11 años de expresiones de rebeldía y resistencia de las comunidades: Padre Melo

 

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa.-A once años del golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya Rosales, el padre Ismael Moreno, director de Radio Progreso y el  ERIC-SJ hace un análisis para Criterio.hn sobre lo vivido y transcurrido en más de una década.

El 28 de junio de 2009, el presidente Manuel Zelaya Rosales, fue sacado del poder mediante un golpe de Estado perpetrado por las Fuerzas Armadas, auspiciadas por los poderes fácticos de Honduras, con el visto bueno del Departamento de Estado de los Estados Unidos, liderado por Hillary Clinton.

Pérdida de institucionalidad

El padre “Melo” señala que este análisis lo hace en tres dimensiones y que la primera es que “nosotros estamos cosechando los lodos de viejos polvos, porque lo que actualmente vivimos con la pandemia del Covid-19, con el saqueo de los fondos y con el colapso institucional que se ha evidenciado en el Congreso Nacional, pero que también está evidenciado en todo lo “destartalado” que está toda la administración pública, es el resultado de la pérdida de institucionalidad y de la política de los sectores de extrema derecha que ha sido un proceso continuo de consolidación del golpe de Estado”.

Lo que está ocurriendo con la pandemia, lo que está ocurriendo con el fraude electoral y lo que ocurrió con el golpe a la Corte Suprema de Justicia en el año 2012 son procesos continuos de consolidación del golpe de Estado, dijo Moreno.

Once años donde la gran perdedora es la democracia

En resumen, dijo el sacerdote, está primera dimensión de esta lectura es que son once años del proceso de consolidación de un golpe que inició el 28 de junio de 2009, pero que progresivamente se ha ido consolidando con tres elecciones que han sido inútiles para la democracia hondureña.

La gran perdedora de estos 11 años ha sido la democracia y las elecciones se convirtieron en instrumentos al servicio de la construcción de una auténtica dictadura, sentenció el padre Melo.

Además, dijo que han sido once años de procesos de remilitarización feroz de la sociedad.

La segunda dimensión es que son 11 años de una presencia cada vez más directa y continua de las políticas intervencionistas del gobierno de los Estados Unidos y ha mostrado que el verdadero gobierno, no es tanto los que conducen internamente, sino que es el Departamento de Estado y fundamentalmente en el Comando Sur.

En estos 11 años el gobierno estadounidense ha tenido una presencia a todos los niveles: en lo político, en lo militar, en el sistema de justicia y en la ciudadanía con programas de prevención de violencia y otros.

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Marcada lucha por la defensa de los bienes comunes y los derechos humanos

“El tercer dinamismo es lo que yo denomino los dinamismos del contragolpe y que en estos 11 años el pueblo hondureño hemos tenido expresiones muy hermosas de rebeldía y resistencia de las comunidades”, acotó Melo.

Ejemplificó la lucha de las comunidades en defensa del agua en Guapinol y en la zona del Aguán, la defensa de los territorios en las comunidades garífunas, en Intibucá y en el sur del país y la emergencia de los movimientos sociales es una expresión del contragolpe.

En estos 11 años también ha irrumpido con bastante fuerza los movimientos de derechos humanos que han sido criminalizados, estigmatizados y asesinados, sin embargo, han estado once años en persistencia y en una lucha incansable por la defensa de los derechos humanos.

Una lucha de derechos humanos y de defensoría de los territorios que ha estado marcada por nombre concretos como el de Berta Cáceres y que luego de su asesinato no decayó sino más bien ha ido en aumento.

En estos once años también irrumpieron con bastante fuerza los medios de comunicación alternativa como Criterio.hn, radios comunitarias y otros que han roto el cerco mediático y que han estado acompañadas de las comunidades que han visto la necesidad de desarrollar una comunicación alternativa para desarrollar su propia información y generar opinión desde la perspectiva del contragolpe.

Otra expresión que ha marcado estos 11 años post golpe es sin duda alguna, la irrupción de las luchas feministas con ese grito tan hermoso: “ni golpes de Estado ni golpes contra las mujeres”, señaló el sacerdote jesuita.

Este tercer dinamismo es que el se abre como enorme posibilidad de avanzar hacia una propuesta de país y lo que hace falta es articulación, vinculación, visión nacional y salir de la distracción para romper con los protagonismos particulares para que este dinamismo del contragolpe vaya sobre la presencia interventora de Estados Unidos.

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