Por: Giovani Funa
Como una de las películas más horribles de terror para los migrantes en EEUU, el Senado da un paso clave para financiar ICE y a la patrulla fronteriza con solo los votos republicanos ante el estancamiento del Congreso sobre cómo poner fin al cierre del Departamento de Seguridad Nacional, los republicanos del Senado dieron un paso clave para preparar una medida partidista que financie los programas de inmigración más controvertidos y, finalmente, reabra el Gobierno por completo.
El intento del Partido Republicano de financiar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y a la patrulla fronteriza sin ningún apoyo demócrata siguió adelante tras una maratónica sesión nocturna conocida como “vote-a-rama” en inglés que se prolongó hasta la madrugada del jueves.
La cámara aprobó el proyecto de presupuesto del Partido Republicano del Senado por 50 votos a favor y 48 en contra, con todos los demócratas presentes votando en contra. Dos republicanas, las senadoras Lisa Murkowski de Alaska y Rand Paul de Kentucky, rompieron filas y votaron en contra de la medida. A continuación, la Cámara de Representantes tendrá que aprobar la misma medida, y luego un paquete legislativo republicano que financie a ICE y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza tendrá que superar una dura prueba parlamentaria en el Senado antes de otra maratónica serie de votaciones en las próximas semanas.
Este complejo proceso, denominado conciliación presupuestaria, debería permitir a los republicanos en el Congreso aprobar los fondos sin necesidad de los votos demócratas. La oposición ha dejado claro que no apoyarán ninguna financiación futura para la aplicación de las leyes de inmigración a menos que se produzcan cambios importantes en las tácticas y los protocolos de ICE, tras la muerte a tiros de dos estadounidenses a manos de agentes federales en Minnesota a principios de este año.
Hace semanas, el Senado aprobó por unanimidad un paquete para financiar al resto del Departamento de Seguridad Nacional, pero los republicanos de la Cámara de Representantes rechazaron el acuerdo bipartidista, prolongando el cierre del Gobierno porque no incluía fondos controvertidos para la aplicación de la ley en materia de inmigración.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, expresó su esperanza de que el avance de los republicanos en el Senado para financiar ICE y el CBP garantice que la Cámara de Representantes también lo apruebe. Sin embargo, la dirección republicana de la Cámara no se ha comprometido a establecer un cronograma para financiar el resto del DHS. Durante la “votación masiva”, los demócratas presentaron enmiendas dirigidas a modificar las políticas de ICE y abordar cuestiones de asequibilidad que, según argumentan, los republicanos están ignorando de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Esto se centra en varios puntos críticos sobre el uso de fondos públicos, la priorización del control migratorio por encima de los derechos humanos y el funcionamiento del sistema político estadounidense.
1. Criminalización de la migración y militarización fronteriza
La decisión republicana de financiar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza (CBP) sin ningún apoyo demócrata. En un momento en que estas agencias son vistas como instrumentos de criminalización de las personas migrantes, responsables de detenciones masivas, deportaciones y separación de familias. La inyección de fondos se interpreta como una continuación de una política que prioriza la represión sobre la acogida humanitaria. La mención de la muerte de dos estadounidenses a manos de agentes federales refuerza la idea de que estas agencias operan con falta de rendición de cuentas y con un exceso de poder letal.
1. Bloqueo de reformas y procesos antidemocráticos explica que los republicanos utilizan la “conciliación presupuestaria” (reconciliation) para aprobar los fondos sin necesidad de votos demócratas. Esto evidencia cómo las reglas del Senado (como el filibusterismo) no son neutrales, sino que benefician a la minoría conservadora para imponer su agenda cuando no logran consenso. Al mismo tiempo, se critica que los demócratas, en lugar de oponerse frontalmente a la financiación de ICE, se limitan a presentar enmiendas menores sobre “asequibilidad” sin cuestionar el fondo del asunto, esto muestra la complicidad del establishment demócrata con el sistema de deportación, al que solo intentan “maquillar”.
2. Cierre gubernamental es una herramienta de chantaje político.
El cierre del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se prolongó porque los republicanos de la Cámara de Representantes rechazaron un acuerdo bipartidista que excluía fondos controvertidos para inmigración. Esto ejemplifica cómo el Partido Republicano utiliza el cierre del gobierno como rehén para obtener políticas más punitivas contra los inmigrantes, mientras que los demócratas “negocian” con ese marco. Se aboga por desvincular por completo la financiación del DHS de las políticas de deportación masiva.
1. Alternativas: Una postura que no apoye ningún aumento de fondos para ICE o CBP. En cambio, propondría:
· Redirigir esos recursos a servicios sociales, vivienda, salud y educación para comunidades marginadas, incluyendo a migrantes.
· Abolir o desmantelar ICE (como ha propuesto la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y otros sectores del movimiento “Abolish ICE”).
· Crear vías legales de migración amplias, gratuitas y desburocratizadas, junto con programas de acogida humanitaria.
· Desmilitarizar las fronteras y responsabilizar penalmente a los agentes que cometan abusos.
1. Contexto electoral la falta de alternativas reales señalan que los demócratas presentan enmiendas sobre “asequibilidad” y políticas de ICE, pero sin detener la financiación. Esto refleja la pobreza del debate bipartidista: mientras los republicanos avanzan con una agenda abiertamente xenófoba, los demócratas actúan como una “oposición irresponsable” que termina validando la premisa de que el control fronterizo represivo debe financiarse. La única salida es construir movimientos sociales que presionen desde fuera del sistema bipartidista, así como apoyar candidaturas genuinamente antirracistas y antideportación.
Ha llegado el momento de que los votantes empiecen a mirar hacia los candidatos de DSA (Democratic Socialist of America)
Esto es un ejemplo del consenso bipartidista en lo migratorio del que los votantes están empezando a cansarse (con diferencias solo tácticas), del uso de mecanismos antidemocráticos para imponer políticas punitivas, y de la necesidad urgente de desfinanciar y desmantelar el aparato represivo de control migratorio.




