El Manto Acuífero de Suncery y San Pedro Sula, Lección 1

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Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

De nuevo, ante un intento fallido de reglamentación, el tema del Manto Acuífero de Suncery (M.A.S.) surge a la palestra pública. Y sin méritos, mucha gente, falta de información o de criterio, pero apasionada desde el fundamentalismo ciego hasta la permisividad criminal, opina e incide en la acción necesaria para proteger esa área, haciéndose pasar por inocente o por abanderada defensora de la naturaleza.

He escrito mucho sobre el tema y no cala bien lo que digo, porque el terreno es infértil. El lector no entiende cosas elementales, como ¿qué cosa son los mantos acuíferos? que no son pozos (porque hay pozos construidos que los explotan) si no más bien son ríos subterráneos, cuerpos de agua que fluyen bajo la superficie. De modo que lo que no sacas hoy, no va  estar ahí pasado mañana para sacarlo. (Y lo que hay que hacer es protegerlos para su extracción continuada)  Ni saben de qué hablan cuando aluden a este Manto Acuífero en particular, que nace desde su Zona de recarga en Armenta al pie del Merendon, cruza el eje a la Zona de reserva critica, casi abandonada, el área de que habla la mayoría, pues lo demás esta ya bajo uso intensivo. Y baja al Mar. Intento de nuevo. Y declaro, este Manto es importantísimo para SPS.

No como se declama a menudo, porque sea único, el Manto de Suncery o porque está ahí para resguardarlo intacto o porque sea la fuente primordial o suficiente de agua para la ciudad. Ninguna de esas cosas es cierta. San Pedro esta construida sobre este y otros dos mantos acuíferos ya casi  olvidados. (La Pepsi Cola explota el de Chotepe que baja hacia el Estadio Olímpico y pasa por debajo de los grandes edificios de los juzgados) La mayor parte del propio Manto de Suncery está construido –inadecuadamente por cierto– desde Ciudad Maya hasta la Carretera del Norte y es explotado actualmente sin supervisión en varios puntos, desde La Cervecería -arriba- hasta Agua Azul, debajo de la delimitación de la Zona de reserva, en el corazón de la cual Aguas de San Pedro explota una batería de pozos profundos que complementan con 50% el abasto de otras fuentes. Son esos intereses los que hoy prevalecen. San Pedro eventualmente tendrá que traer agua del Chamelecon para su consumo, aprender a reciclar y ahorrar más o nada.

No alcanzará. No es que no se sepa, o que no sepamos. No hay en Honduras más y mejores estudios hidrológicos que los que se han hecho de este Manto. Firmas internacionales de prestigio mundial holandesas e italianas han hecho estudios exhaustivos, que han arrojado también resultados técnicos definitivos que definen lo que hay que hacer para proteger el Manto. Y a pesar de eso se le ha venido causando daño severo, precisamente porque ha sido hasta ahora nefasta la combinación de los poderosos intereses creados corporativos, que han manipulado la información y la opinión pública, las autoridades políticas a cargo, que son susceptibles a esa manipulación y también a la fuerza de del capital desarrollista. Descriteriada y emotiva la oposición civil no ha mostrado dominio del problema, sino que se ha empeñado en mantener prohibiciones absurdas en la zona específica. En donde algunos aseguran que hay que hacer un Parque. Y sí. Donde hoy es un botadero de cadáveres y un abandono ¡porque la falta de reglamento permite solo actividades primarias! Naturales.

 San Pedro necesita varios parques repartidos, incluyendo otros tres para proteger también los restos que quedan de los demás acuíferos. Pero el Parque Central de Nueva York mide solo 100 acres. Ninguna ciudad del mundo tiene en su centro un Parque de 600 manzanas y esas tierras que, según catastro municipal valen L 1500 millones de lempiras, no pertenecen a la ciudad que tendría que comprarlas para hacer su voluntad. Pero que tiene bastantes cosas más urgentes. Y por mientras no puede cobrar inmuebles.

 Los últimos, los más brutales daños severos que se le pudieron haber causado al M.A.S. fueron 1. La muy útil por cierto apertura del Segundo Anillo Periférico que cruza su Zona Critica del Manto, de Norte a Sur, pasando por Río Blanco, amenazando su contaminación. Ni modo. 2. La destrucción del sistema de recolección de excretas debajo del Puente de ese Río que es lindero del M.A.S. y 3. La destrucción masiva de la Zona de Recarga critica al pie del Merendon, que se autorizó a Yusuf, para la construcción de Ciudad Maya.

Eso no tiene reversa. Aunque debe haber nuevas precauciones y obras de mitigación y previsión urgentes. Para prevenir contaminaciones, asegurar filtración y disminuir el daño. (Específicamente, la urgente reconstrucción del recolector que contamina el Río sobre el Acuífero, por la cual son responsables el Municipio y la empresa Aguas de San Pedro, pero de la que nadie se hace responsable.) O sea que han pasado cosas muy malas para el Acuífero, todas, por decisión de este gobierno. Ese es el status quo del problema. Y esta es la responsabilidad.

Así que entiendo -aunque no excuso- la última decisión, de evitar la emisión de un reglamento de construcción en la Zona de Reserva, propuesto por un grupo, quizás no mal intencionado, al cual se opuso una mayoría de regidores, que remitió el corpus de los estudios técnicos a una novel Comisión para que haga una nueva recomendación. Hicieron bien. No se ha dicho la última palabra por supuesto y no es realmente encomiable haber formado otra Comisión. Que me conste, la cuarta.  

Ya se había formado una en tiempos de Larios S. y otra en tiempos de Oscar Kilgore, en las que participaron competentes regidores, conocedores del tema, como Mario R. López y Osmin Bautista, quienes negociaron con los propietarios la donación anticipada de 12% de sus tierras para formar un parque… que habría sido más o menos de 100 manzanas. Nada resultó de sus esfuerzos, porque los intereses vuelven una y otra vez a descarrilarlos y las confusiones. Y lo más nefasto para el Acuífero es la inacción, la prolongación de este precario status quo y acumulación de yerros y deslices. Porque entre tanto que no se emite esa reglamentación y por lo mismo, se sigue prohibiendo todo desarrollo, no evolucionan propuestas al menos públicas de solución, ni proyectos adecuados privados. Pero si surgen cada vez más problemas y argucias.

 Varios de los propietarios desesperados han abandonado sus tierras. En su lugar y contra otros, han surgido un puñado de las consabidas invasiones, un par de las cuales siguen posesionadas del terreno y en donde por supuesto que se construyen cosas inadecuadas. Un día se va a desarrollar la zona, y se van a construir cosas que se pueden y deben construir ahí. (Campos deportivos, universidades, etc.) Y lo que hay que hacer es definir y blindar las previsiones… a tiempo. Todavía es tiempo para actuar de manera inteligente, pero apenas. Todo puede ser peor..

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