Por: Edgardo Molina
En Honduras, en los altos niveles de gobernanza, muy pocas instituciones funcionan bien. Arreglar los grandes problemas estructurales no está bajo nuestro control; únicamente tenemos la oportunidad de cambiar de gobernantes cada cuatro años y, de hecho, sin importar la forma o la ideología del gobierno de turno, nuestro país sigue atravesando miles de dificultades continuadas y recurrentes.
En este sentido, como hondureños sí podemos cambiar las situaciones que están mal en los niveles intermedios de gestión. A continuación, detallaremos aspectos de la vida cotidiana en las oficinas que francamente están mal y que, en muchas ocasiones, debemos soportar debido a la necesidad de conservar un empleo o por la violencia generalizada que sufrimos en el país:
- El autoritarismo: Esta es la situación más común en las oficinas públicas y privadas. Consiste en una jefatura que, al carecer de un liderazgo real, impone todo tipo de arbitrariedades para ejercer un control desmedido sobre sus subalternos. Estos abusos suelen ser sutiles —no tan flagrantes como para motivar una denuncia inmediata ante la Secretaría de Trabajo o la Policía Nacional—, pero tan profundamente denigrantes que generan un ambiente tóxico e inestable.
Entre los ejemplos más comunes se encuentran:
- Medir estrictamente el tiempo para ir al baño.
- Instrumentalizar al personal mandándolo a comprar comida o productos personales.
- Exigir la famosa «milla extra» justamente a los colaboradores de menor rango salarial.
- Asignar una carga excesiva de trabajo a una sola persona de manera desproporcionada.
- Llevar registros de control sobre quiénes asisten o no a marchas o manifestaciones supuestamente voluntarias.
- No remunerar las horas extra ni otorgar tiempo compensatorio.
- Cuestionar de forma excesiva, o con meros formalismos, un trabajo ya terminado.
- Las emergencias constantes obligando al personal a quedarse en horas extras sin remuneración.
Este abuso de poder se caracteriza por anular la voz de los demás, escuchar únicamente el criterio del jefe y sancionar severamente el pensamiento crítico.
- Tráfico de influencias o amiguismo: Las capacidades técnicas se ven relegadas por la confianza que un jefe/a le tiene a un “amigo” generando círculos de poder que terminan por desmotivar a todos los demás que buscan alcanzar un puesto superior con base en sus resultados y capacidades, algunas de las situaciones comunes son:
- Los amigos salen de fiesta juntos luego del horario laboral.
- Hacen acuerdos comprometiendo la labor de los demás que no están en el círculo para obtener espacios de confort.
- Persiguen el trabajo de los demás para imponer autoridad sin criticar el propio trabajo realizado por ellos.
- Reducen su trabajo y se lo dan a los demás y nadie los denuncia porque es amigo/a es el jefe.
- Abusan o acosan a mujeres u hombres sin tener ninguna consecuencia porque pertenecen al círculo de poder.
- Adoptan privilegios que no les corresponden e incluso utilizan las organizaciones o instituciones para favorecer a familiares u otros amigos.
En estas estructuras de abusos de poder, suele haber alta rotación de personal, ya que todos los subalternos son constantemente cambiados por no acceder a la discrecionalidad del círculo de amigos.
- Deshumanización de los entornos laborales: Suelen ser empresas o instituciones que están bajo mucha presión y se permiten llevar relaciones de poder muy desiguales que incluyen gritos, ofensas y hasta abusos físicos, entre ellos están:
- Exclusión de los grupos de comunicación en consecuencia a faltas leves.
- Descalificación pública o intimidación, insultos disfrazados de humor o sátiras.
- Referencias burlescas sobre el cuerpo, el sexo, la orientación sexual o el peso de las personas, con el fin de denigrar o causar burlas.
- Invasión de la privacidad de los compañeros de trabajo (mediante la difusión de problemas del entorno familiar) y el uso de esta información para coaccionar o manipular a la persona afectada
- Jefes que siempre hablan solamente de las debilidades de sus subalternos en lugar de hablar de las fortalezas también; esto termina por generar un ambiente de rivalidad, sospecha y bandos.
Este fenómeno de abuso se caracteriza por una hostilidad que no solo termina por dilapidar la eficiencia de las empresas públicas o privadas, sino que desmejoran la salud física y mental de sus empleados.
Conclusión:
Si usted está siendo víctima de uno de estos abusos o situaciones adversas en el ambiente laboral, lo ideal sería enfrentarlo, aunque no desconocemos la necesidad laboral que existe en nuestro país y que, al hacerlo, podría involucrar un despido o el agravamiento de la situación. Por lo que debemos cuidar los demás entornos de nuestra vida, como la familia o los amigos, para poder tolerar los agravios que tendrán que concluir; todo es cuestión de tiempo.
Si usted es una jefa o jefe de esta naturaleza, tome las cosas con calma; la vida da vueltas y, al final, todo tiene consecuencias en la vida. Reflexione cada día e intente ser mejor, nadie es perfecto.





