San Pedro Sula, origen del estado de excepción, se encuentra entre las ciudades más peligrosas del mundo

La violencia desencadenada en San Pedro Sula, Tegucigalpa y Comayagüela en 2022 obligó al gobierno de la presidenta Xiomara Castro a implementar medidas rigurosas. La principal estrategia fue instaurar un estado de excepción el seis de diciembre de ese año en las ciudades antes mencionadas. Sin embargo, hoy, a más de un año de su implementación, la ciudad ubicada al norte de Honduras figura entre las más peligrosas del mundo

Tegucigalpa, Honduras – A pesar de que San Pedro Sula fue una de las primeras ciudades en las que se instauró el estado de excepción a finales de 2022 como una medida para abordar la criminalidad bajo el gobierno de la presidenta Xiomara Castro, hoy en día es la segunda ciudad más violenta del continente americano, después de Caracas, Venezuela, y la sexta a nivel global, según un listado lanzado a finales de marzo por Worldupdates.

San Pedro Sula, según Worldupdates, es la ciudad más peligrosa de Centroamérica. A nivel regional ocupa el segundo lugar y a nivel global es la sexta, después de Port Moresby en Nueva Guinea, Johannesburgo, Durban y Pretoria en Sudáfrica. El primer lugar en el mundo lo ocupa Caracas, en Venezuela.

La ciudad que está ubicada al norte de Honduras en 2023 también figuró en el listado de las 10 ciudades más peligrosas del mundo, pero en un índice elaborado y expuesto por Global Index, que indicó que en esa urbe se registraron 36 homicidios por cada 100 mil habitantes, algo que las autoridades también desconocieron.

Este índice es cuestionable porque en el top no incluye localidades de países como Haití y México, donde la violencia desencadenada por el crimen organizado y el narcotráfico ha marcado históricamente sus territorios. De hecho, actualmente Haití enfrenta un conflicto en el que los criminales han tomado el control del país, algo similar a lo que ocurrió en Ecuador hace unos meses, donde las autoridades lograron controlar la situación aplicando un estado de excepción parcial en todo el territorio.

Tijuana, en México, según Worldupdates, es la decimonovena ciudad más peligrosa a nivel mundial. Esto no contrasta con los hallazgos de un análisis realizado por la Organización Civil de Revisión de la Población Mundial, que la clasificó como la primera, con una tasa de homicidios de 138.26 por cada 100 mil habitantes.

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El secretario de Seguridad, Gustavo Sánchez, aseguró que las cifras que colocan a San Pedro Sula como la sexta ciudad más violenta del mundo son refutadas por los datos oficiales. Argumenta que, gracias al estado de excepción y otras medidas implementadas, la criminalidad y violencia en el país han experimentado un cambio positivo. Sin embargo, esto aún no se refleja en la percepción de la ciudadanía.

EN DEBATES MEDIÁTICOS SE DISCUTE AMPLIAMENTE, PERO ¿DÓNDE ESTÁN LOS CAMBIOS?

Después de que los datos que sitúan a la ciudad norteña como una de las más violentas del mundo tomaran relevancia, se desató un debate en las redes sociales, protagonizado por el ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez, quien categóricamente desestimó la veracidad que coloca a San Pedro Sula como una zona dominada por el crimen organizado y narcotráfico.

Sánchez reaccionó molesto al comentario que hizo el periodista que radica en Estados Unidos Oscar Estrada, que escribió en su cuenta de X (antes Twiiter) “San Pedro Sula sigue apareciendo entre las 10 ciudades más peligrosas del mundo. Número 6, para ser más específico y, según la lista, la segunda más peligrosa del continente después de Caracas”.

Sánchez, en consecuencia, respondió “los ´académicos´ no podemos cometer la ligereza de citar fuentes erróneas porque conocemos los datos reales. Hace un buen rato Tegucigalpa y SPS salieron del top 20, a pesar de que algunos no lo reconozcan. De hecho, ambas ciudades están debajo de promedio nacional de 31/ 100, 000”.

El ministro de Seguridad ha desglosado en reiteradas ocasiones cifras en las que detalla cómo los homicidios han disminuido en el país y, por consiguiente, la tasa de muertes violentas por cada 100 mil habitantes también ha experimentado un leve descenso. De hecho, en un informe presentado por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) se reflejan datos similares a los que maneja la institución.

Sin embargo, ASJ en el informe presentado en marzo pasado cuestionó que, aunque la tasa de homicidios esté experimentando leves descensos, la criminalidad orquestada por el crimen organizado y narcotráfico continúan campantes, pese a que hay rigurosas medidas que todavía continúan vigentes.

En resumen, según la organización de la sociedad civil, las medidas rigurosas implementadas por el gobierno, como el estado de excepción vigente hasta el cinco de abril de 2024 y el considerable presupuesto asignado para el ejercicio fiscal de este año, no se reflejan en los resultados que experimenta la población hondureña.

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MAL PRESENTE Y CERO EFECTIVIDAD: REALIDAD

La violencia y la criminalidad siguen siendo una preocupación constante en Honduras, con cifras alarmantes de muertes violentas que impactan profundamente a la sociedad. Según datos proporcionados por el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), el país continúa enfrentando una crisis de seguridad, con una tasa de homicidios que se mantiene entre las más altas del mundo.

En el año 2023, Honduras registró un promedio de más de 30 homicidios por cada 100,000 habitantes, lo que la situó entre las naciones con mayor índice de violencia. Estas cifras reflejan la persistencia de problemas estructurales relacionados con el crimen organizado, la falta de oportunidades económicas y sociales, así como la presencia de grupos delictivos que operan impunemente en muchas zonas del país.

Las ciudades hondureñas, especialmente San Pedro Sula y Tegucigalpa, han sido históricamente identificadas como focos principales de violencia, con altas tasas de homicidios y delitos relacionados con el narcotráfico y la extorsión. Pese a los esfuerzos del gobierno de Xiomara Castro para combatir la criminalidad, la percepción de inseguridad entre la población sigue siendo alta, lo que afecta negativamente la calidad de vida y el desarrollo del país.

Las autoridades hondureñas han implementado diversas estrategias para abordar el problema de la violencia, incluyendo la creación de unidades especiales de la policía, la colaboración con agencias internacionales de seguridad y el fortalecimiento de las leyes contra el crimen, pero hasta la fecha no es evidente la efectividad.

  • Daniel Girón
    Me gusta trastear en los registros del dinero público, manipular y analizar datos para contar lo que no se sabe. Prefiero trabajar en equipo, antes que solo porque en el consenso está la clave. Aún no he llegado a donde quiero, pero volver no es opción. danielgiron@criterio.hn

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