Investigación del CNA revela ineficiente gestión de Honduras con los fondos COVID-19

 

El documento revela diferentes momentos de contexto entre marzo y diciembre del 2020, comparando los presupuestos utilizados por cada nación del istmo para la emergencia por coronavirus

Por: Redacción CRITERIO.HN

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.- El Consejo Nacional Anticorrupción presentó este lunes una investigación a nivel de Centroamérica que revela la ineficiente gestión del gobierno de Honduras con los fondos para el tratamiento de la pandemia del Covid-19.

El CNA ha hecho el primer estudio internacional denominado: «Medición de la eficacia y transparencia en Centroamérica: ¿Cómo utilizaron los recursos públicos los Estados para contrarrestar el COVID19?», mismo en el que se plantea la realidad de la región en cuanto a su éxito o fracaso como gestores públicos contra la pandemia.

El contenido del informe, al derivar en las conclusiones, refleja una vez más que la corrupción sigue generando ineficiencia y distorsiones considerables en el manejo de los procesos de adquisición pública, pero también, que las principales víctimas de esta desidia pública es la ciudadanía.

Por su parte, el CNA identificó que desde el Estado hondureño se aprobaron más de L 93,287 millones de lempiras para la atención de la crisis sanitaria, siendo Honduras el segundo país que destinó más recursos, después de El Salvador, nación que registró más de L 102,070 millones de lempiras; no obstante, nuestro país se ubica como el peor en ineficiencia y transparencia.

Esa aproximación se constata en parte, con un hallazgo que sitúa a Honduras en el último lugar de gobiernos que menos pruebas para pacientes COVID-19 aplicaron, sumando apenas 308,510; le sigue Costa Rica con 495,225 análisis; mientras El Salvador doblega al reportar 631,180 pruebas; seguido de Guatemala que registró 642,654 exámenes y ubicando a Panamá en el otro extremo, como la nación que más pruebas suministró detallando 1,332,023.

Cabe destacar que Honduras fue la primera nación que decretó estado de emergencia por COVID-19 el 10 de febrero de 2020, a través del Decreto Ejecutivo núm. PCM 005-2020, que serviría como base para ejecutar compras directas que derivaron en escándalos de presunta corrupción que se consignaron en los informes de «La corrupción en tiempos del COVID-19» durante todo el 2020.

Leer el informe https://opca.cna.hn/index.php/2021/02/15/estudio-de-medicion-de-la-eficacia-y-transparencia-en-centroamerica-de-como-utilizaron-los-recursos-publicos-los-estados-para-contrarrestar-el-covid-19/

La conducción de la estrategia para controlar la pandemia ha sido tan errada, que lo único que se logró en estos meses fue agravar la crisis en el sistema público sanitario, que ya vivía colapsado, contribuyendo esto con cientos de muertes que se encuentran en el subregistro de casos del que casi nadie habla.

Otro dato relevante que resalta la publicación es que Honduras es el país del istmo que más dinero gastó en la compra de mascarillas descartables, con un precio promedio de 22 lempiras por unidad, cuando el país que más se le aproxima es Guatemala, al solamente invertir 13 lempiras por ejemplar.

La realidad hondureña no es esperanzadora cuando se compara con sus vecinos, pues el CNA concluye que, a pesar de la gran inversión realizada por medio de una serie de compras irregulares, se puede establecer que el pseudo manejo de la pandemia, no fue más que un esquema de negocio, donde solo ganaron pocos, y que con la falta de transparencia y manipulación de datos solo se busca evitar acrecentar la dañada imagen de quienes gobiernan de cara a un proceso electoral en ciernes.

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