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La clave para derrotar a la COVID-19

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Por:  Karina Gould

*Karina Gould es la ministra de Desarrollo Internacional de Canadá.

Foto portada: CTV News

 

OTTAWA – Hace un año que la pandemia del coronavirus comenzó a dominar los titulares y nuestras vidas. Para muchísima gente —aquí en Canadá y en todo el mundo— ha sido un período de estrés y dolor sin precedentes. Todos estamos esperando para lanzar un suspiro de alivio una vez que nuestros familiares, amigos y comunidades reciban sus vacunas.

Es perfectamente natural que nos centremos en la salud de nuestros seres queridos, pero no podemos olvidar que el virus no respeta fronteras. No alcanza con centrarnos solamente en nuestras respuestas locales a la pandemia; mientras nos dedicamos a las vacunaciones de los canadienses con alto riesgo, debemos garantizar también que el resto del mundo esté camino a ser vacunado, y todos tengan acceso a pruebas y tratamientos seguros y eficaces. Para combatir a este virus en cualquier lugar tenemos que derrotarlo en todas partes.

Luchar contra un virus a escala mundial es una tarea enorme, pero hay muy buenos motivos para albergar esperanzas. Festejamos en diciembre cuando un asistente personal de salud en Toronto recibió la primera vacuna contra la COVID-19 en Canadá, pero ahora tenemos aún más motivos para celebrar, gracias a los grandes avances en la aplicación mundial de las vacunas a través del Fondo de Acceso Global para Vacunas COVID-19 (COVAX).

Desde el 24 de febrero se entregaron decenas de millones de dosis a más de 70 países en todo el mundo, lo que convirtió a esta campaña de vacunación mundial en la mayor y más veloz de la historia. En Ghana y la Costa de Marfil los profesionales de la salud y la población con alto riesgo estuvieron entre los primeros en recibir la vacuna con dosis del COVAX y se están llevando a cabo campañas similares en Nigeria, Jamaica y Albania. Somos testigos de una respuesta mundial y debemos reconocerla como el importante hito que es.

Canadá se unió al COVAX en septiembre porque confiamos sin reservas en su misión: acelerar el desarrollo y la fabricación de vacunas contra la COVID-19 y garantizar su distribución equitativa. Se creó el fondo para garantizar el acceso a una amplia variedad de vacunas y poner a los países más pequeños y pobres en pie de igualdad frente a los más grandes y pudientes. A través de compras a gran escala, el COVAX puede distribuir las dosis en el mundo de la manera más justa y eficiente posible.

El COVAX fue diseñado como una asociación de verdadera cooperación: cuenta con 190 países miembros, representa a más del 90 por ciento de la población mundial y tiene un poder de compra muy superior al de la mayoría de los países por sí solos. Además, cuando se creó el COVAX nadie sabía qué vacunas funcionarían ni cuáles serían aprobadas primero. Por eso Canadá solicitó al COVAX que obtuviera algunas dosis para el país; nuestro acuerdo con el fondo complementó otros contratos con los que ya contábamos y aumentó nuestras probabilidades de lograr una campaña de vacunación local exitosa, al tiempo que contribuíamos a escala global.

Junto con sus propias actividades de aprovisionamiento Canadá lanzó inversiones que también ayudarán a que las vacunas, terapias y diagnósticos sean asequibles y accesibles en todo el mundo. Gracias a nuestros diversos acuerdos de compra anticipada es posible que terminemos con un excedente de dosis de vacunas. El momento en que eso puede ocurrir se sabrá con exactitud en los próximos meses, cuando el Ministerio de Salud de Canadá complete su revisión de los candidatos a recibir la vacuna y a medida que confirmemos el avance de la vacunación en el país.

Independientemente de cuándo tenga lugar, trabajaremos en estrecha colaboración con nuestros socios internacionales —entre los que se cuentan otros países, Gavi, el COVAX y los fabricantes de vacunas— para explorar todas las opciones posibles de entrega de esas dosis a quienes las necesitan. Llevará tiempo vacunar a la población de todo el mundo. El COVAX ya consiguió más de 2000 millones de dosis para 2021, pero ahora debemos lograr el mismo espíritu de cooperación global para garantizar que esta oferta siga aumentando y no quede ninguna población vulnerable sin atender.

La buena noticia es que no empezamos de cero, desde hace décadas Canadá financia proyectos de salud mundial en los países en vías de desarrollo y continuará haciéndolo. Esas inversiones contribuyeron a la lucha contra la polio, el VIH, la tuberculosis, la malaria y el ébola, y resultaron fundamentales para ayudar a los países a responder ante la crisis de la COVID-19 con soluciones de salud pública adaptables y de probada eficacia, como las pruebas masivas y el rastreo de contactos.

Si algo aprendimos de esta crisis es que debemos mantener la capacidad para adaptarnos a situaciones rápidamente cambiantes. Menos de un año después de que la Organización Mundial de la Salud declarara a la COVID-19 como pandemia, desarrollamos y aprobamos vacunas seguras y eficaces, que están llegando ahora a quienes más las necesitan.

No podemos restar importancia al fondo COVAX, es uno de los logros notables de la época actual: por primera vez el mundo se unió para garantizar el acceso equitativo y universal a las vacunas.

Nuestras respuestas a escala mundial y local contra el coronavirus están inextricablemente ligadas y por ello el COVAX es nuestra mejor opción para superar la pandemia. Cuando la cooperación internacional es exitosa, todos ganamos.

 

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