Doble moral

 

 Por: Arturo Rendón Pineda

 

El título del presente trabajo es inherente a la corrupción como un acuerdo inmoral entre un corruptor y un corrupto o “entre corruptos aliados” que beneficia a algunos en sus propósitos particulares en perjuicio de otros por encima de la ley en el plano político. Ya que la misma no es ni más ni menos que “el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”, en el entendido de que este fenómeno no se limita exclusivamente a los funcionarios públicos para el logro de beneficios particulares o grupales. La doble moral—o doble estándar, — es un criterio aplicado cuando a un individuo o institución se le acusa de ejercer una doble norma en el tratamiento dado a diferentes grupos de personas. Para el caso, es obvia la prepotencia e irrespeto con que el presidente del Congreso Dr. Mauricio Oliva trata y discrimina a los diputados del ala mayoritaria del parlamento, como la condescendencia que asume al tratar a sus correligionarios y sus aliados al concederles la palabra como que todos no fueran legítimos representantes del pueblo.

La doble moral manifiesta, siendo un Profesional Universitario, debiera ser respetuoso del derecho de los demás legítimos representantes del pueblo, ya que siendo un defensor de las leyes y “la democracia” —como dice ser—, debiera ser ecuánime porque viola el principio de justicia e imparcialidad que debe privar en todo el que dice ser un demócrata. Aunque la doble moral es una modalidad que se estila en el uso de nuestros políticos, es actualmente muy común en su práctica. Los esfuerzos para defender tan reprochable conducta en la que se percibe la existencia de una doble moral en la conducta del gobierno en general terminan confirmándola como una práctica antidemocrática cuando se suspende abusivamente una moción de sus adversarios con una explicación hipócrita para un trato diferente, dando a conocer que tal actitud no es el común de la regla, sino la regla de todas las actuaciones como norma de gobierno. De todos es sabido que las personas hipócritas fingen cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tienen o profesan, y eso lo vemos a diario en la abundante publicidad conque los gobernantes pretenden convencernos usando para ello los impuestos de nosotros mismos, intentando estúpidamente engañarnos.

La imparcialidad es contraria a la doble moral, es el principio según el cual los mismos criterios se aplican a todas las personas sin parcialidad ni favoritismo, —máxime si son representantes del pueblo, —en que la hipocresía puesta de manifiesto, por más que lo pretendan, no puede esconder los motivos reales que oculta tan corrupto proceder. Prueba de ello es ese publicitado contrato de noventa y cinco millones de dólares y su posterior adendum por 20 millones de dólares más, aprobado por el congreso que presidia J.O.H en 2011, que está siendo denunciado en Cholusat Sur”. Tan descarado derroche de los fondos de IHSS, al amparo de una ley inmoral aprobada que permite la secretividad con el único fin de ocultar las abultadas cuentas bancarias de los altos funcionarios y los asuntos públicos.  Todo esto no es más que pura corrupción de aquellos que usan el poder público para el logro de beneficios particulares, —grupales o partidarios, —que no se identifican con el bien común que es la razón primigenia de la política. ¿Qué forma de gobierno se le puede dar a sociedades en las que la corrupción ha penetrado hasta lo más íntimo, en las que no se llega a la riqueza sino por medio de sorprendentes y hábiles combinaciones que pueden ser juzgadas como fraudes o robos disimulados?

 Muchas creencias condenan los comportamientos relacionados a la hipocresía.  Para el caso, el Nuevo Testamento relata a Jesucristo condenando la hipocresía de los líderes políticos y religiosos, a la vez que instruye a sus discípulos que no sean hipócritas, que no hagan «repeticiones ni vanas palabrerías» …, “que no sean como los hipócritas que quieren ser vistos por hacer las buenas obras que han sido elaboradas en obligación de sus deberes”…

 Jesús también uso una metáfora para prevenir esa actitud, e insta a sus discípulos a abstenerse de la levadura de los fariseos, escribas y mundanos, y algo más…, describe a los fariseos como aquellos que «dicen que hacen y no hacen nada» exhibiendo con ello una doble moral. Paga más la tranquilidad de conciencia que culminar con una vida amargada llena de remordimientos por delitos cometidos y también…además, ¡por los delitos que no prescriben!

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