Migrantes hondureños acusados por AMLO de pretender influir en comicios de EE. UU

Por: Redacción CRITERIO.HN 

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Foto portada: Movimiento Mesoamericano Migrante

Más de 40 horas de camino lleva la caravana de migrantes que salió el pasado 30 de septiembre de San Pedro Sula, zona norte de Honduras, y que ahora se localiza en Guatemala, y se dirige a Tecún Umán. Centenares de personas caminan en fila india por las orillas del pavimento, bajo la lluvia y el sol, descansando bajo árboles y durmiendo en aceras. Presentan llagas en los pies y van llenos de incertidumbre.

Algunos sitúan la cifra de hondureños de esta nueva caravana entre 2 mil y 4 mil personas. La mayoría de ellos, cuando han sido preguntados por algunos medios de comunicación en el camino, manifiesta que se larga del país por la extrema pobreza, el desempleo, la violencia y el narcotráfico.

El periodista mexicano Darinel Zacarías informó en su cuenta de Twitter que el Instituto Nacional de Migración y fuerzas de seguridad de México han creado anillos de seguridad en la Frontera Sur de México, por el arribo de los integrantes de la Caravana Migrante llamada de la desesperanza.  “Alistan el plan operativo. Barricadas. Encapsularlos. Suchiate. Pasos ciegos”, posteó en un tuit.

El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, ordenó capturarlos y regresarlos a Honduras; mientras que el presidente izquierdista de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dijo que pruebas no tenía pero que había indicios de que esta caravana tiene sus raíces en la intención de influir en las elecciones de EE. UU que se realizarán en noviembre próximo.

AMLO calificó como raro y extraño que se organizara una caravana migrante a pesar del toque de queda en Honduras y en la víspera de la elección en Estados Unidos, “es mucha casualidad, y cómo es que, en Honduras, que hay hasta toque de queda, se permite que se integre este grupo que ya entró a Guatemala, que fue convocado en redes sociales, y si es muy extraño”, sostuvo.

A pesar de que el gobierno de AMLO hizo circular un comunicado en donde amenazaba hasta con 10 años de cárcel a los migrantes, expresó hoy en comparecencia de prensa que los mexicanos “no queremos confrontación. México es un país de paz, entonces tenemos que ver cómo evadimos la provocación si es que está montado este asunto con ese propósito”.

Es impactante ver en la caravana a decenas de niños e incluso a personas con alguna discapacidad física, por ejemplo, personas con muletas o en sillas de ruedas, lo más interesante, es que van solas a expensas de la solidaridad de sus propios compatriotas.

Las autoridades de Honduras, que no se han pronunciado por este nuevo éxodo migratorio, afirmaron que ya se están haciendo las gestiones para que la familia pueda recibir los restos de Félix Enrique Lara Maldonado (17), un joven originario de la zona norte de Honduras, que iba acompañando la caravana y que se cayó de una rastra muriendo a la altura de Guatemala.

Elvin Hernández, sociólogo del Equipo de Reflexión Investigación y Comunicación (Eric), dijo que la pandemia es real, incapacitante y mortífera, pero que estos migrantes han preferido irse, a sabiendas de que en el camino pueden contagiarse, que morir de hambre en Honduras.

“Hay muchas familias con dolor, luto, mucha rabia, con mucha incertidumbre, y muchas personas no saben cómo canalizar esa parte. Todos los datos apuntan a que la pandemia continúa su rumbo, sin embargo, ese no es el problema principal para ellos. No es lo que los hace salir corriendo, si fuese así, saben que en la caravana tienen un mayor riesgo de contagio, ¿entonces de qué huyen?, se van por la corrupción e impunidad, por la concentración de riquezas que hay en el país”, dice Hernández.

Agrega que estamos en un momento de mucha incertidumbre y que cualquier posibilidad de cambio en Honduras pasa por la salida inevitable de Juan Hernández: “la continuidad de una persona como esta solo le hace daño al país. Solo profundiza los conflictos, solo se siguen acumulando los conflictos y lo convierte en un país con rasgos de inviabilidad, como en su momento lo tuvo Haití, un país que en un momento se volvió inviable porque el Estado perdió toda su soberanía. Lo que pasó en Haití es que pasó a ser gobernada por bandas en regiones del país, el Estado no tenía capacidad de control sobre eso. Como país tenemos la obligación de buscar unos consensos mínimos entre todos los sectores del país para buscar una ruta de salida”.

Hernández manifiesta que a los migrantes hondureños les espera un recorrido muy duro, muy triste, de mucha xenofobia y discriminación, de mucha persecución de parte de Guatemala y México.

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