Ex reguetonero al frente de Copeco refleja irrespeto y desgobierno, coinciden Julio Escoto y Víctor Meza

El gobernante Hondureño ha nombrado en la secretaría de Salud a una profesional de la pedagogía, en  Educación nombró a un profesional de la agronomía y en el Banco Central nombró a la hija del presidente del Congreso Nacional que no tiene ni formación académica ni experiencia en el área bancaria

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa, Honduras.- El presidente de Honduras, Juan Hernández, juramentó esta semana al nuevo titular de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Max Alejandro González Bonilla, quien ha estado en las últimas semanas en el ojo del huracán ya que no ha presentado su hoja de vida académica ni tampoco muestra que es un especialista para el cargo.

El nombramiento del cantante de Reggaeton no recibe la aprobación del pueblo hondureño ya que millones de personas en Honduras dependerán de las decisiones que él tome, pues está al frente de la lucha contra la pandemia contra COVID-19 en Honduras.

Víctor Meza y Julio Escoto coinciden que nombramiento de el «Killa»

refleja el irrespeto que Juan Hernández le tiene al pueblo

Lo que se conoce de Max Gonzales es que es un cantante del género reggaeton y que se le conoce en el mundo artístico como “Killa”. Además, que posee un estudio de nivel técnico en situaciones de violencia.

El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) presentó esta semana su informe «La corrupción en tiempos del COVID-19, en los que señala que la Secretaría de Salud, Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H)  y Copeco le provocaron al Estado una pérdida de más de L 817 millones de lempiras.

Entre las revelaciones realizadas por el CNA se destaca que el exdirector de Copeco, Gabriel Rubí, adquirió un lote de ventiladores mecánicos Breas Vivo 65, los cuales fueron traídos desde los Estados Unidos en el avión presidencial, mismos que fueron entregados al Hospital del Tórax, llegando de forma incompleta y siendo evidenciado por la entidad anticorrupción su falta de función. Gabriel Rubí renunció a Copeco, pero goza de una completa libertad a pesar de que se han presentado sendos informes sobre la corrupción durante su administración.

El sociólogo Víctor Meza, uno de los pensadores más acertados en Honduras y el reconocido escritor hondureño Julio Escoto, quien ha dedicado parte de su vida al estudio de la ética, fueron contactados por Criterio.hn para analizar el nombramiento del reguetonero como el nuevo titular de Copeco.

Lo primero que piensa Julio Escoto es que el hecho de que el nuevo titular de Copeco, Max Gonzales, sea artista no le afecta en nada para que tenga aspiraciones de carácter político, social o para ocupar un cargo de cualquier clase que sea, sin embargo, sí es extremadamente necesario que tenga las competencias adecuadas para desempeñarse.

Escoto cuestionó las declaraciones de la secretaria de Comunicaciones y Estrategias de Casa de Gobierno, María Andrea Matamoros, porque no presentó en ningún momento la hoja de vida del nuevo titular de Copeco.

Escoto argumenta que para ocupar un cargo tan importante como el de Copeco se requieren ciertos requisitos de carácter profesional y técnico que ya vienen implícitos en el nombramiento, es decir, no se puede nombrar a cargos de una clínica a un ingeniero civil o a un mecánico, además, tiene que tener experiencia, y aparentemente no es este el caso.  

Agrega que “esta persona debe ser reconocida en lo que concierne a sus calidades éticas y morales porque va a manejar un presupuesto significativo, enorme, para el Estado en relación con desastres naturales. Y no conocemos que él tenga esa experiencia, lo único que acaba de decir la secretaria (María Matamoros), hace un buen rato, es que él tiene muy buena voluntad; que ayudó con los parques que ha hecho el gobierno de carácter público y además que repartió casi un millón de mascarillas.

En la parte académica señala que él es técnico en prevención de violencia, sin explicar, cuál es el nivel académico de ese título, porque hay diplomados en técnico de violencia, por ejemplo, que duran dos meses y se le llama técnico y es simplemente un diplomado. Si él tiene una capacidad profesional, entonces que la demuestre, dijo Escoto

En resumen, el escritor Julio Escoto considera que estamos, lógicamente, ante el nombramiento de un activista más dentro del sistema del Gobierno.

