Tribuna de Mujeres registra 245 femicidios durante confinamiento por covid-19

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa, Honduras.- Las tantas formas de violencias contra las mujeres recrudecen con brutal cotidianidad, 245 femicidios, testimonios, estadísticas y la lucha de las organizaciones femeninas durante el confinamiento para hacer visible esta “pandemia no reconocida y no tratada”, en donde las sillas de gobierno y la justicia siguen desocupadas.

La Tribuna de Mujeres Contra los Femicidios “Gladys Lanza”, desarrolló este jueves el tercer foro virtual “Situación de las Mujeres Contra las Mujeres y su Manejo en el Contexto de la Pandemia”, a cargo del Comité de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, donde se mostró, una vez más, la altísima gravedad de este flagelo y la negligencia del sistema frente a esta terrible realidad.

Migdonia Ayestas, directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, graficó por edades, zonas, ambientes y expresiones de la justicia que explican por qué los femicidios y otras formas agresivas hacia las mujeres tienen escenario en el hogar y a la pareja o cónyuge como autor material del delito o abuso.

Los niveles de impunidad persisten entre el 96 y 98% por ciento de los casos; mientras la tabla de homicidios va hacia la baja, la de femicidios sube hasta llegar a 6,637 casos en los últimos 15 años; mientras de 2012 a 2015 el 60 por ciento de muertes violentas son femicidios a manos de la pareja.

El Observatorio registró 80 femicidios antes de pandemia y 138 a la semana 35 de la pandemia; en 23 semanas de confinamiento hubo 138 víctimas, 40 menos que en 2019, pero en promedio hoy es una víctima diaria.

El 31.6% de los femicidios suceden los sábados y domingos; por regiones geográficas el 58% casos suceden en áreas urbanas, aunque la violencia es indistinta a la región y no se limita a mujeres pobres de campo, o estudiadas, las urbanas, tampoco el estatus social o económico muestra que todas son las mujeres enfrentan situaciones de vulnerabilidad en el país.

El 86% de las víctimas tienen de 30 a 59 años; el 29% de las afectadas son niñas y jóvenes. En el 65% de los casos el arma de fuego fue el instrumento que utilizado para cometer esos crímenes.

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En cuanto a la tasa de violencia por departamento figuran Lempira, Francisco Morazán y Cortés. Los sitios de mayor peligro para la mujer son, en primera instancia, la casa de habitación, con el 35.3% de los casos; seguido de la vía pública y los lugares baldíos.

Los municipios de mayor riesgo son el Distrito Central, con 53.7% y San Pedro Sula, que concentran la mayor población, flujo de trabajo y capital; siguen la ciudad de Gracias, Cololaca, Comayagua, Nueva Arcadia. En términos generales la violencia mostró que creció un 10%. Durante el período de confinamiento por la pandemia

LLAMADAS URGENTES

En siete meses de confinamiento hubo 76 mil 520 llamadas con denuncias de violencia doméstica e intrafamiliar en todo el país, promediando, 274 llamadas al día; de julio a septiembre el Observatorio registró 8.502 actos de violencia, mostrando que la violencia aumentó con el confinamiento como antecedente de un femicidio.

El Número de Emergencia 911 ha registrado 8.863 llamadas con denuncias de violencia doméstica o intrafamiliar, especialmente del Distrito Central y San Pedro Sula; le siguen los municipios de Choloma, El Progreso y Choluteca con mayor número de denuncias.

Además de Comayagua, Olanchito y Danlí, con más de 49 mil llamadas de enero a junio; en contrasta con seis municipios con cero llamadas al 9-11, entre otros datos significativos.

DEBILIDAD DE LA JUSTICIA

Gloria Martínez, del Juzgado Especial de Violencia Doméstica, integrado por seis jueces, cuatro damas y dos varones, afirmó que se cuenta con un equipo para el área psicosocial en el abordaje, así como apoyo de estudiantes de Trabajo Social encargados del rastreo de casos no continuados.

También expuso flaquezas de la justicia en cuanto al personal, tecnología, alcances, difusión de servicios a la comunidad, capacitación y replanteamiento de la actividad laboral por la pandemia.

Reveló que de marzo a octubre hubo 2511 denuncias, 328 por hombres, el resto son mujeres y 36 casos que se presentaron en flagrancia.

Los testimonios de las personas amparadas por esa instancia Principal es el incumplimiento económico y que la pandemia mostró con más crudeza vulnerabilidades que ya sufrían. “Estamos saturados, sentimos la necesidad de seguimiento y avanzar con esas mujeres”, apuntó.

LUCHA INFATIGABLE

Cristina Alvarado, destacó los esfuerzos de las oenegés de mujeres para contrarrestar el contexto de la pandemia. Alvarado es académica, feminista y miembro de base comunitaria.

Acotó en lo revelador que es el mapa de la violencia contra las mujeres, una pandemia ignorada y no atendida pues no ha existido un abordaje integral y epidemiológico, aunque las mujeres han asumido la denuncia que viene sumando por años y la que gobierno ha respondido con un enfoque de seguridad orientado al crimen, al narcotráfico, pero no trabaja en lo absoluto en las causas de esas violencias.

Indicó que falta coordinación institucional para el acceso a la justicia y a la prevención “pues el gobierno usa la pandemia con fines políticos y no para atender la situación al tomar medidas aisladas”.

Cómo es posible que el gobierno delegue en la policía la atención al Covid19, que delegue la seguridad en quien no tiene competencia para atender estas violencias.

La policía vincula a las mujeres con el crimen organizado cuando estos son los menos, desde el confinamiento se planteó una campaña de prevención; cuál ha sido el papel del Instituto de la Mujer, que ha hecho, las instituciones se han quedado cortas a la demanda de las mujeres víctimas de homicidio.

Y pese a que las denuncias de violencia contra las mujeres en Islas de la Bahía y Gracias a Dios son mínimas, el flagelo atraviesa todo mientras se siguen colocando parchecitos, como se caracteriza en esta pandemia.

“Esta es la oportunidad de verificar qué estamos haciendo, incluso con un nuevo Código Penal que convierte las violencias contra las mujeres en figuras de menor relieve”.

La solidaridad virtual, en redes comunitarias, el acceso a Casa Mujeres u otros espacios seguros, la estamos llevando a cabo nosotras, con mínimos recursos mientras vemos la millonada que se ha sacado para el Covid-19 y no sabemos dónde está el dinero ante la posibilidad de morir víctima de un delito.

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