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Tango: Las cuatro grandes orquestas

Portada: goanddance.com

Por: Pedro Morazán

El tango, al igual que el jazz, tiene una historia marcada por las condiciones sociales de su país de origen. Se podría decir que, en su primera etapa, el tango es un producto de la migración. Es una especie de síntesis cultural entre los elementos musicales de los pueblos originarios del Río de la Plata y su fusión con la música de los inmigrantes italianos y españoles, aderezada con los ritmos cubanos de la habanera y el candombe de los esclavos negros que, huyendo de la esclavitud, emigraron a Argentina desde los Andes peruanos y bolivianos (Reichardt, D.). Nos referimos aquí al breve periodo histórico comprendido entre 1865 y 1895.

Tras esta fase de origen del tango, comienza un proceso de crecimiento con el llamado periodo de la «Vieja Guardia», que, según los expertos, se extiende desde 1895 hasta 1917. De 1917 a 1935 se podría hablar de una «Nueva Guardia». En 1935, con D’Arienzo y Di Sarli, se inició la llamada «Edad de Oro» del tango, con innumerables orquestas que, cada una con su propio estilo, le imprimieron la esencia de lo que hoy conocemos como tango argentino. Precisamente en esta denominada «Época de Oro» surgieron las cuatro grandes orquestas que mencionamos aquí: Juan D’Arienzo, Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo (Lavocah, M.).

Juán D‘Arienzo

D’Arienzo mostraba ya desde niño su abnegado amor por la música. Ya a la edad de 18 años actuaba en el Paramount junto al gran Ángel D’Agostino. Ya desde entonces empezó a elaborar el estilo que después lo distinguió, el de hacer sobresalir el piano y la cuarta cuerda del violín de fondo.

Posteriormente, fundó junto con Angel D’Agostino una orquesta en la que este, como es lógico, tocaba el piano. El D’Arienzo que nos cautiva y nos atrae a la pista de baile surgió pues recién en 1935, el año en que Rodolfo Biagi se unió a su orquesta. D’Arienzo tenía entonces 35 años. La incorporación de Biagi supuso un cambio de compás en la orquesta de D’Arienzo, que pasó del compás de cuatro por ocho al de dos por cuatro, el compás rápido y juguetón de los primeros tangos.

D’Arienzo hizo posible un renacimiento del tango, que había caído en el olvido en los años veinte. Abrió las puertas de la «época dorada» del tango, que alcanzó su apogeo principalmente a partir de los años cuarenta. La «Década del Cuarenta» es una década que representa para el tango algo así como —mutatis mutandis— la Edad de Oro de la literatura española (José Gobello, Todotango).

Para comprender mejor los elementos de la música de D’Arienzo, me gustaría recomendar el interesante vídeo de ASATO-PAIS-Tango titulado «Juan D’Arienzo en 5 minutos». En él se analizan de forma muy ilustrativa elementos musicales importantes como el compás, el ritmo, la articulación, las pausas y los tresillos. Lo que confiere dinamismo a la música de D’Arienzo es el staccato. Lo que confiere dinamismo a la música de D’Arienzo es el staccato. Las pausas de D’Arienzo generan en el bailarín la tensión necesaria para dar al baile un impulso nuevo y sorprendente. Este análisis se combina con una reflexión sobre la orquestación y la forma en que D’Arienzo destaca determinados instrumentos en su orquesta característica. La fuerza motriz de la orquesta son los bandoneones. Juan D’Arienzo grabó a lo largo de toda su carrera artística casi mil discos, un volumen que antes solo había alcanzado Francisco Canaro.

A lo largo de su larga carrera como director de orquesta tuvo la participación de unos 18 cantores famosos. Para nuestra selección de tandas hemos tomado, sin embargo, solo 6 como muestra. Ellos son en mi opinión los más paradigmáticos: 1. ALberto Echagüe 2. Hector Mauré 3. Horacio Palma 4. Mario Bustos 5. Jorgeg Valdez y 6. Osvaldo Ramos

Carlos Di Sarli

Cuando oigo el nombre de Di Sarli, pienso más en la melodía que en el ritmo. Sin embargo, sería un error pasar por alto el ritmo en el caso de Di Sarli. Lo que diferencia el ritmo de Di Sarli del de D’Arienzo es el acento. Mientras que D’Arienzo, en su «2×4», acentúa por igual las cuatro notas de un compás («Marcato»), Di Sarli es conocido por acentuar el 1 y el 3.

