Honduras, conocido por sus bellezas naturales, selvas tropicales y rica biodiversidad actual, también guarda en su subsuelo secretos de hace más de 100 millones de años. Lejos de ser un territorio sumergido durante la era de los dinosaurios como se creía tradicionalmente, las investigaciones paleontológicas demuestran que este país centroamericano fue hogar de criaturas milenarias hoy extintas, incluyendo los únicos restos de dinosaurio confirmados para toda Centroamérica.
El hadrosauroide de Comayagua (1971)
En 1971, el estudiante de licenciatura Bruce M. Simonson (Universidad Wesleyana), quien fungía como asistente de campo en un proyecto de mapeo geológico dirigido por Gregory S. Horne, descubrió un hueso fósil en el centro-occidente de Honduras. La localidad exacta se ubica a unos 10 km al suroeste de Esquías y a 6 km de San Luis, en el departamento de Comayagua, sobre la antigua carretera entre San Luis y Rancho Grande.
El espécimen


Este espécimen fue inicialmente identificado por Nicholas Hotton como el fémur derecho de un pequeño hadrosaurio, y posteriormente por John Ostrom (Universidad de Yale) como un hueso de ornitópodo. Su primera publicación científica data de 1974 en el AAPG Bulletin, y fue descrito en detalle por Horne en 1994 en el Journal of Vertebrate Paleontology.
Aquí lo puedes encontrar
Es el único fósil de dinosaurio confirmado para toda Centroamérica.
Pero la importancia de este hueso va mucho más allá de su rareza. Como señala la Fundación Dinosaurios Castilla y León en su artículo «Hadrosauroides de Honduras y el Primer Intercambio Biótico Americano», este fósil demuestra que, contrariamente a lo que se creía, el bloque continental llamado Chortis (que incluía a Honduras) ya estaba emergido y conectado al suroccidente de México y al resto de Laramidia (la masa terrestre occidental de Norteamérica). Esa conexión terrestre permitió que los hadrosauroides se extendieran hasta el sur de Centroamérica.
Sin embargo, llegar a Sudamérica era otra cosa. El camino implicaba más de 1000 kilómetros de islas volcánicas y brazos de mar profundos. Por eso, los hadrosauroides no lograron cruzar; ese honor llegaría millones de años después, en el Campaniano, durante un evento llamado Primer Intercambio Biótico Americano (FIBA) , cuando los hadrosáuridos ya evolucionados sí alcanzaron Sudamérica.
«El registro allí existe, no es virtualmente ausente como se suele suponer para el Cretácico terrestre de la región Circuncaribeña. Así lo demostró el fósil hondureño.»
— Fundación Dinosaurios CyL
El misterio de Olanchito (1933): un fósil que se esfumó
Años antes, en 1933, una noticia recorrió los periódicos de Estados Unidos y Canadá. El Montreal Gazette titulaba: «Prehistoric Find Made in Honduras: Fossil bone Believed First Dinosaur Relic From Central America». El hallazgo había ocurrido en las selvas cercanas a Olanchito, Yoro, y el protagonista era Gregory Mason, un experimentado explorador asociado al Museo de la Universidad de Pensilvania.

Mason había viajado a Honduras tras los rumores de un esqueleto gigante llamado «el abuelo de las iguanas», reportado por el ingeniero Paul L. Vance (de la Standard Fruit Company) y por el alcalde de Olanchito, Terencio T. Reyes. Aunque la vértebra original había desaparecido durante una revuelta, Mason encontró otro hueso: un metatarso de 22 libras (10 kg), 12 pulgadas de alto (30 cm) y con evidencias claras de articulación. Las mediciones sugerían un dinosaurio de entre 10 y 15 metros de altura.
La prensa se entusiasmó. El New Orleans States publicó una fotografía de Mason sosteniendo el hueso en su mano derecha, junto a objetos arqueológicos. El propio Mason declaró que el descubrimiento «sacudiría y rompería muchas teorías científicas de hoy».
Pero aquí comienza el misterio. Mason entregó los objetos arqueológicos al Museo de la Universidad de Pensilvania y el fósil —supuestamente— al Museo Americano de Historia Natural (AMNH) , cuyo director era entonces el influyente Henry Fairfield Osborn. Sin embargo, décadas después, el investigador hondureño Leonel E. Zúniga (UNAH) consultó directamente al AMNH: el hueso no está en su base de datos. Tampoco aparece en ninguna otra colección pública.
¿Dónde está el metatarso de Olanchito? Nadie lo sabe. Por ahora, solo nos quedan las fotografías de prensa y la intriga de un posible dinosaurio perdido.
Las plantas que alimentaban gigantes: flora fósil en San Juancito (1886)
No todo eran huesos. Para que vivieran dinosaurios herbívoros, tenía que haber plantas. Y Honduras también las tiene.
En 1886, el ingeniero Chas. M. Rolker descubrió cerca de la mina de San Juancito (Francisco Morazán) fósiles de cicadáceas, un grupo de plantas primitivas que formaban parte de la dieta de muchos dinosaurios. Dos años después, Thomas H. Leggett encontró más ejemplares, que fueron enviados a Nueva York y descritos por el paleobotánico John S. Newberry en revistas como Transactions of the New York Academy of Sciences y el American Journal of Science.

Aquí puedes ver las características del ejemplar

Hoy, esos fósiles reposan en el Museo Peabody de Historia Natural (Universidad de Yale). En 1952, una expedición del Instituto Panamericano de Geografía e Historia sumó más hallazgos en la misma zona, incluyendo una conífera extinta (Yuccites sp.) y un bivalvo (Palaeoneilo sp.).
Y no fue el único hallazgo de flora jurásica: en 1981, Delevoryas y Srivastava reportaron plantas jurásicas en Jalteva (también en Francisco Morazán), ahora resguardadas en la Universidad de Kansas.
Resumen narrativo de la evidencia fósil en Honduras
Para que quede claro, aquí te enumeramos los hallazgos clave de forma cronológica:

Cada piedra en el camino de Comayagua, cada orilla del río Aguán, cada capa de ceniza volcánica en la Formación de Gracias puede esconder un hueso o una hoja petrificada que replantee lo que sabemos sobre la historia de la Tierra.
Como escribió el paleontólogo William Berryman Scott en 1916: «…a menos que la teoría de la evolución pudiera ofrecer una solución racional y satisfactoria de estos problemas de la distribución, los fundamentos de la teoría serían enormemente debilitados.»
Criterio.hn construyó este artículo basado en las siguientes referencias:





