El tiro por la culata

Por:  Moisés Ulloa

No, no les resultó lo que pretendían los mismos de siempre. Lo intentaron y como ha ocurrido en las últimas veces, por poco lo logran.

Casi les sale la jugada magistral que pretendía el sector Olivista de la bancada nacionalista junto con su nuevo aliado el expresidente Porfirio Lobo, de  colocar un nuevo fiscal que  les permitiera blindar los casos de los cuales actualmente son objeto de investigación; así como los otros que están por venir y que sin duda alguna, desde ya nos mantienen expectantes. No siendo suficiente con esto, tenían además un plan B auspiciado por la bancada de Libre, que pretendía introducir una reforma a la ley del Ministerio Público y en el proceso, formar una junta interventora en esta institución. Ambas acciones, de haberse ejecutado, hubieran logrado la finalidad suprema de parar los avances obtenidos contra los corruptos a esta fecha.

Lo sucedido la semana pasada, ha sido una lucha más en la guerra contra la corrupción e impunidad galopante en nuestros país. Así como fueron las batallas por intentar erradicar el vocero y el deseo de declarar inconstitucional a la MACCIH y a su brazo de acusación y sentencia la UFECIC.

Con lo que no contaron los políticos de siempre, fue con el despertar de un nuevo Partido Liberal que ha asumido con valentía su rol por la lucha de una Honduras con justicia. Esto, como todas las cosas en política, no surgen sin tener un desgaste en el proceso por los ataques de propios y extraños; esto es parte de lo que sucede cuando un grupo de personas “nuevas” en la arena política, entran a esta con la firme convicción de hacer una oposición sensata como alternativa a la oposición tradicional en contra de todo, opuesta al diálogo y en contra de la búsqueda de consensos.

Si destruir, es más fácil que construir; gritar es más fácil que hacerse escuchar y el caos del ambiente político es para algunos frentes partidarios, el oxígeno que necesitan para mantenerse vigentes.

Enarbolar la bandera de la anticorrupción, reformar el país y reconstruir su institucionalidad no es tarea fácil; el camino está lleno de enemigos, especialmente de aquellos que se han acostumbrado de hacer de la corrupción y la politiquería, su forma de vida ya por muchas décadas.

La decisión de reelegir al fiscal Oscar Chinchilla se trata de una acción legal, amparada en el artículo 23 de la ley orgánica del Ministerio Público y es además una acción coherente y adecuada basada especialmente en la realidad que el trabajo realizado por la junta proponente fué, por decirlo en palabras no tan fuertes, limitado. Esto lo expresamos ante el hecho que no se contaban con los mejores candidatos e incluso en la manifestación del CNA, que públicamente declararon que tres de los cinco candidatos propuestos, tenían serias denuncias pendientes y que estas fueron puestas en el conocimiento de la propia junta proponente.

Ante esta realidad, consideramos que la reelección de Chinchilla es la correcta, especialmente por los últimos avances que se han realizado en la lucha frontal contra los nefastos actos de corrupción. De haber seleccionado otras opciones o de haber mantenido la elección de un fiscal en suspenso por mucho tiempo, hubiera representado un claro retroceso en los esfuerzos ya encaminados; así como también hubiera implicado un empantanamiento en los nuevos casos que están por ser presentados.

Tampoco tenemos que ser ilusos en no reconocer que las actuaciones del ahora reelecto fiscal, especialmente en sus primeros años, dejaron mucho que desear y la duda en el pensamiento de nosotros: el tema de la reelección ilegal ha quedado olvidado, los crímenes cometidos por las fuerzas del orden público en las manifestaciones de protestas a consecuencia del fraude electoral y múltiples casos aún en la impunidad como el de Berta Cáceres, Villatoro y Landaverde por nombrar apenas algunos, son tareas pendientes que deben ser procesadas sin más dilatoria. Sabemos que el fiscal no la tiene fácil y estaremos vigilantes para exigir resultados contundentes. Honduras tiene sed de justicia y Chinchilla no nos puede fallar. Así como hoy lo apoyamos, de no hacerlo y caer en el conformismo de lo intrascendente, estaremos prestos para señalar con el peso absoluto de la auditoría social.

También este proceso nos ha dejado claro que debe haber una  reforma en el procedimiento para la selección de los próximos candidatos a tan importante puesto para la vida nacional. Estas enmiendas se deben de aplicar ahora, cuando contamos con suficiente tiempo y realizar estos cambios a la ley, bajo una normativa que no afecte el actuar del Ministerio Público; es por ello que también era vital, tener un fiscal nombrado y no de facto, que pudiera sucumbir ante la debilidad de lo temporal y de la remoción repentina de su cargo.

La colaboración entre el Fiscal General, la Misión de apoyo y los cooperantes internacionales han sembrado una semilla de esperanza que debe contar con el respaldo de la ciudadanía honesta del país. Queremos ver ya los frutos de esa esperanza, defraudarnos no será tolerado. Es por eso que hoy aplaudimos lo realizado y gozamos de la tranquilidad de saber que por lo menos en esta ocasión, a los corruptos les salió el tiro por la culata.

2 comentarios en “El tiro por la culata

  • el julio 2, 2018 a las 6:41 am
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    El despertar del PL es votar lo mismo que la mafia cachureca????? Mejor sigan dormidos. Honduras lo agradecería.

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