Once años de retrocesos democráticos ha vivido Honduras tras el golpe de Estado de 2009

 

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa.- “Estos once años han significado grandes retrocesos democráticos para Honduras”, comenzó diciendo el sociólogo y analista nacional, Eugenio Sosa, en su análisis post golpe para Criterio.hn

El 28 de junio de 2009 la élites políticas y económicas, acompañadas de las iglesias católica y evangélica en contubernio con el Departamento de Estados de Estados Unidos y las Fuerzas Armadas de Honduras, derrocaron a Manuel Zelaya Rosales, electo democráticamente en noviembre de 2005.

Zelaya fue sacado de su casa en ropa de dormir y llevado a la Base de Palmerola y luego lo trasladaron a la ciudad de San José, Costa Rica que fue el país que se ofreció a recibir al derrocado mandatario.

Sosa señaló que antes de 2009, Honduras a nivel interno y a nivel internacional, aunque fuera con la participación de fuerzas políticas conservadoras, se daban los procesos electorales aceptados y creíbles en gran medida por el pueblo.

Luego del golpe de Estado a Manuel Zelaya Rosales, el país retornó a la idea de los fraudes electorales y significo a nivel de las élites la ruptura del pacto de alternabilidad con la entrada del proceso reelección ilegítima.

Al pueblo, por su parte le preocupa es el permanente y sistemático proceso de deterioro grande de las condiciones de vida, producto de una economía que tiene un modelo volcado hacia afuera y volcado hacia lo neoliberal, con gobiernos muy proempresariales.

Y estos problemas no son nuevos, los retrocesos democráticos fraudulentos si son más nuevos, pero la otra parte social y económica es más una profundización y una agudización, que una novedad, recalcó Sosa.

El país siempre ha tenido corrupción e impunidad y como dijo el exembajador estadounidense, “la justicia siempre ha mordido solo a los descalzos”, pero este tema de la impunidad, corrupción e injusticia se volvió abierto, cínico y descarado.

En los últimos diez años de gobierno del Partido Nacional se volvió como si tuviera licencia para robar. Ya para ellos robar, ni siquiera es un tema de vergüenza pública. Y han caído en una degradación moral que ya nada les preocupa que los señalen de corruptos y que el pueblo no les crea nada.

Señaló como ejemplo la supuesta enfermedad del presidente Juan Hernández que nadie le cree porque han perdido toda credibilidad y legitimidad.

CLIENTELISMO

Militares

En las transiciones políticas vividas en América Latina en los años 80, los militares han quedado como un enclave autoritario muy anclado en la sociedad lo que les ha permitido resurgir con facilidad.

En chile, para el caso, el enclave autoritario de los militares se enmarca en que la democracia se comenzó a reconstruir con una constitución creada por la dictadura y en Honduras los poderes a los militares, si bien es cierto se intentaron limitar, pero en el corazón de las competencias y funciones constitucionales, se volvieron intocables.

A tal grado que, ante la incapacidad de los políticos, estos mismos prefirieron dejar en las manos de la institución castrense, la idea de que fueran sus árbitros en el sentido que fuesen los garantes de la democracia y los responsables de la alternabilidad como lo expresa la Constitución de la República.

Los militares aprovecharon el golpe de Estado y han aprovechado la crisis política, la violencia y la inseguridad para colocarse en primera línea de las acciones importantes de país y eso se observa en un presupuesto cada vez mas creciente, la participación en actividades que no son de seguridad ni de soberanía y ahora están en lo agrícola y con la pandemia han aparecido repartiendo víveres y sometiendo a la población en el marco de la cuarentena, en un renovado protagonismo.

Esto es producto de un gobierno ilegitimo que tiene poca credibilidad e imagen que necesita un brazo militar amigo que lo ayude a sostenerse en el poder y estos no dan ese apoyo de manera gratuita sino a cambio de canonjías y mayor presupuesto.

Ahora hay oposición

El golpe tuvo una salida conservadora porque los grupos oligárquicos con la OEA y el Departamento de Estado lograron imponer un proceso electoral en plena crisis del golpe, con lo cual Honduras comenzó un camino de retorno a una relativa calma avalada por el entorno internacional.

Lo que se debe valorar, para no ser solo críticos, es que el sistema político hondureño, antes del golpe no tenia oposición. Los partidos Liberal y Nacional raras veces tenían diferencias sustantivas en el Congreso Nacional en todo lo que hicieron en más de 30 años desde el retorno a la democracia.

Con todo y las falencias, criticas, dificultades y problemas; un hecho relevante es que a partir de 2009 Honduras comenzó a tener una oposición política. No perfecta, no como lo quiere la mayoría, pero ahí está.

La oposición política era del Partido Demócrata Cristiano con Efraín Díaz Arrivillaga en los años 80. En los 90 con Doris Gutiérrez y Matías Fúnez de la UD en los años 90 y hoy podemos afirmar que hay un grupo de diputados que a partir de las elecciones de 2013 hacen oposición como diputados del PAC, PINU, Libre y ahora hay liberales haciendo oposición.

Se espera que los que se reunieron esta semana para derogar el Código Penal, se vuelvan a reunir y comiencen a derogar un sinnúmero de leyes que han aprobado los nacionalistas y que van en contra de los intereses del pueblo hondureño. E apoyo de la población que lo eligió, la tienen apuntó finalmente Eugenio Sosa.

 

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