En cuanto a la instrumentación, en los tangos de Di Sarli —al ser más melódicos— los violines desempeñan un papel más importante. Esto lo diferencia considerablemente de D’Arienzo, para quien los bandoneones son el motor de sus tangos. Para los bailarines es de suma importancia conocer estas diferencias. Quizá la conclusión más evidente sea que, al bailar con la música de Di Sarli, el ritmo y las síncopas desempeñan un papel más importante, mientras que al bailar con la música de D’Arienzo los cambios de paso cobran mayor relevancia.

La síncopa en Di Sarli está estrechamente relacionada con un tipo de acentuación del compás, en la que el acento recae en el 1 y el 3. Existe una «síncopa en el fondo» y una «síncopa adelantada», como diría Ignacio Varchausky. La primera corchea del compás siempre se toca. A menudo se produce un arrastre de los bandoneones. Hay dos elementos recurrentes: este arrastre para caer en el primer tiempo del compás, al que se puede bailar y la acentuación del tercer pulso.

Anibal Troilo

Para Ignacio Varchausky, Troilo es una fiesta musical con tres niveles de interpretación. Troilo aúna excelencia musical, ritmo y profundidad interpretativa, sin perder por ello su popularidad. Su estilo es sencillo y coherente, y se le considera un referente entre las orquestas de tango. La evolución de su orquesta puede dividirse en tres fases, según su repertorio y sus arreglos.

Primer periodo (1937-1942): En este periodo, la atención se centra en arreglos sencillos y bailables, con un tempo fijo y acentos marcados. Segundo periodo (1943-1956): En esta etapa, la música se vuelve más elaborada, el tempo es más flexible, el bajo adquiere un papel melódico, pero las secciones solistas cobran mayor importancia. Tercer periodo, los años 60 (1957-1975): en estos años, el estilo se vuelve más concertante, los arreglos son menos complejos y el tempo es más lento.

En la obra de Troilo, el cantante ya no es solo el intérprete del estribillo, sino que se convierte en uno de los principales portadores de la melodía. Sin embargo, a diferencia de Gardel y sus contemporáneos, en Troilo no es el único protagonista, sino un elemento musical más del tango como género de música de baile: cantar para que la gente baile, y no para que la gente escuche. Troilo lo ha logrado de una manera que sigue siendo única hasta hoy. En su orquesta colaboraron importantes cantantes de la historia del tango, entre ellos Francisco Fiorentino, Alberto Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Jorge Casal, Raúl Berón, Roberto Rufino, Ángel Cárdenas y Roberto Goyeneche.

He seleccionado cuatro tandas: Fiorentino, Floreal Ruiz, Rufino y Marino.

Osvaldo Pugliese

La música de Pugliese se asocia a menudo con un término llamado «Yumba», que se entiende mejor si se divide en «yum-ba». Así pues, el compás se acentúa en el primer y tercer tiempo, mientras que el segundo y el cuarto apenas se perciben. En el estilo de Pugliese, el piano y el contrabajo desempeñan un papel fundamental a la hora de marcar el compás, ya que son los instrumentos que tocan esas notas.

Desde su fundación en 1939 hasta la muerte de Pugliese en 1995, la orquesta atravesó varias etapas. En la primera etapa, que abarca desde 1939 hasta 1947, Pugliese se vio muy influido por Julio De Caro, su ídolo y fundador de la «Guardia Vieja». Esta influencia llegó hasta tal punto que este artista tenía una gran presencia en su repertorio. Sus composiciones de aquella época incluían largos solos para violín y bandoneón.

En la segunda etapa, que abarca los años 1948 a 1959, ya podemos reconocer al Pugliese al que hoy bailamos: más refinado y más bailable. El desarrollo de los temas melódicos se profundiza: las partes apenas se repiten al pie de la letra, sino que se reelaboran. El pugliese alcanza su máxima complejidad en los años 60, con un repertorio más concertante y solistas más refinados. Se aprecia un mayor uso del bordoneo como base rítmica. Por último, en una larga etapa que se extiende desde principios de los años 70 hasta mediados de los 80, podemos hablar de un Pugliese consolidado, que ha alcanzado lo que muchos denominan «una síntesis del lenguaje pugliese» (Ignacio Varchausky).

Quellen

Gobello, J. (1997): Juan D’Arienzo, Todotango: https://www.todotango.com/creadores/biografia/32/Juan-DArienzo/

Lavocah, M. (2013). Tango – Geschichten. Was die Musik erzählt.

Pinsón, N. (1998): Anibal Troilo, Todotango: https://www.todotango.com/creadores/biografia/50/Anibal-Troilo/

Reichardt, D. (1984). Tango, Suhrkamp, 2024.

Varchausky, I. (2023). Los estilos fundamentales del Tango. Osvaldo Pugliese.

Varchausky, I. (2023). Los estilos fundamentales del Tango. Carlos Di Sarli.

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