Monedero abierto

 

Por: Arabeska Sánchez

En aquel famoso diálogo entre Sócrates y Glaucón -en la república de platón- acerca del ideal carácter de los guardianes del estado, ambos personajes describieron a su manera, la currícula que debía formar a los servidores públicos, y entre esos contenidos hicieron énfasis en que “no se debía permitir que estos fuesen ávidos de dinero, ni que se dejasen corromper aceptando presentes” aquella línea estaba dirigida a la preocupación de que el funcionario que se vende, termina por hacer sucumbir al estado al cual sirve.

Han pasado muchos años desde entonces, pero el tema del buen manejo de bienes públicos sigue en el imaginario colectivo de cualquier época, y la nuestra -con énfasis en los últimos años- ha puesto la suficiente atención en ello desde que comenzaron a evidenciarse los marcados actos de corrupción en varios países de la región.

El polvorín

Esta semana, han ocurrido sucesos que nos recuerdan -que erase una vez- una institución pública llamada fondo vial -entidad desconcentrada del SOPTRAVI- que siendo la entidad oficial para -entre otras cosas- la gestión de proyectos de desarrollo carretero y energético, cuyo destino quedó marcado desde el momento que comenzó a ser dirigida por infames narco políticos, que la instrumentalizaron -de acuerdo con testimonios judiciales de cuánto lobo quiso aullar más allá del río bravo- como lavandería del dinero de origen ilícito producido en el corredor que comandó el personaje principal de los narcocorridos que sonaban allá entre 2008- 2010.

En aquel tiempo, el dinero entraba en las campañas políticas y a su vez -una vez coronado en el cargo el candidato- el dinero salía del fondo vial por medio de fachadas de prósperos proyectos que nos llevarían al anhelado desarrollo y nos sacarían de la lista de países etiquetados como del “tercer mundo” -o de la periferia como lo refiere, al menos así nos los vendieron- la cuestión es que aquellos que ponían el dinero en las campañas eran luego los licitantes beneficiarios de los millonarios proyectos en mención.

Una vez que ese modus operandi fue expuesto por parte de algunos de los personajes inmiscuidos en esas complejas operaciones resultado de operaciones de narcopolítica; sobrevino el cierre – por decreto PCM 086-2017- y así una reingeniería al fondo vial y desde entonces prácticamente quedó rebautizado por interés público claro está -según decreto PCM 40-2017- como instituto de Inversión estratégica -Invest-H por sus siglas-.

La polvareda

Estas semanas, -además del polvo del Sahara- otra polvareda sobre cayó al país, levantada por agentes de sociedad civil y algunos medios de comunicación -ambos en su papel de veedores sociales- se ha expandido sobre la administración de las adquisiciones de bienes destinados a atender la emergencia sanitaria -COVID19- con énfasis en la compra de hospitales móviles.

Así es, el mismo señalamiento del anteriormente célebre fondo vial -que tan famoso se hizo en los juicios de los Estados Unidos vs. Rivera Maradiaga, Lobo, Hernández y Ardón; ahora sobre cae en Invest-H, con la diferencia de que esta vez no vienen de un testimonio judicial sino de voceros sociales; por ello las agencias de investigación ya están sobre siguiendo pistas del caso -para investigar no solo a funcionarios dicho sea de paso- pues resulta que aquí se han involucrado -aparentemente- hasta ahora, empresas con oficinas matrices en Turquía, empresas con oficinas regionales en estados unidos – aparentemente el lugar de destino de transacciones bancarias- y finalmente las oficinas gubernamentales de honduras -desde donde se autoriza, gestiona y materializa la transacción bancaria por pago de cuanto objeto y servicio se haya adquirido-. Por mencionar actores claves que como testigos al menos, serán protagónicos en el caso.

Se teme que ya no se trata solo de si ¿estarán aquí o no los hospitales en el mes de julio? como se ha anunciado por parte de fuentes oficiales; ya que al parecer esto ya pinta a “maña vieja” -haciendo referencia al antecedente que Invest-H tiene con respecto al fondo vial- y en medio de todo un joven que dice ser “comprador de buena fe” -y que daba la impresión de saber lo que hacía, al menos así se mostró en el foro televisivo que transmitieron algunos medios hace poco más de un mes junto a veedores sociales- frente a este escándalo que de momento ya lo obligó a renunciar a su cargo, mientras que varios miembros del comité directivo de la institucionalidad ya se pronunciaron confirmando que no autorizaron la compra.

El ínterin

Mientras tanto, los hondureños seguimos esperanzados en que -como país- seremos capaces de gestionar la pandemia y que tendremos los hospitales necesarios para atenderla, mientras el número de enfermos y fallecidos va en aumento cada semana cuando ya nos acercarnos a los cien días de cuarentena; y es que aunque se anuncie que se amplió la capacidad de camas de varias instalaciones hospitalarias -acción que desde el inicio debió ocupar la inversión de cuanto dólar cayera en esa partida presupuestaria- hoy, estratégicamente cuasi embaucados por quienes se han guiado por conceptos de guerra sobre pragmáticos hospitales prefabricados, mientras la infraestructura hospitalaria fija de la salud pública hace milagros con lo que tiene -a pesar de que se ha recalcado año a año en cuanto informe anual se revise-, la necesidad de ampliar sus instalaciones además de sus recursos -comenzando por su recurso humano especializado-.

De pie

De momento, -como hija de enfermera- me sumo a quienes se ponen de pie para dar un espaldarazo al personal de salud, a esos verdaderos ángeles prestos a cuidar de sus pacientes en sus horas más difíciles; que prevalezca en ustedes el juramento hipocrático, así como su carácter del buen guardián del estado -el socrático- que es aquel que ennoblece el deber ser.

Otros también estarán de pie, pero de pie junto al banquillo de los acusados, sí, quienes no bastándoles la tragedia que hoy viven muchos enfermos en el lecho de una cama luchando por su vida y esperando el turno para acceder a un tanque de oxígeno, han preferido poner por encima de los intereses del bien común -en algo tan sagrado como lo es la salud pública- sus más mezquinos intereses por ir detrás de cuanta coima han podido lucrarse; también ahí estarán aquellos que en una novatada terminaron enganchados en colmillo de lobo viejo -lamentable-.

En definitiva, problema viejo con actores nuevos – ¿hasta cuándo? –   seguramente hasta que la administración pública mejore su forma de reclutamiento -la meritocracia puede ser la clave- pero también han de mejorarse los organismos de monitoreo y seguimiento del uso del presupuesto público y de toda fuente de ingreso y todo activo -monetario, material y no material- de cuanto llega a las arcas públicas. Mientras tanto, la sombra del fondo vial que ahora envuelve al Invest-H, parece que aún no se disipa. –UPS Florida- así va desarrollándose la novela de este monedero abierto. Hasta la próxima entrega, que estén bien.

Un comentario en “Monedero abierto

  • el junio 29, 2020 a las 8:21 pm
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    Lamentablemente esta escuela de corrupcion en que se ha convertido el Estado,unos van superando a los otros y seguiran asi mientras sigan haciendo leyes para arroparse en la impunidad y funcionarios y comisiones interventoras para borrar o tapar entuertos ,llamese delitos !!! El contraste una mafia formada por politicos funcionarios ,cupulas militares y policiales,elites religiosas y empresarios corruptos engordando sus cuentas de ese monedero abierto y una poblacion inerte,impotente ,enferma,moribunda,hambrienta y su dosis de indolencia ,ignorancia y huerfana de un liderazgo que
    que ponga un alto a esta larga noche oscura y criminal !!!

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