaluación que se están implementando apuestan por un cambio, aunque momentáneamente se trabaja con las mismas estructuras policiales, cuestionadas por estar vinculadas con el crimen organizado y el narcotráfico.

En resumen, la apuesta del gobierno de Xiomara Castro es desmilitarizar la seguridad de manera gradual y establecer una Policía Comunitaria, cercana a los ciudadanos, pero con la misma estructura policial.

El asesor presidencial y expresidente Manuel Zelaya, reconoce que “los grupos criminales están organizados e instalados en el país y además tienen infiltrado muchas áreas y organizaciones del Estado” factor que impide al gobierno confiarse y creer que la violencia y criminalidad está contenida, por el contrario, sigue vigente y cobrando vidas de hondureños.

Durante los primeros ocho meses de 2021 unas 2,321 personas perdieron la vida de forma violenta, no obstante, para el presente año, en la misma fecha, se contaban 1,923, es decir, 398 homicidios menos, lo que implica una reducción del 17.14%.  

Aunque exista una considerable reducción en la tasa de homicidios, los hechos violentos registrados en Honduras superan con creces la tasa promedio mundial.

En conclusión, las declaraciones de la presidenta Xiomara Castro en las que afirma que existe una disminución de homicidios en comparación con el régimen de Hernández, tomando en cuenta los datos recabados, se puede determinar que son verdaderas.

Sin embargo, es importante señalar que, pese a concretarse una tasa de homicidios de 37 por cada 100 mil habitantes, este dato es excesivo y mantiene a Honduras como el tercer país más violento de Latinoamérica.

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