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El Monumento El Obelisco en Comayagüela

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Por: Jorge Alberto Amaya *historiador hondureño

Centroamérica (y desde luego Honduras incluida), se apresta a conmemorar su “Bicentenario de la Independencia” este 15 de septiembre del 2021. Tan relevante efeméride nos sobreviene infortunadamente en el contexto de la pandemia del COVID-19, que ha producido una espantosa crisis social,  económica y política, en medio de gestiones gubernamentales erráticas contra la pandemia. No obstante, desde nuestras instituciones universitarias y desde la academia, pretendemos divulgar episodios enlazados con esa importante efeméride, que para bien o para mal forjó los orígenes de nuestra nacionalidad.

El Bicentenario de la Independencia es un momento crucial para todas aquellas comunidades que han vivido una relación de dependencia colonial y que han logrado desligarse de dicha condición y mantenerse independientes durante estos siglos. De ahí que sean ocasiones de grandes celebraciones oficiales para demostrar al concierto internacional que conservan su independencia e incluso han podido consolidarse. También son momentos en los cuales se reflexiona sobre el tipo de comunidad que han logrado construir. Asimismo, generan ocasiones en las cuales se pueden renovar los lazos entre sus habitantes y establecer compromisos para desarrollar proyectos comunes.

Ya en 1921, festejamos el “Primer Centenario de la Independencia de Centroamérica”, y en ese marco, hace cien años exactamente, nuestros gobiernos tanto nacionales como locales conmemoraron con una serie de actividades esa relevante efeméride. La mayoría de actos consistieron en fiestas cívicas, pero también se homenajeó a la Patria mediante manifestaciones artísticas, especialmente mediante la llamada “estatuaria cívica”, erigiendo esculturas y monumentos oficiales para rendir honor a la Patria.

En el caso de Honduras, en ese 1921, una de las actividades más importantes decretadas por el gobierno fue la erección de un monumento conmemorativo en la por entonces ciudad gemela de Comayagüela. Dicha ciudad ya experimentaba a inicios del siglo XX una expansión urbana hacia la parte sur, en dirección hacia el Barrio Guacerique. Esa zona, que estaba bordeada por el río, y rellena de sabanas y planicies verdosas y hermosas, se concibió como el lugar ideal para construir una avenida, un parque y emplazado en lugar céntrico del mismo, un grandioso y notable monumento escultórico que sirviera para festejar la memoria histórica de la Independencia, pero también que sirviera para solaz esparcimiento tanto de los vecinos de Comayagüela así como los de Tegucigalpa.

Inauguración del Monumento el Obelisco en Comayagüela, el 15 de septiembre de 1921. (FUENTE: “Fototeca del poeta José González Paredes”).

De este modo, el monumento “El Obelisco” fue construido por el gobierno de Rafael López Gutiérrez para conmemorar el primer centenario de la Independencia, y también para contribuir con el amueblamiento urbano de la ciudad; su construcción empezó a principios de 1921, en terrenos donados por la municipalidad de Comayagüela para tal fin. El diseño de la estructura posee una base hexagonal de cuatro metros desde la base, y luego se alza en una pirámide de piedra de cantera rosada de doce metros en el propio centro de la calle que desembocaba en el puente Guacerique. En los seis lados del pedestal se colocaron: al frente el escudo de la Federación Centroamericana, y en las otras caras los escudos de los cinco países del istmo, colocando alrededor del monumento arriates ajardinados y bancas de cemento para el descanso de los visitantes.

La obra se culminó en tiempo y se inauguró justamente el 15 de septiembre de 1921, y oficialmente se le denominó como “El Obelisco del Centenario”, nombre que resultaba muy largo para los pobladores de aquel entonces, quienes lo simplificaron a “El Obelisco”.

Las festividades de ese día incluyeron desfile militar por parte de la tropa, así como desfiles cívicos por parte de los escolares de Comayagüela y Tegucigalpa, y por la noche hubo baile de gala en el “Palacio Municipal” de Comayagüela, y baile popular en la Calle Real.

