El amarillismo y el morbo de algunos medios corporativos y publicaciones en redes sociales han causado desinformación sobre el comportamiento migratorio de las mariposas.
En lugar de explicar y educar, para lograr reacciones y lecturas, se ha elevado el tema de la teoría fatalista y se ha satanizado a un insecto del cual la vida humana depende.
Tegucigalpa, Honduras. – Publicaciones en redes sociales y medios de comunicación sobre una supuesta plaga de mariposas que simboliza negatividad, mala suerte, presagios fatalistas y mensajes de desastres naturales, han generado una serie de ideas caóticas o de carácter religioso producto de la ignorancia y la desinformación.
¿QUÉ VERIFICAMOS?
En esta verificación, abordamos la desinformación sobre la migración de mariposas que en las últimas semanas se han observado en varias zonas de Tegucigalpa, generando miedo e ideas fatalistas religiosas en algunos sectores de la población producto del desconocimiento.
En lugar de educar se ha inculcado la satanización de esta especie de insecto volador, a la que se le ha llamado plaga y mensajera de mala suerte, cuando en realidad su ciclo de vida y propósito es fascinante, siendo pieza clave en el equilibrio de la naturaleza, por su función de polinizar plantas y servir de alimento en la cadena alimentaria de diferentes especies de animales.
Medios de comunicación tradicionales prefirieron buscar el morbo para causar controversia y destacar las teorías erróneas sobre las mariposas, a tal punto de dar a entender que pronostican terremotos, huracanes o desastres de origen natural, en lugar de explicar el motivo de su presencia constante como un indicador de salud ambiental, mostrando si un ecosistema es biodiverso.
Pese al amarillismo y desinformación en algunas publicaciones, la mayoría de los internautas opinaron en mensajes en redes sociales que no debería haber motivos para alarmarse porque es un proceso normal de la naturaleza, otros pidieron leer antes de opinar sin argumentos y otros fueron más allá y compararon la situación del país como el verdadero mal, al señalar que las verdaderas plagas “son los corruptos y los delincuentes”.
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¿QUÉ HACEN LAS MARIPOSAS VOLANDO EN GRUPO?
El Mirón [la sección de verificación de Criterio.hn], para contrarrestar la desinformación y aclarar a qué se debe el comportamiento de las mariposas, conversó con la bióloga Andrea Martínez de “Miel Trigona”, quien desde su bello mariposario ubicado en la Colonia Kennedy de Tegucigalpa, nos ilustró, en medio de múltiples especies de mariposas.

De acuerdo a su conocimiento científico, la bióloga explicó que hemos logrado apreciar la visita de la mariposa Eunica monima, conocida como “ala violeta lúgubre”. Aunque el cambio climático es uno de los principales motivos de su migración, no se les conoce como migratorias, pero se movilizan para buscar alimentos como frutas en descomposición.
Esta especie de mariposa de color oscuro y tonos tornasol en violeta, pertenece a la extensa familia de los ninfálidos al igual que las mariposas morfo azul y la monarca.
En entrevista con Criterio.hn, la bióloga aclaró que la presencia masiva de los insectos “no es una plaga. “Las mariposas son indicadores biológicos que nos dicen qué tan grande y qué tan bien está el ecosistema en el planeta. No se asusten, no las maten, ellas no hacen absolutamente nada, deberíamos ayudarlas”.
Al contrario, aconsejó a la población tomarse el tiempo de contemplarlas y facilitar su paso por el país, porque se desconoce cuándo pasará una cantidad así de grande de mariposas nuevamente. Se alimentan de un árbol nativo de Honduras llamado indio desnudo, pero es de gran ayuda colocar frutas en descomposición en espacios abiertos para que tengan suficiente alimento.
El cambio climático ha provocado el aumento de su población y que su ciclo de vida sea más corto, por ejemplo, si viven 15 días, la ola de calor puede provocar que solo vivan siete días. Por otro lado, la lluvia ha permitido que de las plantas y los árboles broten flores, ellas depositan allí sus huevos y al nacer sus larvas viven un tiempo allí y se alimentan.
Según la Revista Multidisciplinaria de Ciencias Ambientales de El Salvador, la presencia de mariposas migratorias es frecuente en El Salvador y Honduras, y realiza migraciones masivas anuales, especialmente observables en junio y julio en Centroamérica. El documento explica que, aunque no se tenían registros de Eunica monima hasta el año 2004, fue reportada formalmente por primera vez en junio.
Los estudios realizados en El Salvador confirman que las altas poblaciones de esta mariposa se inician en junio, lo cual probablemente no ocurre sucesivamente todos los años como consecuencia del cambio climático y las actividades humanas, entre otras causas.
Las mariposas han sido vistas sobrevolando por varias zonas de Honduras entre junio y julio. Internautas aseguran que las han visto por Comayagua, mientras que en el departamento de Francisco Morazán, se ha reportado que se han visto pasar por varias zonas del Distrito Central, como el Parque Juana Laínez, también por los municipios de Valle de Ángeles, Cantarranas y otras zonas.
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CAMBIO CLIMÁTICO AFECTA CICLO DE VIDA DE MARIPOSAS

La máster en biología y especialista en cambio climático, Mirza Osiris Castro Martín, en entrevista con Criterio.hn, señaló que la temperatura y el clima juegan roles fundamentales en el ciclo de vida de las mariposas, lo cual influye en su desarrollo, comportamiento y supervivencia.
A medida que el mundo enfrenta cambios climáticos rápidos, la necesidad de comprender y mitigar estos efectos sobre las mariposas se vuelve cada vez más crítica. Las estrategias efectivas de conservación y el compromiso con la investigación pueden ayudar a asegurar el futuro de estas especies fascinantes y vitales para nuestros ecosistemas.
Sobre la migración de estas mariposas, Mirza Castro explicó que “es un proceso complejo influenciado por una serie de factores ambientales y biológicos. No todas las mariposas migran, y la razón principal por la que lo hacen algunas especies es asegurar su supervivencia y la de su descendencia”. Agregó que este viaje, que a menudo cubre cientos o incluso miles de kilómetros, es un testimonio de la adaptación y la resiliencia de la naturaleza.
Entre las medidas adaptativas, recomendó que las estrategias de conservación se adapten para abordar las nuevas realidades climáticas. Esto puede incluir la protección de hábitats nuevos y emergentes, la restauración de hábitats degradados y la implementación de corredores ecológicos que faciliten la migración segura de mariposas a través de paisajes cambiantes.

La mariposa “Eunica monima”, que se traslada por Tegucigalpa, se distribuye desde México hasta Sudamérica y realiza migraciones estacionales, cuya intensidad depende de factores como el clima y la disponibilidad de alimento. Enfatizó que no hay que poner insecticidas para matarlas, ya que ellas son víctimas de las acciones de la actividad humana que provocan el cambio climático. Como adulta dura de 2 a 4 semanas y su ciclo completo desde huevo hasta adulto dura un mes.

El Mirón concluye que, con base a las explicaciones científicas y sus investigaciones sobre las mariposas, es falso que las Eunica monima sean una plaga, tampoco deben causar temor porque no presagian el fin del mundo ni ninguna teoría conspirativa, por el contrario, son fundamentales para el medio ambiente. Su ausencia reflejaría directamente un ecosistema enfermo, con el colapso de la polinización de diversas plantas y flores silvestres, además de una reacción en cadena que destruiría hábitats y reduciría el alimento de aves y pequeños mamíferos, lo que afectaría directamente también al ser humano.





