¿Analistas políticos?

Por: Hazel Soriano

Periodista y abogada hondureña

Tegucigalpa.-Con la actual crisis, han surgido analistas y grupos de supuestos notables,  cuyas reflexiones,  buscan generar, según ellos, «luces» que solventen los entuertos  que hoy tienen colapsado al país. Sin embargo, tanto medios como invitados, aprovechan valiosos espacios y tiempo para descalificar a los líderes y parciales de la oposición, o para desde un medio afín al gobernante de facto, detener la incontrolable sed de justicia de un pueblo.

Artículo del periodista Jorge Ramos: Atornillados al poder

En esos espacios, lamentamos observar que las «luces» arrojadas sirven para destruir imágenes, nunca para señalar y no advertir, que una vez más el irrespeto a la voluntad del pueblo hondureño se ha impuesto y que cuando el poder es concentrado en tan sólo una «personita», se vive y percibe un ESTADO FALLIDO.

¿Por qué temer al reconocimiento de este nuevo orden de cosas? Muchos nos resistimos – por diversas razones- a esta realidad, mas es necesario aceptarlo y tratar de digerirlo sin pretextos.

Culpar a quienes nuevamente les fue arrebatado el triunfo electoral y someterlos a una «exploración»¿?, resulta demasiado conveniente para quienes manejan tras bastidores, a estos expositores.

Estos analistas, de los que se esperan ecuánimes aportes, no «anécdotas» con personajes de la política que ya desaparecieron,  debe ser retrotraída en favor de las masas con responsabilidad, no para inclinar balanzas.

Ante la incertidumbre que Honduras vive, descalificar por mera mezquindad a los líderes por sus posturas legítimas contra un diálogo condicionado por el usurpador, así como al pueblo que DIALOGÓ el 26 de noviembre pasado,  es TEMERARIO.

La verdad es relativa, dado que hay ideas y sentimientos encontrados, pero la más reciente historia nos remite a reconocer cómo y qué actores planificaron hechos cruciales para perpetrar contra la Patria aquello que en 2009 fue malo, pero que hoy, para un grupo secuestrador de la institucionalidad, es «bueno».

Quienes contamos con cierta doctrina constitucional, brindada en muchos casos por quienes ahora legitiman la ilegal reelección, pero mayormente aferrados a principios y valores, no dudamos ni un ápice en ver con claridad que el Estado de Derecho (con el énfasis a que aludía el extinto presidente Carlos Roberto Reina Idiáquez) en Honduras, está ROTO.

Y siempre cuestionamos, si la enseñanza y empoderamiento de la norma constitucional adquirida en la misma facultad de Derecho, de donde egresó el legislador, el magistrado, y el traidor a la Patria instalado en el Ejecutivo, es la misma u otra diferente, a la que nos ceñimos a partir de conocerla como tal.

Así, encaminar la opinión pública a un insinuado diálogo liderado por el ILEGAL gobierno actual, es subestimar una vez más la capacidad y toma de decisiones del votante hondureño. Deben aceptar y calificar que en Honduras, vivimos en barbarie, en una DICTADURA, que la democracia expiró en manos de Juan Hernández,  sostenido por las fuerzas del orden reprimiendo a toda hora, a un indignado pueblo.

Si la ciudadanía despertó ya, también ese letargo es cuestión pretérita: el pueblo perderá por completo la confianza si «políticamente» y en nombre de una relativa calma, su dirigencia llega con quienes le arrebataron hasta su voto, a un inapropiado consenso, desconociendo cómo y por quién se ejerció el sufragio.

¿Qué tan difícil es entender y comprender que el respeto a la VOLUNTAD POPULAR, cada cuatro años convocada a las urnas desde 1981, fue violentado? Es otra época, otra generación, pero elegir y ser electo conlleva el mismo espíritu por vivir en paz y democracia, procurando el bien para todos.

Reaparecer, por su credibilidad y objetividad, debe comprometer a esas iluminadas figuras públicas- aparente conocedores de la idiosincrasia hondureña – con los más caros intereses de la Patria, no con quienes les dictan pauta, insistimos.

Un comentario en “¿Analistas políticos?

  • Juan Leonardo Alvarenga Madrid
    el febrero 11, 2018 a las 12:06 pm
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    El problema de Honduras es todavía mas grave. Aquí se perdió la vigencia y vivencia de los valores de vida y lo único que tiene valor para toda la sociedad es el dinero.

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