Desde ese momento, el Obelisco se convirtió en un lugar de esparcimiento y paseo dominical para los “comayagüelas” y los capitalinos, y paulatinamente la zona se fue urbanizando, hasta convertirse con el tiempo en una de las zonas más bonitas de la ciudad. De hecho, el mismo presidente López Gutiérrez tenía en mente otro proyecto que le daría más relevancia y plusvalía a la zona: se trataba de hacer realidad la construcción de “El Cuartel de Veteranos” que quedaría en la parte sur occidental del paseo “El Obelisco”, y frente al Cuartel, la construcción de un parque que fue denominado “Parque Gerardo Barrios”, ulteriormente renombrado desde 1969 como “Parque El Soldado”.

Un par de caballeros viandantes caminan con placidez por la calzada del Guacerique, y al fondo se observa el Monumento El Obelisco. (FUENTE: Página de FB “HONDURAS DE ANTAÑO”).

Posteriormente en los años 50, en el gobierno de Juan Manuel Gálvez, se hizo una remodelación de todo el paseo y parque El Obelisco, mandando las autoridades del Distrito Central a pavimentar las calles, y adicionalmente construir varias instalaciones deportivas, como unas canchas de futbolito y de básquetbol, así como un gimnasio y una pista de patinaje. De modo que la zona se convirtió en un importante centro de recreación deportiva, donde se formaron muchas de las estrellas de Comayagüela. De ahí salieron estrellas que luego descollaron en el Motagua, Atlético Español, Troya, Federal y otros legendarios equipos; el mismo maestro “Chelato” Uclés (QDDG), quien vivió en la zona, confesó que iba a jugar sus “potras” las canchitas de El Obelisco. Al mismo tiempo, los adultos y familias paseaban por las noches o los fines de semana por el parque, constituyendo ese espacio urbano uno de los sitios de sociabilidad más destacados de la comunidad.

El Obelisco fue una zona hermosa y de importante memoria espacial y arquitectónica de la ciudad, sin embargo, más o menos desde la década de los años noventa del siglo pasado, la zona se convirtió en un espacio peligroso e inseguro, y paralelamente, el paso del Huracán Mitch en 1998 ocasionó severos daños en los alrededores, de modo que ha quedado relegado como una especie de “ciudad oculta”, como un “no lugar”, tal como refiere el sociólogo francés Marc Auge para referirse a lugares que pierden su memoria histórica. Paradójicamente, en una acera adyacente al monumento se encuentra la sede del partido de Gobierno, pero todas sus gestiones municipales desde hace casi treinta años mantienen en total abandono tan relevante lugar de la memoria urbanística de Tegucigalpa.

Tarjeta postal de los años 60, que muestra a un grupo de jóvenes amigos, paseando alegremente en el Parque El Obelisco, mientras otros muchachos reposan y descansan relajadamente en las bancas adyacentes, en aquellos lejanos y plácidos años cuando los capitalinos podían salir a “dominguear” sin temor a ser asaltados o en el peor de los casos ser asesinados por malandros. (FUENTE: “Archivo personal de Jorge Amaya”).

En este 2021El Obelisco” cumple su primer centenario de construcción. Creemos que este sitio merece mejor suerte y trato por parte de las autoridades edilicias. Ojalá la alcaldía emprenda una renovación urbanística que restaure todo el sitio, y los capitalinos podamos volver a pasear por sus aceras y senderos. Por los viento que soplan no se ve muy probable, pero ojalá que estas letras lleguen a oídos de algún funcionario municipal para que le exhorte al popular alcalde cachureco la necesidad de restaurar el importante “Parque Obelisco”. Sería un importante legado en el contexto de la celebración del “Bicentenario de la Independencia”.

CIUDAD KENNEDY, septiembre 2021

FUENTES CONSULTADAS:

  • CASTILLO CANELAS, Patricia, Tegucigalpa, los cambios en la ciudad durante la época de la reforma Liberal (1876-1950): urbanismo, población, economía y comercio, Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Facultad de Economía, Maestría en Metodología de Investigación, Tesis de maestría, 2016.
  • MEJÍA, Elvin Federico, CASTILLO, Reiby, SEVILLA, Josué Joel, Et. Al, Historia de la estatuaria pública de Tegucigalpa y Comayagüela y su relación con la identidad nacional, los espacios urbanos y los imaginarios colectivos, Tegucigalpa, Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Departamento de Historia, Carrera de Historia, Taller de Investigación, 2012.

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