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Juan Carlos Bonilla, el “Tigre” de la Policía Nacional que figura como aliado de los hermanos Hernández

Juan Carlos Bonilla, el “Tigre” de la Policía Nacional

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Solicitado en extradición por los Estados Unidos, acusado en la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por conspirar para el tráfico de cocaína, posesión de armas automáticos y artefactos explosivos, el exdirector de la Policía Nacional es sindicado por ser el aliado de los hermanos Hernández

Tegucigalpa.- Juan Carlos Bonilla Valladares, alias “el Tigre”, nació el 1 de abril de 1961, en el municipio de la Villa de San Francisco, departamento de Comayagua. Hijo de padres campesinos, su indocilidad comenzó desde su infancia cuando a los 13 años decidió abandonar su hogar ingresando al batallón.

Se graduó en la sexta promoción de la Academia Nacional de la Policía (Anapo). Su carácter agreste le valió también para egresar de la Escuela de Carabineros de Chile. Comenzó a escalar puestos de jefaturas dentro de la Policía Nacional de Honduras.

Entre los años 2002 a 2011 fue jefe policial en la ciudad de San Pedro Sula, después fue asignado a la jefatura en Santa Bárbara y posterior fue jefe regional en el occidente de Honduras, frontera con Guatemala y El Salvador, una de las regiones estratégicas para el tráfico de drogas.

En mayo de 2012, bajo el gobierno del expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa (2010-2014), señalado por Estados Unidos por corrupción, fue ungido director general de la Policía Nacional, cargo que desempeñó hasta diciembre de 2013 siendo destituido por señalamientos en su contra y los altos índices de violencia en la nación.

Nota relacionada: Capturan al “Tigre” Bonilla supuesto coconspirador de JOH

Solicitado en extradición por los Estados Unidos, acusado en la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por conspirar para el tráfico de cocaína, posesión de armas automáticos y artefactos explosivos, el exdirector de la Policía Nacional es sindicado por ser el aliado de los hermanos Hernández.

Juan Carlos Bonilla Valladares, alias “el Tigre”, nació el 1 de abril de 1961, en el municipio de la Villa de San Francisco, departamento de Comayagua. Hijo de padres campesinos, su indocilidad comenzó desde su infancia cuando a los 13 años decidió abandonar su hogar ingresando al batallón.

Se graduó en la sexta promoción de la Academia Nacional de la Policía (Anapo). Su carácter agreste le valió también para egresar de la Escuela de Carabineros de Chile. Comenzó a escalar puestos de jefaturas dentro de la Policía Nacional de Honduras.

Entre los años 2002 a 2011 fue jefe policial en la ciudad de San Pedro Sula, después fue asignado a la jefatura en Santa Bárbara y posterior fue jefe regional en el occidente de Honduras, frontera con Guatemala y El Salvador, una de las regiones estratégicas para el tráfico de drogas.

En mayo de 2012, bajo el gobierno del expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa (2010-2014), señalado por Estados Unidos por corrupción, fue ungido director general de la Policía Nacional, cargo que desempeñó hasta diciembre de 2013 siendo destituido por señalamientos en su contra y los altos índices de violencia en la nación.

Cabe señalar que antes de ser jefe de la policía, Bonilla enfrentó varias acusaciones por su supuesta participación en asesinatos y desapariciones forzadas, sin embargo, fue absuelto por no tener pruebas suficientes en su contra.

Tras su destitución, fue sustituido por el actual ministro de seguridad Ramón Sabillón, siendo enviado a Colombia como agregado policial en la Embajada de Honduras. Logró obtener, durante su estadía en esa nación, una maestría en defensa y seguridad nacional y cursaba un doctorado en estudios políticos.

El exdirector de la policía, José Ricardo Ramírez del Cid, acusado por lavado de activos y solicitado en extradición por Honduras, lo acusó de ser el asesino de su hijo Óscar Roberto Ramírez acribillado en febrero de 2013  junto a la escolta del malogrado joven.

También, la comisionada de la policía en condición de retiro, María Luisa Borjas, desde el 2016 realizó varias acusaciones contra Bonilla al señalarlo de ser parte de una estructura del narcotráfico, asesinatos y corrupción calificándolo como un psicópata.

En el segundo día del juicio contra Juan Antonio “Tony” Hernández, hermano del expresidente Juan Orlando Hernández, el nombre del “Tigre” Bonilla resaltó luego que el narcotraficante hondureño Víctor Hugo Díaz Morales, alias “el Rojo”, testificara que durante 2006 a 2010 fue pieza clave para el tráfico de droga calificándolo como “un tipo sumamente violento, capacitado para matar”.

Cabe indicar que “Tony” Hernández fue capturado el 23 de noviembre de 2018 en Miami, Florida y condenado en octubre de 2019 declarado culpable por delitos de narcotráfico. En marzo de 2021 recibió una condena de cadena perpetua más 30 años de prisión. En tanto, JOH, como popularmente se le conoce a Juan Orlando Hernández, enfrenta un proceso de extradición hacia los Estados Unidos por narcotráfico.

Es hasta abril de 2020, que Bonilla es acusado directamente por la Corte Federal de Manhattan por tráfico de drogas y uso y tráfico de armas hacia Estados Unidos.

Bonilla, según el fiscal general Geoffrey S. Berman, abusó de su posición y poder dentro de la Policía Nacional para proteger envíos de cocaína, además se le señala de ser el asesino de un narcotraficante rival de los hermanos “Tony” y “JOH”.

