El abogado y analista político, Rodil Rivera Rodil, en entrevista con Criterio.hn, señaló que, “la privatización es la crónica de la muerte anunciada”, desde que el Partido Nacional se alzó en el poder, porque corresponde al postulado y política de la extrema derecha en todo el mundo.
“Que es modernización, es una de las mayores mentiras de un gobierno engañando al pueblo, mejor que digan queremos la privatización y la vamos a hacer, tenemos el poder, no se atreven eso. No se atreven porque en las próximas elecciones les puede pasar factura, el Partido Nacional no está muy claro si ganó o no las elecciones, no va a querer el próximo periodo entregar el poder, y como estas cosas pueden perjudicarlos políticamente, por eso han disfrazado la privatización”, subrayó Rodil Rivera.
Tegucigalpa, Honduras. – Actualmente una parte contundente de la población, entre ellos amplios sectores apolíticos están en contra de la privatización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), que pretenden aprobar a través de la sonada Ley de reforma energética en el Congreso Nacional (CN), pero para convencer a algunos sectores o generar aceptabilidad se han generado discursos que contradicen incluso lo que indica ese miso proyecto de ley, e introducir también actores religiosos como la Confraternidad Evangélica, tratando de generar a través de ellos la aceptación en parte de la población religiosa.
Es precios mencionar que el arraigo religioso en Honduras es innegable y constituye uno de los cimientos más fuertes de la identidad nacional. Con más fuerza se mantuvo el catolicismo, pero el panorama ha tenido cambios, actualmente al menos el 44% de la población es evangélica o protestante.

Luego de la reunión informativa que sostuvo el pasado miércoles 24 de junio, para abordar el proyecto de ley para la reestructuración del sector eléctrico, en conjunto con el secretario privado de Casa Presidencial, Luis Torres y el gerente general de la ENEE, Guillermo Peña Panting, el pastor Gerardo Irías, presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH), calificó ante medios de comunicación que el encuentro “fue positivo”, y subrayó que al escucharlo de primera mano, “no se pretende de una u otra manera privatizar la ENEE” y que la apertura a tocar el tema deja “buen criterio” para la iglesia evangélica.
Sin embargo, no se consultado al ciudadano de a pie que es quien paga energía eléctrica, sino a esas élites que incluso han sido señaladas en reiteradas ocasiones por hurtos millonarios de energía eléctrica que, es lo que mantiene a la estatal en déficit y sumergida en pérdidas millonarias que no la dejan resurgir con la capacidad que realmente tiene.
El abogado y analista político, Rodil Rivera Rodil, en entrevista con Criterio.hn, señaló que, “la privatización es la crónica de la muerte anunciada”, desde que el Partido Nacional se alzó en el poder, porque corresponde al postulado y política de la extrema derecha en todo el mundo.
Es lo que hace el neoliberalismo, convertir todo en mercancía. Nasry Asfura Zablah (2026-2030) no lleva ni un año de gobierno y ya el tema central del país -aunque sectores alienados con el poder lo disfracen-, es la privatización de la ENEE y el desagrado de la población ante este panorama.
El gobierno es consciente de que la reforma o privatización de la empresa más importante que está al servicio del país, no es popular.
Y, es que, si se tuviera plena seguridad de que la gran mayoría del pueblo hondureño está de acuerdo con la privatización de una empresa estatal, como si esa fuera la salvación de una empresa con grandes pérdidas por el hurto histórico de energía por parte de esas mismas élites que demandan su privatización, entonces, para qué buscar maneras de convencimiento que involucren la intromisión de personajes religiosos o de organismos que dicen ser anticorrupción.
Tras esa privatización vendría un incremento muy grande en el mediano plazo en la energía eléctrica, es un negocio en el que los precios van a subir, porque cuando hay empresa privada, esta busca retribución y el componente de lucro hace que el aumento de los precios sea constante.
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VAN A SUBIR EL COSTO DE LA LUZ
Quizás al pueblo hondureño no le importaría tanto la privatización -señaló Rodil Rivera- si el sistema funcionara siempre bien y que los precios fueran bajos, porque la energía es para el desarrollo, es como el agua para el ser humano, es vital, indispensable, debería ser gratuita.
Entre más barata es la energía, mejor para el desarrollo, porque la historia del desarrollo indica que se logró con energía barata, para ayudar a las empresas, a la industrialización de los países y no digamos para la población.

