El presente tiene rostro joven

PANDEMONIO

Por: Moisés Ulloa

 “Juventud divino tesoro…”  del inmortal Rubén Darío que en sus letras mágicas nos dicta la riqueza infinita  que se encuentra en la bondad de la juventud. Hoy, yo ya a mis casi 54 años de vida, me parece que el recorrer de esos años se fueron en segundos. Cerré los ojos un minuto y medio siglo había galopado.

Sin embargo, este no es un escrito existencial, no pretendo filosofar; sino recalcar una de las cosas de mayor anhelo: el tiempo y la juventud. Y es que el valor en cuanto al coraje se refiere, muchas veces tiene el rostro sin arrugas.

Grandes movimientos de cambio han sido y se están realizando por la juventud; el ejemplo más reciente es el de nuestra vecina Nicaragua, pero de igual manera, podemos encontrar otras evidencias alrededor del mundo en que la pasión y los sueños de los jóvenes lograron transformar su entorno y el de sus sociedades, en donde sus luchas sirvieron de trampolín para conquistas que hoy son partes de las páginas de los libros de historia y de aquellas que aún se están por escribir.

Movimientos pacíficos como las recientes marchas de Parkland en la Florida, por la iniciativa del control de armas, hasta aquellas luchas violentas como el desembarque en Normandía para la liberación de europa del nazismo, han sido marcadas por el sacrificio y la voluntad del joven.

Honduras no ha sido ajena, en el año 2014 un grupo de jóvenes sin interés partidario, pero no excluidos del sabor de los partidos políticos, lideraron sin saber un movimiento que ha dejado huella. Gabriela Blen junto a un grupo del entonces recién formado PAC y Ariel Varela con el movimiento 5 de Julio de Libre iniciaron convocatorias de protesta a raíz del nefasto desfalco (aún en gran parte impune) del IHSS. Poco a poco a este llamado, se fueron sumando otras voluntades como los miembros en aquel entonces de la juventud Liberal Gessler Eguigurems, Kevin Ferrera (quien fue vilmente asesinado, QDDG), Ana Rubí, Karla Medal, Paul Zepeda y de la sociedad civil Agustín Lagos. En las primeras marchas, se incorpora Miguel Briceño y otros hombres y mujeres más. Así, esas reuniones de quince, cincuenta, cientos y  hasta miles de miles de personas, encendieron una llama de justo reclamo, de indignación, de lucha pacífica y de esperanza.

Esta sed de cambio y de protesta de estos jóvenes, desató en lo que en mi opinión es el movimiento más auténtico, genuino y puro que hemos visto en este siglo en nuestro país “La Marcha de las Antorchas”. Hoy gracias a la perseverancia de estos valientes ciudadanos, Honduras cuenta con la Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH), cuyos logros en cosa de dos años y tanto, aunque no perfectos, han demostrado avances que antes eran impensables.

Si bien es cierto que podemos decir que la MACCIH aún no ha logrado victorias contundentes, si puedo expresar sin temor a equivocarme, que la existencia de esta misión ha destapado la olla de podredumbre de la corrupción en Honduras. Hoy por lo menos, aunque la impunidad sigue a la orden del día, la ciudadanía conoce con nombre y apellido quienes han sido los que se han enriquecido a costillas del pueblo; pero todo esto se lo debemos a la iniciativa de estos jóvenes ¡Si ha existido una verdadera alianza de voluntades en Honduras, ha sido la creada por la marcha de las antorchas!

Los jóvenes son más que pasión y rebeldía desaforada, son una verdadera fuerza por conseguir el cambio. Las redes sociales han quebrado el cerco mediático y han permitido que la inmediatez de la noticia, esté al alcance de todos, especialmente de los jóvenes que navegan en dicho mundo. Esta capacidad de los jóvenes de tener alcances masivos en sus redes y de innovar las comunicaciones mediante la utilización de las herramientas modernas, los convierten en tierra fértil para liderar movimientos sociales; además la juventud cuenta con una ventaja adicional, tienen una hoja en blanco en sus vidas, en otras palabras no tienen cola que les pisen, por lo tanto sus demostraciones se convierten en auténticas y con un efecto multiplicador. Y para rematar todas estas bondades, el joven cuenta con el lujo del tiempo, de ser solidarios ante los sufrimientos de otros y de no tener una responsabilidad inmediata ante terceros. Estas características son un arma extraordinaria: Cuando los jóvenes se proponen algo, no existe status quo capaz de detenerlo. Sus luchas inspiran.

Yo soy fiel creyente que el presente inmediato a la solución de los problemas que afrontamos, está en el despertar de la juventud de nuestro país, creo en que el eslogan “se metieron con la generación equivocada” es una realidad y, que el avivar de la juventud catracha, está cerca de volver a encender la llama de la esperanza, del cambio y de las grandes transformaciones que Honduras requiere.

En Honduras, en los últimos diez años cerca de 30 mil jóvenes han sido asesinados, sus muertes en un 95% impunes; los pozos, no están llenos de corruptos sino en su mayoría de jóvenes. Hoy por hoy las opciones de la juventud en Honduras son emigrar, entrar a una mara, al pozo o morir; son pocos los afortunados que logran terminar sus estudios universitarios y destacar. Pero el espíritu transformador del joven se encuentra vivo y estos reconocen que ante no tener la oportunidad, deben de crear, deben de exigir, deben de pelear por conquistar esos espacios negados.

Esa revolución legendaria de la juventud por exigir lo que es justo y correcto, por enmendar los abusos cometidos, por abanderar la causa noble de la justicia y la oportunidad de derechos para todos y todas, ya fue demostrada y con resultados maravillosos.

Yo si creo que el milagro joven del cambio está por suceder. En mi pensamiento, no falta mucho.

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