Señor jefe de Estado

Edmundo Orellana Mercado

Por: Edmundo Orellana

Con su obsesión de quebrantar el orden constitucional para mantenerse en el poder y consumado el hecho, mediante una toma de posesión que no pasó de ser una mera formalidad protocolar por estar desprovista de la solemnidad que legitima el voto popular, perdió su investidura de Presidente de la República.

Lo suyo es continuismo, no reelección. Porque se mantiene en el Poder en contra de la Constitución y por decisión del TSE. Por eso, ningún Jefe de Estado ni de gobierno estuvo presente en la toma de posesión.

Los reconocimientos no fueron explícitos ni efusivos. La invitación que le hacían a dialogar con la oposición es una clara indicación de que la comunidad internacional es consciente de que su gobierno carece de la aprobación de más del 50% del pueblo hondureño.

La indignación popular que se manifestó desde que fue evidente la fraudulenta manipulación de los resultados electorales, luego de casi un mes de espera, y que se intensificó, con tomas de carreteras y marchas multitudinarias, es una clara demostración de que la mayoría del pueblo rechaza los resultados oficiales del TSE.

Su toma de posesión fue un acto deslucido, no por lo sobrio que sería, según advirtió Ud., porque de sobriedad es de lo que careció su gestión por los lujos innecesarios de los que la rodeó, sino porque el Estadio Nacional lucía desolado por la falta de acompañamiento de sus propios partidarios. Y los pocos que fueron recibieron un trato humillante y grosero después de la ceremonia.

Más allá de las instalaciones del Estadio Nacional estaba Honduras, como lo dijo Ud. en su discurso. Esa Honduras que ha pasado a ser el país más pobre del continente y, a su vez, ¡vaya paradoja!, uno de los que más crecimiento económico exhibe. Esa Honduras cuyo territorio quiere reducir y ceder su soberanía a las, conocidas popularmente, “Ciudades Modelo”, que se construirán con los impuestos de los hondureños y se gobernarán, no por ciudadanos, sino por empresas, cuyos directivos hilvanarán el ordenamiento jurídico al que estarán sometidos, sin obligación alguna con Honduras, ni siquiera tributaria.

Esa Honduras cuyos fogonazos de indignación, en medio de su sobria y deslucida ceremonia, asombraron al mundo, que observaba angustiado en las primeras planas de los periódicos más importantes y en los programas televisivos de noticias, la salvaje represión de que era objeto. Ese día el protagonismo lo tenía la indignación popular en las calles, no Ud., de quien, esos medios de comunicación advertían sobre el infierno al que estaría llevando el país.

Sigue Ud. en el Poder no por sus méritos, sino por la debilidad de la oposición. En todo caso, su mérito es haberse aprovechado de la ineptitud de la dirigencia opositora, que, desde el inicio, fue incapaz de organizarse en un frente común, desde el que se formularan estrategias acompañadas de tácticas efectivas para reconducir el arrojo y valentía del pueblo indignado por los senderos adecuados.

Observe los síntomas de la descomposición política y social del país. Su continuismo no será pacífico. La indignación crece cada día más y de esa amorfa masa que Ud. persigue, con una policía militar protegida por la impunidad que le ofrece ser procesada y juzgada únicamente por fiscales y jueces que dependen de ella, saldrán los nuevos líderes que sabrán cómo dirigirla para restaurar el orden constitucional.

No es Ud. Presidente de la República. Porque quién suplanta la voluntad popular carece absolutamente de legitimidad. Por eso, su gobierno será de excepción y se mantendrá en permanente Estado de Excepción, el que podrá sostener apoyado en esa institucionalidad represora que Ud. vino construyendo desde que era Presidente del Congreso. Su título, de conformidad con el Derecho Internacional, podrá ser de Jefe de Estado, pero, desde la perspectiva de nuestro ordenamiento jurídico, su título está desprovisto de legitimidad; en todo caso, es Ud. un Usurpador.

7 comentarios en “Señor jefe de Estado

  • Norma Romero
    el enero 29, 2018 a las 5:11 pm
    Permalink

    El hubiera Ya No existe.
    Para ATRAS ,Ni para adquirir impulso.
    Adelante,Paros Laborales, concientizar al pueblo No consumir de Empresas que apoyan la CORRUPCION.
    De marcha en marcha, de caminata en CAMINATA la Dictadura caera.
    Pero No como la comida Rapida en el microware

    Respuesta
  • Maria Palacios
    el enero 29, 2018 a las 3:30 pm
    Permalink

    Me parece que si el partido liberal se ubiese unido a la alianza este artículo del dr. Edmundo Orellana no se hubiese escrito.

    Respuesta
  • el enero 29, 2018 a las 12:27 pm
    Permalink

    Yo le pregunto al Dr. Orellana si es pertinente que el pueblo organizado proclame que no aceptara ningun compromiso contraido por la presidencia inconstitucional. Algo como sucedio en Islandia.

    Respuesta
  • Leonardo Flores Osorio
    el enero 29, 2018 a las 11:59 am
    Permalink

    Me parece que el seguir escribiendo sobre lo que se consumó, es como estar tirando sal al mar, me parece sería mejor que organizaciones de diferente índole con personas pensantes crearan acciones realizables que nos pudieran llevar al objetivo que es sacar del poder al usurpador que tenemos por jefe de estado.

    Respuesta
    • el enero 29, 2018 a las 3:42 pm
      Permalink

      Ni dos dedos de frente tenéis. No entendiste lo que dice el ese Sr.

      Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.