Presencia de la pandemia, un disparador de estrés en el gremio periodístico  

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa. Cuadros de estrés, crisis de ansiedad, tensión mental o preocupaciones fatigantes, son solo algunas de las consecuencias que la pandemia del coronavirus ha detonado en la psiquis de los periodistas y los comunicadores sociales.     

A lo largo de la crisis sanitaria el gremio de periodistas ha sido fuertemente lesionado con consecuencias ocasionadas a su estado de salud mental.  Criterio.hn conversó con los profesionales de la comunicación.  

La opinión de los comunicadores coincide en el aumento excesivo de los niveles de estrés como una causal asociada a la complejidad de realizar la cobertura de un acontecimiento de carácter desconocido.  

Pese a todo, los comunicadores sociales no han cesado en cumplir con su labor informativa, poniendo en comunicación a la sociedad. Pero esa función sacrificada precisamente ha tenido un precio repercutiendo en la integridad psíquica de los periodistas.  

Como lo testifica una profesional del periodismo especializada en prensa escrita que fue consultada por Criterio.hn principalmente se ha reflejado en los niveles de estrés en las salas de redacción que han ocasionado fuertes “cuadros de ansiedad”.

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La comunicadora, quien pidió el anonimato durante la entrevista, comentó que en su caso la crisis sanitaria ha impuesto una nueva modalidad peculiar donde las salas de redacción han sido sustituidas por el trabajo en casa, que entre el estrés laboral y la fatiga por el confinamiento ha constituido todo un cóctel de preocupaciones, comenta.  

“Ese estrés que es parte de nuestro día a día, sumado al estrés que se ha sentido en estos días, ha sido tal punto que en mi caso he tenido ataques de ansiedad”. Sobre todo “cuando hay una crisis a nosotros nos toca doble carga, que al final colapsó en nuestro organismo con ataques de ansiedad o desórdenes de sueño”, añade.  

 

Y eso se suma la incertidumbre de contagiarse durante las misiones de cobertura periodística. Así lo refiere Pablo Zelaya, periodista de la cadena televisiva VTV. Porque pensar que al regreso de una jornada periodística uno puede llegar a casa contagiado infectando a nuestros familiares “eso incrementa el estrés”, expresa.  

Por ejemplo, “en los primeros meses –de la pandemia- fue complejo vivirlo porque aún no se tenían los avances significativos para tener seguridad para ejercer nuestra profesión; eso psicológicamente afectó”, confiesa Zelaya.   

Olga Pinoth

Olga Pinoth, periodista del medio televisivo QHubo TV, entre una de las comunicadoras que superó la enfermedad luego de contraer el virus durante la realización de labores periodísticas, confiesa que aunque venció el contagio, quedaron algunas secuelas con las cuales ha tenido que convivir.  
“Tengo miedo a todo lo que se me acerca. Miedo a todo lo que me rodea. Miedo a tener un re-contagio”, dice Pinoth para quien ha sido difícil después de una jornada de trabajo llegar a casa y “no poder abrazar a mi mamá o a mi hija”, añade. Y en general, la también coordinadora de prensa reconoce el repunte de los altos niveles de estrés al interior de las salas de redacción que, al final repercuten justamente en el propio ejercicio de la comunicación.  

El conocido periodista Marvin Ortiz, reportero de la emisora radial Radio Globo, enumera como una de las causas principales generadoras de la alta concentración de estrés entre el gremio la restricción de no poder realizar en completa libertad las labores de reporteo.  

periodista Marvin Ortiz

Marvin Ortiz

Porque “se nos ha limitado el acceso a la fuente de información como tradicionalmente se ha venido haciendo”. Eso personalmente tiene una afección mental en periodistas acostumbrados a hacer un trabajo con soltura, dice Ortiz.  

El juicio de Giovanny Sierra, periodista del medio televisivo UneTV, se muestra preocupado por las consecuencias a la salud que los altos niveles de tensión mental pueden generar, ya que, de acuerdo con la psicología, se identifica al estrés como una causal detonante distintas enfermedades.  

“La llegada del Covid-19 lógicamente ha aumentado ese nivel de estrés que estamos dejando que esos niveles de estrés se acumulen lo cual podría ser muy peligroso para la salud de todos y cada uno de los periodistas”.  

Geovanny Sierra

En el caso hondureño, los periodistas que antes de la pandemia las horas de la noche era un lapsus para disminuir la tensión de una jornada laboral sin dejar de descuidar la agenda informativa, con la pandemia esto ha cambiado, ya que en ese tiempo los comunicadores han tenido que dar cobertura a la cadena de radio y televisión donde el gobierno informa sobre las estadísticas del coronavirus.  

Pero a criterio de Sierra, esto también ha representado un agravante al estrés porque “el organismo del ser humano no está creado para estar recibiendo tantas informaciones. Y todo eso va acumulándose en la espalda de cada periodista”, menciona.  

Por lo que “se necesita siempre un relax, pero no tenemos esos espacios de recreación dónde podíamos hacer una liberación de todo ese cúmulo de cargas negativas”.  

En los registros del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), la directora ejecutiva de esta organización, Amanda Ponce, explica que se documentaron en los meses de la emergencia sanitaria, 60 periodistas que resultaron contagiados por la Covid-19 y 8 murieron a causa del virus.   

Amada Ponce

La inestabilidad laboral en el gremio de la comunicación también ha constituido un aliciente para empeorar la estabilidad mental del gremio de la comunicación.  

De acuerdo con C-Libre, se contabilizan unas 400 personas despedidas en medios de comunicación, entre periodistas y personal del área administrativa. Sobre todo, suspensiones registradas en medios de comunicación corporativos, como diario La Tribuna, La Prensa, Radio América, Canal 11 y Hable Como Habla “HCH”, documenta. Y «se estima que después del periodo de suspensión -de la pandemia- podríamos observar despidos masivos», advierte Ponce.  

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Rodolfo Herrera, a raíz del recorte de personal en la sala de redacción de diario La Tribuna, pasó a formar parte de la cantidad numerosa de comunicadores suspendidos.   

Rodolfo Herrera

“Las ventas se vinieron abajo y no hay capacidades de las empresas para mantener el personal que sabido tener”, testifica Herrera quien, tras quedar despedido, al igual que muchos hondureños, optó por emprender un negocio familiar.  

Tras la suspensión Herrera reflexiona identificando la inestabilidad laboral como otras de las causas relacionadas al repunte de los niveles de estrés.  “Creo que eso de una u otra forma afecta el pensamiento, la mentalidad, y tantas cosas que viene a trastocar de la vida cotidiana de los periodistas”, agrega.  

Es de contextualizar que, sumado a las afecciones mentales ocasionadas por las consecuencias de la crisis sanitaria, los profesionales de la comunicación también han tenido que lidiar con las medidas impuestas por las autoridades en el marco de la emergencia sanitaria, que también han supuesto límites al ejercicio periodístico. 

Hace algunas semanas, el relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, alertó a la comunidad internacional que la pandemia ha servido como excusa en varios países del continente americano para “criminalizar” la libertad de expresión, sobre todo, con medidas coercitivas que han restringido la libre labor periodística.   

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