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Sumergidos en la Ley de Empleo por Hora

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Por: Jeison Mencía

Aunque muchos no lo recuerden, el lunes 31 de marzo del 2014 significó un duro golpe para las aspiraciones de progreso de muchas familias hondureñas. 4 años antes a ese preciso momento entraba en vigencia el “Programa Nacional de Empleo por Hora”, como un programa especial de emergencia de carácter temporal.

Finalmente, dicho programa no fue tan provisional como se planteaba; en 2014, específicamente en la fecha ya mencionada, mediante el Decreto No. 354-2013 se aprobó la LEY DE EMPLEO POR HORA. Dicha Ley tiene como objetivo, mantener los puestos de trabajo y evitar el crecimiento de los índices de desempleo en el país.

Muchos pensarán que, en realidad, este tipo de proyectos aumentan el crecimiento económico y potencian el empleo en las naciones, y, de hecho, lo hacen, pero ¿Qué tipo de empleo es el que estimulan? A continuación, se procede a realizar un breve análisis sobre el impacto de la fomentación de un empleo con remuneración en base a horas trabajadas en una economía subdesarrollada como la de Honduras.

Para empezar, hay que analizar el término “Empleo Digno” o “Trabajo decente”. El Empleo Digno es un concepto que busca expresar lo que debería ser, en el mundo globalizado, un trabajo decente. Es decir, todo aquel trabajo que dignifica y permite el desarrollo de las capacidades de los seres humanos. Alberto Chartzman (2017) en su investigación Trabajo decente: un paradigma de búsqueda a la luz de la precarización laboral, argumenta que el trabajo decente demanda en la práctica: acordar protección laboral y social suficiente (seguridad social, negociación colectiva, salario social, entre otras medidas consideradas como derechos laborales básicos). Y, sobre todo, brindar esperanzas de superación para quien lo desempeña.

En 1999, Juan Somavia, primer director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentó su memoria «Trabajo decente”. En ella introduce el mencionado concepto, caracterizado por cuatro objetivos estratégicos: los derechos en el trabajo, las oportunidades de empleo, la protección social y el diálogo social. Cada uno de ellos cumple, además, una función en el logro de metas más amplias como la inclusión social, la erradicación de la pobreza, el fortalecimiento de la democracia, el desarrollo integral y la realización personal.

El primer punto que mencionan los expertos son los derechos laborales, justo esos a los que la gran mayoría de los hondureños renuncian al firmar un contrato con remuneración por hora, al no gozar del pago del décimo tercero y  décimo cuarto mes de salario e incluso, en casos  extremos, no gozar de seguridad médica social. Mediante la aplicación de este tipo de contratos, se han ideado artificios legales para contratar personas que, ni siquiera, se encuentran afiliados al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), evidenciando la exposición sanitaria que sufren los empleados que se rigen bajo los mismos.

El segundo punto que destaca en la definición de empleo digno es, la aportación e incentivación de expectativas de desarrollo integral y superación personal. En dicho caso, es una cuestión de matemática simple, gran parte de los trabajadores por hora reciben incluso menos del salario mínimo.

Y así lo demuestran las estadísticas; de acuerdo con el Observatorio Universitario en Demografía (ODU), adscrito a la Maestría en Demografía y Desarrollo de la UNAH, en el 2020, más de 72% de las personas ocupadas en Honduras ganaban menos del salario mínimo. En términos porcentuales, la investigación resalta que el 72.3% de la población ocupada recibe menos del salario mínimo; mientras que el 15.7% gana de uno a dos salarios mínimos, el 1.6% recibe de dos a tres salarios mínimos; un 0.6% recibe de tres a cuatro y el 1.5% devenga más de cuatro salarios mínimos al mes. Si bien los principales afectados son los empleados de la economía informal, la desdicha que sufren los empleados por hora es proclamada por muchos hondureños, quiénes representan una parte significativa de esta estadística.

De esta manera, se confirma lo que había sido aludido a esta coyuntura, acerca de la limitación de aspiraciones de superación; como un ejercicio de matemática simple, dicho de otra manera, menos dinero, menos progreso económico.

Aunado a esto, el Instituto Nacional de Estadística (INE) asevera que en 2020 en el país habitaban 996,554 personas con Subempleo Visible, es decir que estando ocupados, trabajan menos de 36 horas a la semana y desean trabajar más. En cambio las personas ocupadas bajo condiciones de Subempleo Invisible ascienden a 1,585,972. Este último se define como las personas que trabajan más de 36 horas y tuvieron ingresos inferiores a un salario mínimo, esto refleja una Tasa de Subempleo Invisible (TSI) nacional del 43.4%; la misma para el área rural, es del 44.4%.

