El mal uso político de la religión

“Mientras nos neguemos a aceptar que la corrupción, la maldad y carencia de valores persiste en nuestra sociedad, no debemos esperar que la magnanimidad de Dios se haga de la vista gorda pasando por alto nuestras iniquidades”

   Abnegada resignación   Por: Arturo Rendón Pineda

En fecha reciente nos encontramos con un video de una homilía donde supuestamente el Cardenal hace referencia a la bendición con que JOH y su esposa ponen fin a la Cadena Nacional con los ojos cerrados y las manos alzadas diciendo “Que Dios bendiga Honduras “, pero para sorpresa de todos los oyentes, el Cardenal terminó afirmando a los feligreses que “No es posible que Dios atienda tales bendiciones cuando son exclamadas por picaros, asesinos y ladrones corruptos”.  Dadas las circunstancias que se viven bajo el gobierno de JOH, suponemos que veladamente se refería a los múltiples asesinatos perpetrados por el Gobierno incluyendo   la corrupción, el latrocinio, y asesinatos en masa cuyo responsable principal es el mandatario…

Desde que Honduras es mangoneada por un Narco gobierno, la religiosidad está hoy en alza pues ha sido uno de los ejes fundamentales que esgrime el gobierno de Juan, para tratar de enmascarar los múltiples actos de corrupción que han caracterizado a los últimos gobiernos Liberales-Nacionalistas- que se instalaron por la fuerza solo para saquear la nación. Toda esta estrategia reñida con el laicismo fue inducida por el Narco Gobierno y por alguna ala conservadora de ciertos obispos, escoltada por pseudo pastores evangélicos que se benefician del régimen Dictatorial, que tiene la equivocada percepción de que pueden llegar al pueblo apelando a temas emocionales que afectan a la sensible alma popular como el aborto y el matrimonio de homosexuales, temas que exigen amplia discusión en la sociedad fuera de la campaña electoral. La política hecha sobre esta base es siempre una mala política porque olvida lo principal, amén de suscitar odios y difamaciones que van contra la naturaleza de la propia religión y que no pertenecen a la tradición hondureña.

La religiosidad popular ha sufrido históricamente todo tipo de interpretaciones como forma decadente del cristianismo oficial. (Marx y compañía) la consideraban como falsa conciencia, opio adormecedor y grito ineficaz del oprimido; los neodarwinistas la leen como un mal para la humanidad que debe ser extirpado. Estas lecturas son estrechas pues no hacen justicia al fenómeno religioso en sí mismo. Lo correcto es tomar la religiosidad por lo que es: “como vivencia concreta en su expresión basada puramente en la enseñanza cristiana” que nada tiene que ver con las múltiples sectas ni religiones en particular. En el interior de las religiones se articulan los grandes temas que mueven las búsquedas humanas. Qué sentido tiene la vida, el dolor y la muerte, qué podemos esperar después de nuestra existencia que habla del destino de las personas y que depende de los comportamientos vividos en este mundo.

¡¡Yo soy la causa de mis tragedias!!, sentenciaba un respetado maestro durante nuestra educación secundaria.  A través de nuestra ya larga existencia hemos podido comprobar en carne propia que el ilustrado menor estaba en lo cierto. El objetivo primordial de nuestra fe espiritual es evocar, alimentar y animar la llama sagrada del espíritu que arde dentro de las personas a través del amor, la compasión, el perdón y la escucha del grito del oprimido, ¡¡y óigase bien!!, sin dejar de lado la cuestión del sentido final del universo. Por lo tanto, no es poca cosa lo que está en juego con la religión y una falsa religiosidad, por lo cual consideramos atentatorio, hipócrita y criminal exigir y abusar de la religiosidad popular para engañar vilmente a las masas y abusar del pueblo empuñando estandartes de un falso cristianismo mostrando “una religiosidad” para engañar a los ciudadanos a su antojo.  No obstante, hay que tener en cuenta las instituciones religiosas difundidas a sangre y fuego bajo la sentencia de un Juez Torquemada durante “El Santo Oficio” durante la Inquisición en España, que poseen un poder y un peso criminal que desborda el campo religioso, del cual se valen JOH y sus secuaces Nacionalistas para someter al pueblo reforzados con el actuar cómplice de las Fuerzas Armadas y la Policía.

 El peso social de estas “religiones” y sus falsos profetas o fariseos, pueden ser instrumentalizado por la dictadura en diferentes direcciones: para evitar la discusión de temas fuertes, como la injusticia social y la necesidad de políticas públicas orientadas a los que más necesitan, y otros temas que inciden fácilmente en ánimo de los incautos que les permitan a los maleantes dejar hace y dejar pasar. Es en este campo donde se verifica la disputa por la fuerza del capital religioso al tratar de insinuar que Jesús está de su lado.

 Desde nuestra juventud hemos transitado caminos que nos llevaron a conocer hechos históricos sobre el tema religioso, —particularmente a través del estudio de La Biblia— y nos hemos maravillado con la personalidad del Hijo de Dios que vino a este mundo a enseñarnos con su ejemplo como vivir con un alto espíritu de justicia y amor por nuestros semejantes, sin atropellar los derechos de los demás. Por tal razón nos oponemos y rechazamos las poses hipócritas de aquellos que sin ningún escrúpulo blasfeman al usar falsamente a Dios en nombre de la seguridad, de la libertad y de tantos otros eufemismos que justifiquen sus políticas, mientras roban y asesinan hondureños con ánimos de perpetuar su mandato en el gobierno.  Sus fechorías —financiadas por el narcotráfico internacional — en caso de perder el gobierno como desde ya se vislumbra en el horizonte político hondureño, solo les espera graves problemas judiciales que los van a llevar irremisiblemente a las ergástulas penitenciarias, es un secreto a voces que están siendo requeridos a la extradición. ……¡¡en el nombre de Dios! Amen y amen.

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