La acusación señala que Bonilla desempeñó un papel clave “en una violenta conspiración internacional de narcotráfico” supervisando el transbordo de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos trabajando con organizaciones criminales en conjunto con prominentes políticos y funcionarios del Estado a cambio de sobornos.

En mayo de 2021, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó en extradición a Bonilla acusándolo por delitos de narcotráfico al conspirar para importar cocaína hacia esa nación, usar y transportar ametralladoras y dispositivos destructivos y poseer ametralladoras y dispositivos destructivos para fomentar la conspiración de tráfico de drogas.

En respuesta, Bonilla aseguró que nunca ha sido parte del narcotráfico ni siquiera de una organización criminal, no obstante, en sus declaraciones se contraria al afirmar que si él caía deben caer Julián Pacheco, Arturo Corrales, Óscar Álvarez y el propio JOH.

“Yo no soy un narcotraficante, yo no soy un sicario y por lo tanto rechazo categóricamente esta situación pero si fuera el caso entonces tiene que ir preso la que estaba encargada de la DEA, Arturo Corrales, tiene que ir preso toda una estructura”, indicó.

Posterior a su última aparición en público, Bonilla se convirtió en prófugo de la justicia siendo capturado por la Policía Nacional diez meses después de presentarse la acusación formal en su contra, por lo que ahora enfrenta un proceso de extradición al igual que el expresidente de Honduras.

Si Bonilla es declarado culpable en Estados Unidos por el cargo de conspiración para el tráfico de cocaína podría enfrentar 10 años de prisión hasta prisión de por vida y en el cargo de uso de armas prohibidas una sentencia mínima obligatoria de 30 años en prisión.

Cabe señalar que antes de ser jefe de la policía, Bonilla enfrentó varias acusaciones por su supuesta participación en asesinatos y desapariciones forzadas, sin embargo, fue absuelto por no tener pruebas suficientes en su contra.

Tras su destitución, fue sustituido por el actual ministro de seguridad Ramón Sabillón, siendo enviado a Colombia como agregado policial en la Embajada de Honduras. Logró obtener, durante su estadía en esa nación, una maestría en defensa y seguridad nacional y cursaba un doctorado en estudios políticos.

El exdirector de la policía, José Ricardo Ramírez del Cid, acusado por lavado de activos y solicitado en extradición por Honduras, lo acusó de ser el asesino de su hijo Óscar Roberto Ramírez acribillado en febrero de 2013  junto a la escolta del malogrado joven.

También, la comisionada de la policía en condición de retiro, María Luisa Borjas, desde el 2016 realizó varias acusaciones contra Bonilla al señalarlo de ser parte de una estructura del narcotráfico, asesinatos y corrupción calificándolo como un psicópata.

En el segundo día del juicio contra Juan Antonio “Tony” Hernández, hermano del expresidente Juan Orlando Hernández, el nombre del “Tigre” Bonilla resaltó luego que el narcotraficante hondureño Víctor Hugo Díaz Morales, alias “el Rojo”, testificara que durante 2006 a 2010 fue pieza clave para el tráfico de droga calificándolo como “un tipo sumamente violento, capacitado para matar”.

Cabe indicar que “Tony” Hernández fue capturado el 23 de noviembre de 2018 en Miami, Florida y condenado en octubre de 2019 declarado culpable por delitos de narcotráfico. En marzo de 2021 recibió una condena de cadena perpetua más 30 años de prisión. En tanto, JOH, como popularmente se le conoce a Juan Orlando Hernández, enfrenta un proceso de extradición hacia los Estados Unidos por narcotráfico.

Es hasta abril de 2020, que Bonilla es acusado directamente por la Corte Federal de Manhattan por tráfico de drogas y uso y tráfico de armas hacia Estados Unidos.

Bonilla, según el fiscal general Geoffrey S. Berman, abusó de su posición y poder dentro de la Policía Nacional para proteger envíos de cocaína, además se le señala de ser el asesino de un narcotraficante rival de los hermanos “Tony” y “JOH”.

La acusación señala que Bonilla desempeñó un papel clave “en una violenta conspiración internacional de narcotráfico” supervisando el transbordo de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos trabajando con organizaciones criminales en conjunto con prominentes políticos y funcionarios del Estado a cambio de sobornos.

En mayo de 2021, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó en extradición a Bonilla acusándolo por delitos de narcotráfico al conspirar para importar cocaína hacia esa nación, usar y transportar ametralladoras y dispositivos destructivos y poseer ametralladoras y dispositivos destructivos para fomentar la conspiración de tráfico de drogas.

En respuesta, Bonilla aseguró que nunca ha sido parte del narcotráfico ni siquiera de una organización criminal, no obstante, en sus declaraciones se contraria al afirmar que si él caía deben caer Julián Pacheco, Arturo Corrales, Óscar Álvarez y el propio JOH.

“Yo no soy un narcotraficante, yo no soy un sicario y por lo tanto rechazo categóricamente esta situación pero si fuera el caso entonces tiene que ir preso la que estaba encargada de la DEA, Arturo Corrales, tiene que ir preso toda una estructura”, indicó.

Posterior a su última aparición en público, Bonilla se convirtió en prófugo de la justicia siendo capturado por la Policía Nacional diez meses después de presentarse la acusación formal en su contra, por lo que ahora enfrenta un proceso de extradición al igual que el expresidente de Honduras.

Si Bonilla es declarado culpable en Estados Unidos por el cargo de conspiración para el tráfico de cocaína podría enfrentar 10 años de prisión hasta prisión de por vida y en el cargo de uso de armas prohibidas una sentencia mínima obligatoria de 30 años en prisión.

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