Gráfico 1: Elaboración propia. Fuente: INE (2020)

Lo anterior demuestra, que el principal problema del mercado laboral no es el desempleo, sino el subempleo invisible, que asocia bajos ingresos con empleos de baja productividad. Sí, justamente esos en los que se contrata a las personas bajo la modalidad de “empleo por hora”.

Con un par de cifras es posible exponer las debilidades de un proyecto de contingencia para el mercado laboral, como las que ha exteriorizado hasta el momento la Ley de empleo por hora en la economía hondureña. En efecto, se han ofrecido más trabajos a las personas, sin embargo, son empleos que podrán apaciguar el hambre, pero no promulgan un panorama de superación a futuro. En pocos casos, una persona con un empleo bajo esta modalidad podrá, siquiera, soñar con adquirir una vivienda para ella y su familia. ¿Es esto un empleo digno?

Las limitaciones que presenta un modelo laboral de remuneración por hora, radica principalmente en el precio de la mano de obra y como es de conocimiento público, la mano de obra en Honduras, no se encuentra entre las que reciben un mayor pago en América.

Y no tergiversen el mensaje, que la idea de la implementación de modelos económicos y planes de desarrollo social que son creados para reducir el desempleo e incentivar el dinamismo laboral, siempre es de celebrarse, no obstante, un proyecto como el del empleo por hora no dignifica el oficio, ocupación, desempeño y esfuerzo de cada hondureño que, día tras día, se levanta de su cama temprano por la mañana en busca de un mejor futuro para él y su familia, un porvenir con estabilidad emocional, psicológica, médica y financiera que, un empleo de esta categoría no le brindará jamás.

Aunque los desafíos en materia de empleo que enfrentan los países en desarrollo son inmensos, Banco Mundial por ejemplo, propone medidas como mejorar el acceso al financiamiento, fortalecer los programas de capacitación, apoyar al sector privado y crear una infraestructura sostenible que sirvan para conectar a las personas con las oportunidades laborales que pueden ayudar a poner fin a la pobreza y promover la estabilidad económica y social al interior de los países y a través de las fronteras. (2018)

Los gobiernos necesitan políticas que ayuden al sector privado a crear más empleos; invertir en infraestructura, como transporte y tecnologías de la información y las comunicaciones; más empleos dignos, que consideren el desarrollo económico de los más pobres y no solamente la magnificación de la riqueza de los empresarios para lograr un avance económico estable y equitativo. Tal y como una vez dijo Franklin D. Roosevelt, “la prueba de nuestro progreso no es si añadimos más a la abundancia de aquellos que tienen mucho; es si proporcionamos suficiente a aquellos que tienen demasiado poco”.

 

BIBLIOGRAFÍA

Banco Mundial. (13 de febrero de 2018). El empleo, núcleo del desarrollo: Transformar economías y sociedades mediante puestos de trabajo sostenibles. Obtenido de bancomundial.org: https://www.bancomundial.org/es/results/2018/02/13/jobs-at-the-core-of-development

Chartzman, A. (12 de marzo de 2017). TRABAJO DECENTE: UN PARADIGMA DE BÚSQUEDA A LA LUZ DE LA PRECARIZACIÓN LABORAL. Obtenido de Revista IDEIDES: http://revista-ideides.com/trabajo-decente-un-paradigma-de-busqueda-a-la-luz-de-la-precarizacion-laboral/

Instituto Nacional de Estadísticas INE. (2020). ENCUESTA TELEFÓNICA DE HOGARES PARA MEDIR EMPLEO 2020. Obtenido de ine.gob.hn: https://www.ine.gob.hn/V3/imag-doc/2021/02/Resumen-ejecutivo-Junio-2020.pdf

La Gaceta. Diario Oficial de la República de Honduras. (31 de marzo de 2014). Ley de Empleo por hora. Obtenido de poderjudicial.gob.hn: https://www.poderjudicial.gob.hn/CEDIJ/Leyes/Documents/Ley%20de%20Empleo%20por%20Hora.pdf

Somovia, J. (1999). Trabajo decente. Conferencia Internacional del Trabajo. Memoria del Director General: Trabajo decente. Ginebra,.

UNAH. (6 de abril de 2021). Más del 72% de los trabajadores en Honduras reciben menos del salario mínimo: ODU-UNAH. Obtenido de Presencia Universitaria: https://presencia.unah.edu.hn/noticias/mas-del-72-de-los-trabajadores-en-honduras-reciben-menos-del-salario-minimo-odu-unah/

 

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