En el centro de Centroamérica, entre valles secos, bosques de pino y potreros con árboles, vive un ave que tiene algo único: no vive en ningún otro país del planeta. Es el colibrí esmeralda hondureño, una pequeña criatura de vuelo ágil y colores brillantes que se ha convertido en un símbolo de orgullo nacional… y también en un llamado de atención.
Honduras tiene más de 700 especies de aves, pero solo una es completamente suya: Amazilia luciae. Así como el quetzal representa a Guatemala o el cóndor a los Andes, este colibrí pertenece solo a los hondureños. Nadie más en el mundo tiene la responsabilidad —ni la oportunidad— de protegerlo.
¿Dónde se esconde esta esmeralda voladora?
Durante décadas, los científicos creyeron que este colibrí estaba a punto de desaparecer. De hecho, entre 1935 y finales de los años 2000, apenas se tenían noticias de él. Pero en 2007, un equipo de biólogos lo redescubrió en el departamento de Santa Bárbara.
Hoy se sabe que el colibrí esmeralda vive al menos en cinco departamentos: Santa Bárbara, Olancho, Yoro, Cortés y Lempira. Pero lo más interesante es que no es un ave de un solo hábitat. Durante mucho tiempo se pensó que solo habitaba en el bosque seco tropical —ese ecosistema de árboles bajos que pierden sus hojas en verano—, pero resulta que también se siente cómodo en matorrales, potreros con árboles e incluso en bosques de pino y roble.

Eso sí, hay un lugar donde nunca lo verás: los bosques de galería, esos bosques frondosos que crecen junto a los ríos. Por alguna razón, los evita por completo.
¿Qué come y por qué es tan especial?
Como todo colibrí, su combustible favorito es el néctar de las flores. Pero no cualquier flor. En Santa Bárbara, por ejemplo, tiene una preferencia clara por el “barrenillo” (Helicteres guazumaefolia), un arbusto que en los estudios de campo recibió cuatro veces más visitas que cualquier otra planta. En el valle de Agalta, en Olancho, su favorita es otra: un cactus llamado “oreja de vaca” (Opuntia hondurensis).
Hasta ahora, los investigadores han documentado 40 especies de plantas que este colibrí visita para alimentarse. Y eso es una buena noticia para quienes quieren ayudar a conservarlo: sembrando algunas de esas flores en jardines o bordes de caminos, se le puede tender un puente de alimentos.
¿Está en peligro? La respuesta no es tan simple
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el colibrí esmeralda hondureño está catalogado como “Vulnerable”. Eso significa que aún corre riesgo, pero su situación ha mejorado gracias a los nuevos descubrimientos.
Un dato que sorprendió a los expertos: en Santa Bárbara se estima que viven entre 50 mil y 110 mil ejemplares. ¿Y cuántos creían antes? Apenas entre 350 y 1,500. El problema era que nadie había ido a buscarlos con paciencia y método.
Eso no significa que el peligro haya pasado. Todo lo contrario. El bosque seco tropical —su hogar favorito— es uno de los ecosistemas más amenazados de Honduras. La agricultura, la ganadería, los incendios y la expansión de los cafetales han reducido ese bosque a pequeños parches. Entre los años 2000 y 2010, por ejemplo, los cafetales y guamiles crecieron en más de 16 mil hectáreas dentro del área donde vive el colibrí.
Un ave que puede salvar más que su especie
El colibrí esmeralda hondureño se ha convertido en una especie bandera. ¿Qué significa eso? Que protegerlo implica proteger todo el bosque seco donde vive, y con él, a cientos de otras plantas y animales. Muchas de esas plantas también son únicas en el mundo, aunque menos famosas.
Además, tiene un potencial enorme para el aviturismo: es relativamente fácil de ver en sitios como “La Ceiba” en San José de Colinas (Santa Bárbara), y los turistas que viajan para observar aves pagan por tener la oportunidad de ver una especie que no existe en ningún otro país.
Al final, proteger a este colibrí no es solo proteger un ave. Es proteger la idea de que hay cosas que solo existen aquí, en Honduras, y que vale la pena mantenerlas vivas.
Esta nota fue construida por Criterio.hn en base a los siguientes estudios científicos:
https://www.scielo.org.mx/pdf/abm/n128/2448-7589-abm-128-e1826.pdf
https://pdfs.semanticscholar.org/090e/9bcdbfe5eb643b874f7d28b53c6d40745ffd.pdf





