Desde el caso de Berta Cáceres hasta ataques recientes, defensoras enfrentan una estrategia que combina desinformación y agresión, un patrón que pone en riesgo a comunidades en resistencia.
Tegucigalpa, Honduras. – La manipulación mediática y la difusión de narrativas falsas en Honduras no son fenómenos nuevos, como tampoco lo son sus consecuencias. Estas prácticas han impactado a comunidades en resistencia escalando en algunos casos hasta el asesinato de sus liderazgos.
Uno de los casos más emblemáticos es el de la lideresa lenca Berta Cáceres, asesinada el 2 de marzo de 2016, cuyo caso fue investigado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que documentó el financiamiento de campañas de manipulación mediática y la promoción de narrativas falsas para desviar la atención, criminalizar a las víctimas y debilitar la oposición comunitaria.

Este tipo de campañas no solo afectan la reputación de las defensoras. “Hay una gran relación entre el descrédito y las agresiones contra la vida en la comunidad”, advierte Krishna Godoy, integrante de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras. al señalar que la difusión de información tergiversada suele anteceder amenazas, hostigamiento e incluso la presencia de grupos armados en los territorios.
“Las campañas de desprestigio no se quedan en información tergiversada, sino que potencian actos contra la vida de las defensoras”, explicó Godoy a Criterio.hn.

En el informe de situación sobre Defensoras en Honduras, “Caminando nuestra justicia”, la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos registró en 2025 más de 328 agresiones digitales, que incluyen campañas de desprestigio, vigilancia y hackeo, suplantación de identidad, amenazas, así como la difusión no consentida de información e imágenes privadas.
BAJO ATAQUE
La Red de Defensoras identificó 21 campañas de desprestigio contra la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh), el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) y el Comité Municipal en de Defensa de los Bienes Comunes y Públicos de Tocoa (CMDBCPT).
Miriam Miranda, coordinadora general de la Ofraneh, advirtió que el uso de los medios de comunicación corporativos para deslegitimar las luchas comunitarias es uno de los principales riesgos, ya que estas narrativas distorsionan los conflictos, erosionan el respaldo social y terminan debilitando los procesos organizativos.

Una de las campañas más recientes contra el pueblo garífuna ocurrió en octubre de 2025 cuando la Ofraneh denunció a Televicentro por difundir contenidos que incitan al odio y estigmatizan su lucha territorial, señalando además que el Colegio de Periodistas de Honduras se sumó a esta narrativa, reforzando discursos de racismo y criminalización.
Entre las agresiones empleadas en estas campañas, identificadas por la Red de Defensoras de Derechos Humanos, se encuentran la divulgación pública de información privada, la ridiculización de las defensoras y sus organizaciones, los cuestionamientos a sus liderazgos y credibilidad, así como la difusión de información falsa o discursos de odio.
En un contexto donde el espacio digital se ha convertido en una herramienta clave para la defensa de derechos humanos, también se ha transformado en un terreno de riesgo.
Así lo expone el informe de la Relatora Especial de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos, titulado “De la visibilidad a la vulnerabilidad: cuando las redes sociales fallan a las personas defensoras de los derechos humanos”, que advierte que las plataformas pueden contribuir al silenciamiento y poner en peligro a quienes defienden derechos humanos.






