Justicia británica rechaza extradición de Julian Assange a Estados Unidos

 

El veredicto no pone punto final a la batalla legal, pero supone una victoria temporal para el fundador de WikiLeaks, de 49 años, que en Estados Unidos se enfrentaría a penas de hasta 175 años

Tomado de: mundo.es

La juez británica Vanessa Baraitser ha rechazado la extradición del fundador de WikiLeaks Julian Assange a Estados Unidos por 18 cargos de intrusión informática y espionaje. La Fiscalía ha anunciado su intención de recurrir el veredicto, que puede poner a prueba en los próximos meses las relaciones entre Londres y Washington.

La juez bloqueó la petición de extradición alegando la preocupación por la salud física y mental de Assange y el riesgo de que pudiera cometer suicidio si es extraditado a Estados Unidos. «Mi impresión general es que se trata de un hombre deprimido y a veces desesperado y temeroso de su futuro», alegó la magistrada.

«He concluido que la condición mental del señor Assange es tal que sería opresivo extraditarle a Estados Unidos», declaró la juez. Las autoridades norteamericanas tienen 14 días para presentar una apelación.

Julian Assange seguirá previsiblemente entre tanto en la prisión de Belmarsh, aunque sus abogados presionarán para lograr su excarcelación argumentando también el deterioro de su salud.

La decisión de la magistrada británica no pone el punto final a la larga batalla legal de diez años, pero supone una victoria temporal para Julian Assange, 49 años, que enfrentaba a una pena de hasta 175 años de cárcel. La decisión final sobre la extradición es en cualquier caso política y le corresponde a la secretaria de Interior Priti Patel.

El veredicto se produce diez años después de que el fiscal general Eric Holder (en la Administración de Barack Obama), anunciara que había autorizado «acciones significativas» para incriminar al fundador de WikiLeaks por la publicación de información «clasificada» de Pentágono sobre las guerras de Afganistán e Irak. El entonces vicepresidente norteamericano, Joe Biden, llegó a calificar a Assange como «un terrorista de alta tecnología».

Comenzó entonces un largo proceso, con parada en Suecia, donde el fundador de WikiLeaks fue doblemente acusado de violación y abusos sexuales. Assange, entonces en el Reino Unido, evitó la extradición refugiándose en la embajada ecuatoriana en Londres, donde permaneció entre 2012 y 2019, cuando fue finalmente detenido en respuesta a la petición de extradición de Estados Unidos y tras la retirada del asilo por parte del presidente Lenin Moreno.

El fundador de WikiLeaks ingresó en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, sentenciado a 50 semanas de prisión en el Reino Unido por haber violado los términos de su libertad provisional y a la espera del juicio de extradición, que se celebró en dos fases. La última tuvo lugar en los juzgados de Old Bailey, donde la juez Vanessa Baraitser emitió el lunes el veredicto.

Sus abogados (entre ellos, el español Baltazar Garzón) alegaron que Assange ha sido víctima de una persecución política y aseguran que lo que está en juego en su caso es la libertad de información. Los fiscales intentaron probar que el fundador de WikiLeaks violó la Ley de Espionaje norteamericana, en colaboración con el exsoldado Chelsea Manning y con la difusión de miles de documentos «clasificados».

Stella Morris, abogada británica y madre de dos hijos de Assange (concebidos durante su encierro en la embajada ecuatoriana), advirtió de antemano que la posible extradición de Assange habría sido «desastrosa política y legalmente para el Reino Unido». «El caso de Julian ha abierto un debate sobre los abusos de nuestro propio gobierno y muchos gobiernos extranjeros», advirtió Morris.

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