Periodistas hondureños cuentan cómo el COVID-19 les ha cambiado la vida

 

Lourdes Ramírez, Pedro Antonio Amador, José Peraza y César Fúnez relatan sus experiencias personales y profesionales

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa, Honduras.- Cuatro periodistas nos hablan de cómo han vivido los seis meses de pandemia por el coronavirus. Algunos se han enfermado de COVID-19 y otros han visto pasar de largo el virus que desde comienzos de este año mantiene en jaque a la humanidad entera. Otros han contemplado cómo sus familiares se enfermaban y algunos de ellos morían.

Los periodistas Lourdes Ramírez, Pedro Antonio Amador, José Peraza y César Fúnez nos cuentan cómo la pandemia los ha afectado en su vida personal, familiar y laboral. Las suyas son historias que reflejan las consecuencias que el virus ha dejado en la vida de las y los periodistas hondureños.

Han adquirido el coronavirus decenas de comunicadores y comunicadoras desde el comienzo de la crisis sanitaria en Honduras, a mediados de marzo de 2020, cuando se presentó el primer contagiado. Las mayores cantidades de casos positivos entre el gremio periodístico se han registrado en las principales ciudades del país, San Pedro Sula, Tegucigalpa y La Ceiba.

Entretanto, al menos seis comunicadores y periodistas hondureños han muerto hasta hoy de COVID-19. A nivel nacional hay más de 63,798 personas infectadas registradas por el gobierno de Juan Orlando Hernández.

Los efectos económicos de la pandemia en el gremio periodístico en Honduras son devastadores. Apenas transcurrido el primer mes de la crisis, al menos 200 periodistas y profesionales de la comunicación habían sido despedidos o suspendidos en los principales medios tradicionales.

Algunos medios con la excusa de la emergencia hicieron firmar a sus colaboradores documentos en los que estos renunciaron a sus derechos laborales y aceptaron seguir trabajando por una fracción de sus sueldos.

Cinco meses después, en agosto de 2020, las cifras siguen siendo alarmantes, con unos ciento de comunicadores despedidos, suspendidos o salarios recortados de los medios donde trabajaban, sin posibilidad de encontrar otro empleo haciendo lo que mejor saben hacer para sostener a sus familias.

Pero dicen que las crisis nos ayudan a reinventarnos y en medio de tanta calamidad hay noticias esperanzadoras de periodistas que han encontrado formas creativas de obtener ingresos en medio de un confinamiento que parece no tener fin.

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Lourdes Ramírez, periodista y directora de En Altavoz en San Pedro Sula

La pandemia me agarró en Estados Unidos y de allí no pude regresar. Las agencias no quisieron devolverme los pasajes aéreos. Cuando volví, ya mi familia vivía en una nueva casa que nos garantiza más seguridad.

Vivir este confinamiento desde allá y desde acá ha sido muy complejo. En estos meses he perdido a dos hermanos por distintas enfermedades no relacionadas con la COVID-19.

Este confinamiento nos ha hecho permanecer en casa por nuestra propia seguridad, pero, por otro lado, los periodistas que trabajamos en la defensa de los derechos humanos hemos estado en riesgo por el incremento de la censura y la vigilancia electrónica. Muchas veces he tenido que autocensurarse para evitar ser agredida por grupos partidarios de diferentes frentes políticos.

Pedro Antonio Amador, camarógrafo de UneTV en Tegucigalpa

Ha sido muy difícil esta pandemia porque me ha costado relacionarme con las personas. He tenido que aislarme de la familia, ya que salí positivo por COVID y tuve que dejar Tegucigalpa para no infectar a nadie y vivir prácticamente aislado.

La COVID-19 nos ha afectado a todos. Durante tres meses pasé prácticamente aislado. Ahora ya estoy recuperado. Unos sufren el encierro porque están acostumbrados a salir a diario a buscar la noticia y exponerla a la población. A pesar de todo, con muchos de mis compañeros he seguido en comunicación por videollamada y hemos podido salir adelante.

Es complejo el tema económico porque nos ha afectado completamente, así como a miles de hondureños. Esta situación ha perjudicado sus ingresos y los de nosotros los periodistas.

César Fúnez, periodista de Canal 45 en La Ceiba

Con mucho trabajo me ha tocado darle cobertura en Atlántida a todo el proceso que se ha vivido durante esta emergencia. ¿A nivel emocional qué han significado estos cambios? Ha sido complejo no poder ver al resto de mi familia durante todo este año. Mis papás y hermanos están en la capital.

He aprendido que hay que tener más empatía con la población. Esta emergencia ha desencadenado una crisis económica, donde se ha recrudecido la pobreza en muchos sectores y otros que estaban iniciando su negocio se han quedado sin nada.

Soy sobreviviente de la COVID-19 y como tal les aconsejo cuidarnos en todo momento y prestarle más atención a nuestra salud. Yo estaba sin ningún síntoma fuerte, pero a las semanas me detectaron una neumonía por daños que dejó la COVID-19. Si no me trataba a tiempo, el problema hubiera empeorado.

Mi manera de reportar ha cambiado. Sigo tomando medidas de bioseguridad para evitar una reinfección, tanto para mí como para el resto de mi familia, que también estuvieron contagiados.

José Peraza, periodista y jefe de prensa de Radio Progreso en El Progreso

Ha cambiado mucho la dinámica dentro de la sala de redacción y la interacción con el público porque hemos tenido que reportar en diferentes plataformas.

Al principio, todo era sobre las noticias que daban de la pandemia, pero después fuimos reflexionando y entendiendo que necesitábamos otras formas de informar. Tratar la información siempre con el rigor periodístico que nos caracteriza, pero al mismo tiempo ofrecer noticias que aporten un valor agregado a la población.

Ahora ha sido más difícil acercarnos a las fuentes. Zoom y WhatsApp se han convertido en dos de las principales vías de comunicación para hacer entrevistas. En esta pandemia hemos cambiado como personas y medios desde saber que ahora el gel y el tapabocas son tan esenciales como andar con nuestra grabadora y libreta. Parte del equipo ha tenido que trabajar desde casa.

En algunos momentos tuvimos mucha tensión. A pesar de los momentos difíciles a causa de la COVID-19, lo hemos logrado. Ahora nos cuidamos más porque siempre está el miedo de contagiar a la familia. Hemos trabajado con todas las medidas de bioseguridad y sabiendo que, en comparación con otros colegas de la comunicación, estamos mejor.

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