Honduras cuenta con una licenciada en Pedagogía al frente de la Secretaría de Salud, Alba Consuelo Flores; un ingeniero agrónomo como secretario de Educación, como es el caso de Arnaldo Bueso; las fuerzas armadas cumplen roles en materias ambientales y también toman decisiones en el manejo de la pandemia.

Ante ese escenario, Escoto piensa que solo hay dos maneras de enfocarlo, una es la ineficiencia e incapacidad para nombrar a las personas adecuadas y eso quedaría como una falla de carácter humano y carácter institucional. Pero la otra manera de verlo es que el asunto va más allá, es un asunto de sistema.

“Hay que entender que esto va más allá de un sistema de corrupción, se está nombrando y no estoy diciendo que sea el caso de este señor en específico, pero ya ha ocurrido en el país, se está nombrando a un activista porque es fácil de manejar y fácil de que obedezca lo que se le pide para actuar en base a la economía y política del país. Entonces ya vimos lo que ocurrió en el mismo Copeco. Todos los gastos superfluos, los robos, la corrupción que hubo, porque se nombró a un activista que no era un profesional y que no tenía la ética suficiente. Entonces ante qué estamos ahora en Copeco, ante el nombramiento de un activista, por lo tanto, es obvio que es un sistema dentro del gobierno y no les interesa que tenga la capacidad, sino que sea manipulable. Esto es lo que tenemos que pelear todos los hondureños para que desaparezcan”, comenta el escritor.

Agrega que “la única forma de tener personas correctas en altos mandos del gobierno es convocando los cargos para personas con las más altas notas dentro de determinada materia y campo en que se va a desempeñar. Y si no se quiere convocar a la gente, bueno, tener un consejo de asesores, que digan: el mejor médico y administrador de la Salud y hospitales porque se graduó en Harvard, Oxford, o en cualquiera de las grandes universidades. Y quién es el mejor técnico para la elaboración de carreteras, bueno, hay que llamarlo. Porque los intereses son los de aprovecharse del presupuesto nombrando para beneficio de sus amigos y sus activistas, insisto, en un sistema que ya está trabajando de esta manera desde hace 10 años. Lo único que nos queda a nosotros es trabajar y luchar por superarlo y evitar que se vuelva a repetir en el país”.

Por su parte, Víctor Meza considera que indudablemente que esos nombramientos tan inadecuados y sorprendentes son el reflejo del déficit del recurso humano que tiene el régimen del señor Juan Hernández. Tiene un déficit de recurso humano de doble naturaleza, cuantitativo y cualitativo. Es decir, es sintomático de buena parte del gabinete que actualmente rodea al presidente Hernández está integrado por personas cuya idoneidad profesional no es la más adecuada para el cargo que desempeñan, son personas que posiblemente serán eficaces en otras áreas de la vida pública.

“El nombramiento de este caballero que está al frente de una institución tan importante particularmente en estos momentos de crisis por la pandemia, refleja por un lado una gran irresponsabilidad del gobernante y por otro lado, un profundo deterioro en recursos humanos en el que se encuentra el régimen”, refiere el analista.

Meza cree que definitivamente el Estado de Honduras no le tiene respeto a la ciudadanía. Yo diría que casi se burla de la inteligencia colectiva y provoca la indignación de la gente con nombramientos semejantes.

“Para mí que el gobierno ya no está capacitado para gobernar y mucho menos para gestionar una situación en la que confluyen al menos cuatro crisis de distinta naturaleza: crisis sanitaria del Covid-19, crisis económica financiera, crisis por el cambio climático y crisis de ética que tiene que ver con los actos de corrupción y a estas se suma la crisis en seguridad que padecemos todos los habitantes de este territorio hondureño”, concluye el analista.

El gobernante Hondureño nombró en la secretaría de Salud a una profesional de la pedagogía, en  Educación nombró a un profesional de la agronomía y en el banco central nombró a la hija del presidente del Congreso Nacional que no tiene ni formación académica ni experiencia en el área bancaria.

De igual forma se nombró a un activista político como ministro de finanzas, sin poseer ninguna experiencia en el ramo.

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