Nuevo prospecto político y todos somos Bernie, fantasía en Do

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle                                                                                                

 

                                               para Lorenzo, mi maestro

Hoy votan. Me apuro a tomar nota, no vaya a ser que la puerta abierta en el Cielo se cierre instantáneamente, como una visión fugaz. Nada cuesta soñar, como soñaba el Abad de San Pedro. Y sin esperanza, no hay futuro dice el Maestro Rodríguez, músico. No todo esta dicho porque nunca se sabe. Pero también porque adversarán cualquier cambio rápido y profundo, los poderes fácticos, los medios de comunicación, los intereses corporativos y el irascible y casi atávico electorado en efecto rural, de la franja del maíz. Pero el chabacán  de Donald Trump, penco consisto y poder, retrato perfecto del Americano Feo, traidor al espíritu con que se fundó su nación y a su tradición originaria, podría caer del poder, después de tanta barrabasada o perder la reelección que estaba aún posicionado para ganar hace unos días, dando paso a un escenario de cambio sin precedentes. ¿Será?

Podría entonces en los próximos meses dejar de tener un interés meramente histórico y académico (hace más del siglo nos resignamos simplemente a la hegemonía abusiva) la política estadounidense aquí, para volverse relevante. ¡Si catalizara ese tipo de cambio! Por un suceso más bien ineludible, la condena o la exoneración cómplice, da igual cual, del acusado en el Senado. Y otro suceso, no del todo anticipado, la súbita delantera del que nunca iba a ser candidato demócrata así decía, del que no podía, del que nadie quiere como asegura Hillary, pero que ¡ya esta ahí, tiene más intención de votos que sus contrincantes y según las ultimas encuestas hoy le ganaría la elección a Trump por un margen significativo! ¡Bernie Sanders! La política es jabonosa y siempre queda expuesta a grandes sorpresas.

Con o sin testimonios y documentos adicionales, Donald Trump muy probablemente será absuelto, por la lógica partidista de la votación, y por lo mismo será el próximo candidato republicano, en su caso a la reelección legal, a la que llegaría fortalecido ante su hueste por su resiliencia, aunque mellado ante la opinión pública por la evidencia de abuso, intento de encubrimiento y conspiración con el jurado no menos condenables por compartida

Quedará en posición de consolidar gran parte de su base, Trump, pero no de ampliarla y tendrá que recurrir a la estrategia de tratar de marginalizar a su contrincante que -hasta ahora- no ha funcionado bien. Porque, además, aunque no logró dañar al mas probable candidato demócrata de entonces, como buscaba con las investigaciones de Selinsky, en el proceso en efecto, consiguió lanzar una sombra de duda sobre Biden que llevaba todas las de ganar, y quien se fue y sigue rezagando, ya desanimado.

De Trump todos sabíamos contra nuestros mejores deseos que sobreviviría, como el correcaminos de la caricatura. Pero la mayoría de los analistas no contemplaban -hace unas semanas, o dos meses- que Bernie Sanders podría tomar la delantera y alzarse con la nominación de los demócratas. Que es lo que está a punto de empezar suceder en Iowa y New Hampshire si conducen a un triunfo del martes grande. Justo el rezago de Biden, permitió que Sanders avanzara y se separara del grupo, rebasando a la Elizabeth Warren que, en su ansiedad, recurrió al ardid riesgoso de lanzar una acusación inverosímil en contra de Sanders, y consiguió mas bien un rebote defensivo.  Igual que la pretendida burla de Hillary Clinton, y el establishment predecible.

Por supuesto, las encuestas no van a definir la próxima presidencia. El mismo juicio le significa a Trump más publicidad de la que Bernie jamás podría comprar, pese a ser aun el mejor dotado por sus múltiples pequeñas contribuciones. Y lo importante es que hablen de ti, no importa si bien o mal. El colegio electoral volverá a incidir a favor del tramposo. Pero si el Senado, intimidado por su despotismo, absuelve a Trump sin haber llamado a otros testigos claves ni estudiar nuevas evidencias, ni contradecirlas, como aun hoy amenaza, ese casi 70 por ciento de los estadounidenses que dicen que quieren escuchar a los testigos y agotar las pruebas se vengará con sangre del Partido Republicano en las urnas. Podría incluso –fácil- darles a los demócratas el control de ambas cámaras.

Esto es lo que es relevante para nosotros. Porque, aunque ambos Warren y Sanders y para el caso otros contendientes se ubicaban en el ala progresista del Partido Demócrata, Warren como los demás está completamente enfocada en la política interior y es indiferente a las aberraciones de EUA en el exterior, América Latina y Medio Oriente, como la misma Clinton, quien por lobby y despecho consolidó el golpe del 2009 en Honduras. Mientras que Sanders ha manifestado tener más lucidez que todos sus rivales y de hecho antecesores sobre los excesos y las consecuencias contraproducentes de la política hegemónica. Los Estados Unidos no, ni muchos demócratas light pero el judío de Sanders si entiende América Latina y el Medio Oriente.

Puede pensarse que, puesto que la crisis de enfrentamientos en la región, la repetida humillación de México, la conspiración en Bolivia y Ecuador y la burda confrontación con Venezuela ya es un flanco peligroso de la seguridad nacional estadounidense, el lucido Sanders cambiaría sustancialmente esa política en procura de una gran alianza plural, multinacional, y oferta de algo mas que tolerancia. De inmediato, acordando más que un pacto comercial, una alianza para la prosperidad con su vecino inmediato y del traspatio, la no agresión con Venezuela, suspendiendo también los bloqueos contra Cuba y Nicaragua etc. Desistiendo de las imposiciones de tercer país seguro en el Cono Norte de Centroamérica, y otras medidas de presión ¡que solo le han servido a Trump como escenarios de su machismo de guasón adolescente para fines publicitarios!

Mientras, por el contrario, podrían ganarse mucha buena voluntad los EUA y tantos amigos, como no ha tenido antes nunca, bajo un nuevo régimen que exigiera responsabilidad social y política a los intereses económicos estadounidenses en la región e impulsará los condicionamientos internacionales y presiones multilaterales contra gobiernos irresponsables con el medio ambiente, con los derechos humanos o cómplices del crimen organizado. ¿Adiós Bolsonaro y bienvenidos Lula y Mujica? ¿Alianza con Fernández y suspensión de la persecución de Correa y de Evo, qué fácil recuperarían a sus países? ¿Entente y acuerdo de cooperación petrolero con Venezuela? ¡Casi nada cuesta soñar!

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