Conflictos internacionales y subsidios a la energía agudizan alto costo de vida de hondureños

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Tegucigalpa. –La ofensiva que enfrenta Rusia con Ucrania sumado a los subsidios a la energía eléctrica aprobados a finales por el gobierno de Juan Orlando Hernández y ahora otro implementado por el gobierno de Xiomara Castro, son los principales factores que han generado un incremento al costo de vida de los hondureños.

A inicios del presente año, los hondureños fueron afectados de manera abrupta con un aumento a la tarifa eléctrica que representó entre un 26 a 36% en la factura mensual debido que, el entonces gobernante de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien será extraditado a Estados Unidos por narcotráfico, aprobó a mediados de 2021, la Ley de Subsidios a los Consumidores de Energía Eléctrica.

La medida fue aprobada por el Congreso Nacional mediante Decreto Legislativo 59-2021, como medida populista para no afectar la candidatura presidencial de Nasry Asfura, de tal manera se aprobó un préstamo por L 9,000 millones para absorber los incrementos a las tarifas de la energía registrados entre junio y diciembre de 2021.

La vigencia de la normativa finalizó el 31 de diciembre de 2021, por lo que Castro asumió la presidencia en medio de un aumento a las tarifas eléctricas.

Una vez asumió el poder, la nueva presidenta, anunció la implementación de un subsidio otorgando energía gratis a las familias que consuman menos de 150 kilovatios por hora al mes, una medida engañosa puesto que el 40% del total del costo fue cargado al sector comercial.

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“Hasta para morirse está más caro en este momento, comer está más caro, construir en este momento está más caro y movilizarse está más caro. Aquí se inventó un nuevo cargo a abonados de manera selectiva que es el cargo del benefició de la energía gratis que se la están cobrando a otros compatriotas. La situación es difícil”, expresó Adalid Irías, representante de la Asociación para la Defensa de la Canasta Básica en Honduras (Adecabah).

Para hacerle frente a la difícil situación con respecto a los precios de los combustibles, el Congreso aprobó un decreto de ley que concede un descuento de diez lempiras a los carburantes.

Desde mediados de marzo cuando comenzó el conflicto entre Rusia y Ucrania se ha generado una ola inflacionaria a nivel mundial, afectando especialmente a países en condiciones de pobreza como Honduras donde, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 73% de la población vive en pobreza y, de esta, el 53% en extrema pobreza.

Datos de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) exponen que, en agosto de 2014, el precio por galón de gasolina regular era de L. 82.70 lempiras, el diésel 75.47 y el de la gasolina superior 90.46.

En enero de 2019, la gasolina superior costaba L 94.70, el diésel 80.01, y la gasolina regular 85.43. Para enero 2022, la gasolina superior pasó a costar L 105.07, el diésel 87.40 y la regular 97.88. Entre tanto, para abril la escalada de precios ubicó al galón de gasolina superior en L 119.42, el diésel a 108.26 y la regular a 111.05, ya con los diez lempiras de descuento que otorga el gobierno.

Según cifras de la tasa de inflación del Banco Central de Honduras (BCH), Honduras cerró el 2021 con una tasa de inflación del 5,2% superior a la 2019 que representó el 4,37%. Mientras que, en 2020, a causa de la pandemia y las medidas de restricción del gobierno, la inflación fue de 3.47%.

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Por su parte el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) asegura que la tasa de inflación es menor a la reportada por el gobierno.

Entre tanto, economistas independientes estiman que la inflación es superior al 7% y que esto se refleja en los altos precios de los productos de la canasta básica, servicios públicos, entre otros.

“Ese incremento produce un impacto significativo en los precios de los bienes y servicios afectando a la población más vulnerable”, señala Kafati.

En 2014 el precio del taxi colectivo era de L 13, en 2018 pasó a 14 y a diciembre de ese año pasó a 15 y con la llegada de la pandemia los usuarios comenzaron a pagar hasta L 20.

El incremento del precio del transporte es otra de las demandas para el nuevo gobierno, de hecho, los empresarios de este rubro están dando un plazo para esta semana para que se les autorice nuevas tarifas, lo que vendrá a afectar aún más los languidecidos bolsillos de los hondureños.

ALTO PRECIO DE LA ENERGÍA

Los altos costos de la energía eléctrica debido al encarecimiento del petróleo y a los contratos leoninos entre el Estado y proveedores privados hace que el precio de la energía fluctué constantemente.

En 2014 el precio promedio del kilovatio hora de energía era de L 3.43, valor que no se incrementaba desde 2009, pero en 2018, nueve años después, pasó a 3.68 y ahora en 2022 ronda los L 4.64.

La Ley General de la Industria Eléctrica, reformada por el conservador Partido Nacional, establece que trimestralmente se debe revisar la tarifa eléctrica, situación que ha puesto más en precario la economía de los hondureños que, según la Adecabah, solo en 2022, más de 50 productos de la canasta básica han aumentado su precio. 

En 2014 el litro de leche costaba L 17, en 2018 se disparó en 23 y ahora en 2022 cuesta L 26. La medida de cinco libras de frijoles pasó de L 65 a 90. Asimismo, la libra de queso de 65 a 70, el cartón de huevo de 70 a 80 inclusive 90 lempiras y la libra de carne de res ha incrementado entre tres y cinco lempiras.

Un corte de pelo incrementó de 60 lempiras a 100, una pasta de dientes, de 20 pasó a 30, cuatro rollos de papel higiénico, en Tegucigalpa, pasaron de 50 a 60 lempiras y los ataúdes incrementaron su costo en un 25%, refiere el presidente de la asociación de consumidores.

A causa del alto costo de la vida, el gobierno implementó una rebaja a la tarifa eléctrica de 4,68% pese a que se auguraba un incremento del 13%.  Mientras empresarios y trabajadores concluyeron negociaciones de aumento al salario mínimo que ronda entre los 300 a mil lempiras, es decir, un ajuste de entre el 5 a 8%, por lo que en la zona urbana el salario mínimo promedio se fijó en L 10,260 y en el área rural en L 7,400, el equivalente a USD 418 y USD 302, respectivamente.

“Por el tema histórico que hemos vivido, creo que sin duda los subsidios son necesarios para poner la balanza de una u otra manera equiparada. Sin embargo, si lo vemos en el hoy por hoy prácticamente alguien podría o muchos podrían estar en contra de los subsidios porque también la estrategia que se ha tomado en algunas áreas en específico, no están bien focalizados”, indicó Ismael Zepeda del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh).

A criterio del representante de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Nacionales de Honduras (Fesitranh), José Dolores Valenzuela, el incremento al salario mínimo no responde al alto costo de vida de los hondureños y “no solventará las necesidades de los obreros”.

Hasta febrero pasado la Adecabah estimaba el costo de la canasta básica en L 13,800.

Para Adalid Irías, la reducción del costo a la energía es una medida que alivia las endebles economías de las familias hondureñas, pero no logra contrarrestar el aumento de enero.

Por su parte, el dirigente obrero Benjamín Vásquez recomendó a la Secretaría de Desarrollo Económico congelar los precios de la canasta básica porque al final es el consumidor quien paga las consecuencias de los altos precios.

Urgió además a la Fiscalía del Consumidor actuar contra quienes incrementan los productos y servicios sin justificaciones.

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