El IHSS 60 años después (I parte)

la oposición

Por: Efraín Bu Figueroa

 

El recién pasado mes de julio, el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) alcanzó sus sesenta años de existencia. Fue creado mediante decreto legislativo Nº 140 publicado el 3 julio de 1959 en la Gaceta.

Fue bajo el gobierno del Dr. José Ramón Villeda Morales presidente de Honduras (1957-63) que el IHSS se creó. El antecedente que impulsó su creación ocurrió durante la histórica huelga de los trabajadores de 1954. En un pliego de 30 peticiones de derechos laborales, se solicitaba en los puntos 2,3,22 y 23 coberturas en salud y riesgos del trabajo.

El IHSS surgió como una institución autónoma y tal como lo define su ley en su articulo 1 declara a la seguridad social como “un instrumento del Estado al servicio de la justicia social, que tiene como finalidad garantizar el derecho humano a la salud, a la asistencia médica, a la protección de los medios de subsistencia y a los servicios sociales necesarios para el logro del bienestar individual y colectivo”.  En la Constitución de 1957 quedó garantizado el derecho a la seguridad social.

El modelo de financiamiento del IHSS se sostiene con contribuciones porcentuales sobre un techo límite de cotización de tres sectores: los empleadores, los trabajadores y el Estado. Su crecimiento ha sido progresivo, creándose primero el régimen de salud (1959), llamado de enfermedad y maternidad (EM), actualmente con 751,650 cotizantes. En 1972 surgió el régimen de invalidez, vejez y muerte (IVM) actualmente con 598,590 cotizantes y en la década del 2000 el régimen de riesgos profesionales (RP) actualmente con 715,202 afiliados. 

En el régimen de salud (EM), el IHSS ha estado a la vanguardia de la tecnología diagnóstica, la farmacoterapia y el enfoque clínico con profesionales de alta calificación. Ello ha permitido salvar y mejorar la calidad de vida de millares de afiliados y sus familiares. El régimen EM es el más caro de los tres seguros en sus costos de atención, situación bastante incomprendida por el Estado -eterno deudor- y la institución a tenido que sobrevivir a lo largo de las décadas gracias al apoyo que le ha brindado el régimen de IVM con préstamos reembolsables, de lo contrario la institución hace décadas hubiera colapsado, pues tanto el Estado como la empresa privada siempre han estado en mora en sus cotizaciones.

Una aspiración permanente a lo largo de estas seis décadas ha sido la cobertura universal, del 100% de la población hondureña. Actualmente solo se cubre al 19% de esa población. Esto se explica porque el IHSS no fue creado para asegurar a todos lo hondureños, solamente aquellos que trabajan en la economía formal, de la cual cubre actualmente solo un 44,5%, dato en el que se incluyen a los cotizantes y sus beneficiarios. En el año 2001 hubo reformas a la ley para incluir al sector informal de la economía; régimen que comenzó a ejecutarse en el año 2007, con las trabajadoras domésticas y luego los trabajadores independientes.

Una “camisa de fuerza “ para el crecimiento del IHSS ha sido que las aportaciones de empleadores y trabajadores nacieron vinculadas a un techo fijo sobre el cual cotizar tanto para los regímenes de EM como IVM, consistente en L. 600, con lo cual permaneció por 42 años hasta que en el 2001 por una huelga de los empleados del IHSS se logró modificar la ley y establecer  un nuevo techo de L. 4,800, lo que facilitó rescatar a la institución de 40 años de atraso.

La fortaleza de un sistema de seguridad social radica en una economía nacional pujante, pues el sistema se sostiene con las aportaciones de trabajadores y empleadores. En Honduras hay 6,8 millones de personas en edad de trabajar, pero solo 3,9 millones están incorporados en la economía formal.

Entre más oportunidades de empleo existan habrá más aportaciones a la seguridad social y en consecuencia el sistema será más robusto, con lo que se puede ampliar la cartera de prestaciones. Los techos de cotización como fueron establecidos originalmente frenaron el desarrollo de esta institución a lo largo de su existencia, en cobertura geográfica y poblacional, en beneficios a afiliados activos y jubilados y la posibilidad de pasar a un sistema universal y solidario.

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