El dilema de las elecciones y las reformas

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle             

Aunque a un ritmo disminuido, el contagio del virus sigue creciendo, la economía sigue catatónica, sin alivio a la vista, pero con seguro agravamiento para los más pobres, y el problema original, que es el político queda al descubierto. A medida que se precipitan los acontecimientos, para quien quiera ver pocas opciones van quedando más claras. La ilusión de alcanzar la democracia está cada vez más distante y difícil de acariciar.

No tengo ganas de predicar hoy. Todo el mundo sabe que tampoco sé nada de alta política, y cualquier pretensión sería una impostura. Hace años dejé de participar en elecciones, que perdí contra el Reinismo, el Florismo y el Melismo. Veo, sin embargo, con tristeza –cómo- en vez de mejorar, han empeorado las condiciones y reglas con que debemos elegir gobernantes.  Antier se llevó al Congreso un nuevo proyecto de ley electoral, dictaminado y firmado por los partidos.  Una ojeada basta para sospechar que raya en el gatopardismo, ya que, como dice CEDOH, para estos retoques no hacía falta ley nueva.

Para un demócrata, la ley tendría que contemplar reformas básicas, la identidad segura, la ciudadanización, la opción electoral individual contra la estancada en movimientos, la segunda vuelta. Pero, aun así, las modestas conquistas del proyecto consensuado se han estrellado a último momento, con la negativa de la facción dominante del PN, para utilizarla en la convocatoria obligada de pasado mañana. Quieren después de debatirla un año, volver a discutirla, y en todo caso considerarla para las generales. El Heraldo da vergüenza

El cachurequismo de JOH, con sus aliados de maletín, se ha atrincherado en el statu quo y, aunque fuera por cansancio y migajas, se resisten a una reforma que no cambia lo esencial, aunque les quita ciertas facilidades para el delito electoral.

Como recuerda el CEDOH, en su análisis publicado antier mismo, desde 2009, la comunidad internacional viene señalando la urgencia de reformas, que los protagonistas del sistema se comprometen a realizar, y luego postergan. Desde 2014, el actual jefe de estado se comprometió ante NNUU a reformas que siguen frustradas, con cada vez más graves consecuencias: en las elecciones de 2017, hubo más de una veintena de muertos, muchos heridos, y, sobre todo, se esfumó la legitimidad que se supone forja ese proceso y indispensable para la marcha de la sociedad nacional.  

Todas las fuerzas vivas deberían movilizarse de inmediato, para exigir las reformas mínimas ya convenidas. No debería ser imposible, si los empresarios que protestan estuvieran comprometidos con sus declaraciones, si los soldados fueran verdaderos patriotas, y si fueran cristianos los cristianos, en vez de apaniguados. Pero tampoco me hago ilusiones. Soy hombre de corral, práctico y realista y los conozco.

Va a ser muy difícil, en esas circunstancias, organizar elecciones creíbles y las que no lo sean, solo servirían para agravar al problema del país. No obstante… ¿acaso no es inevitable que se celebren elecciones en unos meses? Ignoro si lo entienden o no los otros diez partidos inscritos. No conozco en persona a la mayoría de sus líderes, así que no sé qué clase de agentes o personas son.

Pero pinta mal la oposición desarticulada. ¿El silencio de los inocentes? ¿Y tu Luis?

A Uds. candidatas y candidatos de los reales partidos de oposición los aprecio. Son ciudadanos y gente de razón.  Inteligente. ¡Ya lo entendía Sócrates! En el fondo de su subconsciente, Uds. todos supieron ¡antes que lo entendiera yo! lo que les pretendo revelar, o puedo decir, y más bien en este caso, recordarles. Son hombres y mujeres amables, mortales y partícipes de los defectos de nuestra naturaleza fallida. Porque el problema es que dejamos que los mitos de la tribu nos confundan, que las malas costumbres del narcisismo y la adulación obnubilen nuestras claras mentes. Pero sin la olvidada verdad de lo real, la estrategia no funciona, ni la suerte, no se alcanzan objetivos. Entonces, a ver si hacemos a un lado las bravuconadas y las falsas certezas, las poses y las ínfulas, las fanfarronadas y las ambiciones mezquinas, fantasías, engreimientos y oportunismos. O ¿no hace falta para ser razonables, pensar con rigor y reconciliar perspectivas?

Algunos de sus partidos son muy nuevos, y su base de votantes noveles no tiene experiencia electoral, otros son añejos y sufren el desgaste, el desánimo y divisiones profundas. Ninguno está sólidamente unificado ni bien organizado. Ninguno cuenta con recursos, fuera de las limosnas del régimen para taparle el ojo al macho, ni la disciplina de una maquinaria política de activistas empleados. ¿Yerro? Escuchen -por favor- mis preguntas.

Todos entienden que, aunque sus banderas puedan tener más simpatías, el voto duro con que cuenta cualquiera de Uds. no supera el 20 % de un electorado de pocas luces, ignaro, desinformado, harto de la ineficacia opositora, desconcertado, dividido, bombardeado con la propaganda del régimen y asustado por los ataques que Uds., por instinto, se hacen entre sí. Un electorado ¿especialmente miserable en la post pandemia? Y vulnerable a las estrategias más burdas, de la compra del voto y el manejo cruel de la manada. ¿Qué sentido tiene, entonces, que se estén recelando e insultando entre Uds.?

Mientras la «clica» experta en fraudes del Partido Nacional, Ricky y Jesús, JOH y el Doctor, Papi y Ebal que ha gobernado los últimos once años, la socia del crimen organizado, dispone cínicamente de los recursos del Estado, de los excedentes del contrabando y recibe generosas donaciones extranjeras, tiene apoyo de empresarios corruptos y de la derecha interamericana, de militares ingenuos y de otros corruptos, de los religiosos más deshonestos y de su propia burocracia apaniguada. Cuenta con una maquinaria de multitudinarios activistas bien pagados. Y con un poco de trampa, y la férrea disciplina de la mancha brava, puede superar incluso el 25% que –antes- ha sobrepasado. Pero eso quiere decir que el cacho derrota a cualquiera de Uds. por separado y de repente a dos juntos.

Y entonces ¿no queda claro que, si no hay segunda vuelta, pierden? Todos. Que ahí van a estar otra vez, al final. ¡En la lloradera! Tratando de apoyarse cuando es muy tarde. A menos que asistan a las urnas juntos como una nueva Alianza ¿Será que necesitan construir una coalición en torno a principios firmes (contra el continuismo, por la restauración del estado de derecho y la república, por el salvataje de una patria libre y soberana), un acuerdo operativo de trabajo eleccionario y un programa conjunto de gobierno de integración, garantizado por un Congreso Aliado?  Una alianza ¿abanderada por la figura más conocida con menos resistencia? La que sea

Y ¡no va a haber segunda vuelta! que ¡ni siquiera está en la nueva ley electoral! A menos que intervinieran fuerzas ajenas. ¿Van a seguir jugando con Uds. y vacilándolos hasta que sea muy tarde? Construir una alianza así es difícil, trabajoso, y entonces ¿Por qué demorarlo? ¿Dejar que la inercia lo complique? ¿Continuar con la pantomima de pretender que uno de Uds. puede ganar solo?

Ya no les queda tiempo. Y aquí al final, ya que yo no, díganme ¿se equivocó Sócrates? ¿Lo sabían o no, antes que yo hablara? Acaso no es maravilloso, descubrir lo que está a la vista y ¡no necesita anteojos, ni que nadie predique! Construyan una democracia libre de miedo al pueblo, que lo ha estorbado desde 1821. Eso los hará inmortales, los pondrá en la historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.