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Por: Guillermo Serrano

La muerte no es una experiencia aceptada o deseada. De hecho, nadie se quiere morir. Se trata -dicen los teóricos- del espíritu de supervivencia que “anima” a todos los seres humanos.

Sin embargo, 53 personas, entre ellas algunos niños y también algunas mujeres, murieron asfixiados encerrados en un camión de carga, de los que conocemos como conteiner (o contenedores), que cuando se cierran, prácticamente quedan aislados del exterior y sin posibilidad de renovación del aire.

Las explicaciones de los choferes del camión, es que “no sabían que el aire acondicionado no estaba funcionando”. Sin embargo, los bomberos no detectaron alguna unidad de aire acondicionado exterior, ni tampoco muestras de agua en el interior del conteiner, que es lo que sucede cuando el sistema refrigerante deja de funcionar.

Son muchas las preguntas que tenemos sin una respuesta posible acerca de esta tragedia que se traduce en muerte para seres humanos que no tenían los medios para poder salir del camión, porque seguramente se cerraba y sellaba desde afuera.

Pero también tenemos las otras preguntas para estos mexicanos, guatemaltecos y hondureños que encontraron esta pesadilla fatal, en lugar “del sueño americano”.

¿Por qué se produce esta emigración, a todas luces, riesgosa y sin garantía de llegar a buen término? ¿Cuál es la responsabilidad de los gobiernos ante estas marchas de migrantes y de estos viajes promocionados por personas que solo buscan el dinero fácil, aunque en grandes cantidades, dinero pagado por individuos y familias, que, con grandes sacrificios contribuyen al enriquecimiento de pocos y la muerte de muchos? ¿Por qué la indiferencia de autoridades ante el luto que afecta a muchos y la poca acción de esos que detentan el poder en los países donde la pobreza y falta de oportunidades empujan a los pobres a buscar nuevos horizontes?

Las fronteras de los países, son líneas arbitrarias que se pusieron unos pocos cientos de años atrás, como una manera de defender riquezas y privilegios e impedir que los vecinos se «apropiaran de ellas».

El grupo musical Los Jaivas, tienen una canción que habla y remece nuestras conciencias, una vez más:

Hace mucho tiempo que yo vivo preguntándome

¿Para qué la tierra es tan redonda y una sola no más?

Si vivimos todos separados

¿Para qué son el cielo y el mar?

¿Para qué es el sol que nos alumbra?

Si no nos queremos ni mirar

Tantas penas que nos van llevando a todos al final

Cuantas noches, cada noche, ¿de ternura tendremos que dar?

¿Para qué vivir tan separados?

Si la tierra nos quiere juntar

Si este mundo es uno y para todos

Todos juntos vamos a vivir

(guillermo.serrano@ideasyvoces.com)

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