Evidentemente hay un discurso engañoso dirigido a la población, porque las tres empresas subsidiarias de la ENEE resultarían de esta reforma, que se dice serán Sociedades Mercantiles, pero dueñas del Estado, y que con eso creen ya están demostrando que ya no se va a privatizar.
No obstante, la redacción de la Ley, queda bien vaga, es confusa, larga, con demasiado tecnicismo, hecha para confundir, y, además, deja claro que le van a dar más participación a la empresa privada, más de la que tiene actualmente.
No hay que olvidar que, en 1994 toda la energía que se consumía en Honduras era estatal, y por una crisis energética que hubo ese año, durante el gobierno de Carlos Roberto “Beto” Reina (1994-1998), se permitió temporalmente que algunos productores de energía vendieran energía a la ENEE.
Después estos mediante contratos amañados, corrompiendo a la ENEE se fueron quedando, hasta que ahora más del 70% de la energía es de origen térmico, ya no es de la Represa Hidroeléctrica Francisco Morazán, más conocida como “El Cajón”. Rodil Rivera, apuntó que “están recibiendo lo empresarios de la energía como L 1,300 millones mensuales, a veces solo por tener equipo sin funcionar, y en caso de que haya una emergencia, prestar ellos el servicio, pero es equipo en mal estado”, con el que se puede contar si lo ameritara.
Todavía en Honduras no se ha llegado a la privación absoluta, pero con la Ley se daría el paso más grande rumbo a la privatización.
La ENEE tiene una deuda de más de 120 mil millones de lempiras, los empresarios no se harán cargo de la deuda, de acuerdo a como se ha redactado esa ley, le pasarán los activos y pasivos al Estado, “el Estado se queda con el hueso y los empresarios con la carne”, es decir, se quedan con la parte de la comercialización, distribución, que es donde están las grandes utilidades para el Estado.
En cuanto al mantenimiento de El Cajón, es un gasto enorme, porque requiere reparaciones que no se le han hecho en muchos años, el mantenimiento normal, la operatividad y eso se sigue cargando al Estado.
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¿PARTIDO NACIONAL CAVARÍA SU TUMBA CON PRIVATIZACIÓN DE LA ENEE?
“Disfrazan que no es privatización, que es modernización, es una de las mayores mentiras de un gobierno engañando al pueblo, mejor que digan queremos la privatización y la vamos a hacer, tenemos el poder, no se atreven eso. No se atreven porque en las próximas elecciones les puede pasar factura, el Partido Nacional no está muy claro si ganó o no las elecciones, no va a querer el próximo periodo entregar el poder, y como estas cosas pueden perjudicarlos políticamente, por eso han disfrazado la privatización”, subrayó Rodil Rivera.
Honduras iría en modo reversa, pues mientras varios países han utilizado la estatización o el control estatal de industrias estratégicas para impulsar su economía, entre ellos Noruega y Singapur, cuyos modelos combinan empresas públicas altamente eficientes con mercados abiertos. Asimismo, Francia históricamente, también aplicó esta estrategia en la posguerra para lograr tres décadas de crecimiento acelerado.
Sobre este sensible tema para la población en general, el sociólogo y analista político, Pablo Carías, expresó para Criterio.hn que, en definitiva, todo lo que se apruebe en materia energética irá a dar a los bolsillos de los usuarios que representa a la mayoría de la población hondureña.
“Honduras está continuando por donde otros países ya pasaron y donde más bien están obligando al Estado a reasumir una responsabilidad que nunca debió abandonar. La energía es un recurso tan básico”, expresó Pablo Carías.
Además, aconsejó que la estrategia del Congreso nacional debería ser consultar con los sectores más representativos, con organizaciones sociales, sindicatos, organizaciones campesinas, también las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes), porque el sector privado no se ha pronunciado en su totalidad al respecto, solo se busca a los sectores que se presume sí darán el visto bueno ante una toma de decisión.

“Yo por primera vez estoy viendo que en un tema como este de esta naturaleza se consulta con la iglesia protestante que, muchos de sus representantes muestran una clara inclinación en favor del gobierno de la República e incluso en favor del Congreso, tanto que el gobierno en diferentes instancias ha sido generoso cediéndole espacios de comunicación a la iglesia”, apuntó Pablo Carías.
En todo caso se debería consultar a especialistas de Guatemala y Costa Rica, estudiar otras experiencias, en estos países el Estado se ha reservado el derecho de regular y mantener el patrimonio sobre los recursos energéticos más allá de la generación de la energía. “Debe haber voluntad, pero al parecer hay una decisión ya tomada. Se buscan consensos, pero muchas veces bajo influencias de origen dudoso”, dijo Pablo Carías.
Otra arista preocupante es que con la energía eléctrica se mueven hasta el sector de la agricultura, y si la energía aumenta de precio se tendrá una elevación inmediata de los costos productos y servicios que se generan en el país, por lo que el Congreso debería estar obligado a realmente revisar esto a fondo o los resultados serán “catastróficos y negativos”.
El tema de la privatización es discutible porque así se dio en el tema de las Comunicaciones de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel), se privatizó la producción de las comunicaciones, el cobro y quizás hasta con regulaciones dudosas que nunca se han revisado, porque Honduras presenta las tarifas de internet y telefonía con los precios más elevados de Centroamérica y Latinoamérica.
Recordemos que, a mediados de la década de 1990, aconteció lo que llamaron apertura del mercado de las telecomunicaciones, durante el gobierno nacionalista de Rafael Leonardo Callejas Romero (1990-1994). Esto terminó con el monopolio de Hondutel y se otorgaron concesiones a operadores privados (iniciando con la telefonía móvil en 1996) y crear el ente regulador CONATEL.
El expresidente hondureño Rafael Leonardo Callejas (1990-1994) implementó el modelo neoliberal a través de la Ley de Ordenamiento Estructural de la Economía.
De igual forma, ocurrió con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), antes de los supuestos procesos de modernización y apertura a la comercialización electrónica en el mercado de juegos de azar, era el organismo estatal rector y administrador exclusivo de las loterías y juegos de azar en el país. Las ganancias generadas por la venta de billetes de lotería debían ser transferidas para financiar programas sociales y de bienestar físico, mental y social orientados a la población materno-infantil y a la niñez.





