Covid-19 profundizó estigmatización y proselitismo político en Honduras

Por: redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa, Honduras.- ¿Te imaginas que tu acceso a la alimentación dependa de tu afiliación política en medio de una pandemia? o ¿que las autoridades de tu comunidad afirmen que realizaron entregas de comestibles a comunidades afectadas por el Covid-19, cuando no es cierto? Parece mentira que en pleno siglo XXI, este tipo de sucesos ocurran pero es la realidad que viven muchos hondureños.

Dago Roberto Díaz, miembro del Comité Ambientalista de los Municipios del Noreste de Comayagua (Camneco), contó durante el lanzamiento de la campaña Estigma Social en Tiempos de Pandemia, cómo la experiencia de su comunidad con respecto al tema de las transferencias del gobierno central a las municipalidades no fue positiva.

“Siempre vimos que lo hicieron políticamente, como siempre lo han hecho y ese fue un daño y una estigmatización para las personas. No fueron equitativas, eso es lo que nosotros pensamos en nuestra comunidad”, compartió el líder de Camneco durante su participación. Asimismo, afirmó que fueron los organismos internacionales los que socorrieron a la población.

“La gente tenía problemas y a veces tenía que salir, arriesgarse por la situación de la alimentación y fue donde los organismos internacionales pues colaboraron mucho con la ayuda humanitaria, porque la ayuda del gobierno no llegó a las personas. Vemos que es contrario a lo que el gobierno central había programado sobre hacer las ayudas humanitarias para que la gente pudiera estar en casa y pudiera cuidarse”, compartió el señor Díaz.

De acuerdo con datos compartidos por el Fondo de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh) durante el coloquio, el Poder Ejecutivo realizó transferencias a los gobiernos locales por un monto de más 349 millones de lempiras, a través del programa «Honduras Solidaria». Posteriormente, en junio se aprobó la transferencia municipalidades por atención a la pandemia, por 750 millones de lempiras.

La experiencia que compartió el líder del Comité Ambientalista de los Municipios del Noreste de Comayagua no es la única. A ella se suma, la Tomasa Peralta, coordinadora del Movimiento Ambientalista Social del Sur por la Vida (Massvida), cuya comunidad registró el primer caso de contagio de Covid-19 en la zona sur.

“Cuando se dio el primer caso en nuestra comunidad fuimos muy estigmatizados, fuimos militarizados. No teníamos salida para ningún lado. Las personas que salían de nuestra comunidad hacia el pueblo, cuando decían que era de la comunidad, no les atendían”, contó Peralta.

En medio de lo ocurrido, los líderes de la comunidad se organizaron para hacer un comunicado exigiendo se les auxiliara atendiendo las necesidades de la familia afectada por el contagio. “Solo hacían conferencia diciendo de que las familias ya habían sido atendidas, lo cual no era así. Tuvimos que accionar y hacer un comunicado y mandarlo a las autoridades competentes en la región para que fuéramos atendidos”, relató Peralta.

Tomando en cuenta estas experiencias y como una forma de hacer conciencia en la población hondureña, Oxfam, Fosdeh y el Centro Hondureño de Promoción Para el Desarrollo Comunitario (Cehprodec) lanzaron la campaña “La solidaridad salva vidas”, durante el desarrollo del coloquio “Estigma Social en Tiempo de Covid”.

Durante el evento virtual, el director del Cehprodec, Donald Hernańdez, expresó que el panorama de la pandemia en Honduras es complejo, no solamente por el impacto de esta, sino por la corrupción, el abandono del sistema público y la fragilidad económica, poniendo en relieve las desigualdades históricas y el incumplimiento extremo de los derechos humanos que enfrenta el país.

Asimismo, aclaró que el coronavirus no se ha expandido en Honduras por indisciplina, sino por la desigualdad social y económica imperante. “¿Cómo lavarse las manos si no hay agua? ¿Cómo quedarse en casa si no hay alimentos? ¿Cómo sobrevivir sin tener acceso a los centros de salud? Es evidente que las personas con escasos recursos económicos tienen menos oportunidades para superar la emergencia. Es decir, seis de cada diez hondureños y hondureñas se encuentran prácticamente abandonadas a su suerte como sucede de forma agravada con los pueblos indígenas”.

Finalmente hizo un llamado a repensar el modelo social y económico que Honduras necesita y a fortalecer valores abandonados por el modelo neoliberal, como el de la solidaridad y del espíritu comunitario. Igualmente, a detener la estigmatización a los emigrantes retornados, personal de salud, personas contagiadas, fallecidos a causa del virus y quienes egresan del hospital o de la cuarentena tras ser contagiados.

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