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Ayuda Memoria no solicitada, para la utopía

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Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Muchas cosas facilitan la corrupción con los dineros públicos en un medio subdesarrollado. También sirve, para desaparecer el dinero que después tenemos que pagar todos, el modus operandi de esa banca internacional, cuyo despilfarro ha trascendido recién con las acusaciones de Ottón Solís, el presidenciable tico, contra la directiva del BCIE, que -presto- como todos sus congéneres corrió a ofrecerle muchos miles de millones a la Presidenta Electa. La forma en que se traspasan los proyectos con estudios innecesarios y consultorías técnicas, para fines diáfanos y prácticos previamente priorizados que no las precisan, es otra raíz de corrupción dentro de los organismos financieros, ofis.

Pero lleva razón mi Maestro (es el título de más rango que reconozco, aunque a él le gusta decirnos Doctor) Edmundo Orellana M. cuando en un foro hoy al mediodía, señala que una causas de la corrupción con los financiamientos internacionales es que -al parecer- somos incapaces de presentarle a esos organismos proyectos que realmente sirvan al país, en escala. Y como es su cometido colocar los dineros de que disponen en un calendario previsto, los bancos se pescan de o inventan despropósitos, que terminan en fiascos emblemáticos como el Trans de Tegucigalpa. Pudiera  ser también mucha de la infraestructura cuyos contratos sirven para patrocinar a contratistas que -a la vez- son contribuyentes políticos. (Como dice la Seño, dando y dando, pajarito volando.) No hace falta inventar macroproyectos, que no están estudiados y que deben planificarse para un segundo momento, luego de la crisis. Primero hay que salir de emergencia.

Como, para dar esas vueltas chuecas, la cooperación tarda en desembolsar (de tal manera que lo que se les pide de urgencia para paliar la crisis ante los desastres de inicio de 2020, lo entrega un mes antes de la elección de Noviembre de 2021, para distribuir entre votantes) habrá que ayudarles a los banqueros a evitar la mala imagen que proyectan esas demoras, y agilizar desembolsos con agilidad para proyectos productivos formulados y priorizados por el país. A los conductores del nuevo gobierno  no hará falta recordarles que, en el Plan de Gobierno publicado por LIBRE, hay varios grandes proyectos de impacto social. Que precisan financiamiento, con la mira de generar empleo masivo, sobre todo juvenil, los que podrían mejorar la economía al cabo de poco tiempo y contribuirían al desarrollo y la salvaguarda ambiental en el largo plazo. Para ejecutar los cuales, el país dispone de los recursos naturales, humanos, técnicos e institucionales complementarios. Este es un momento para ser audaces.

Ese Plan del Bicentenario tiene, por ejemplo, una propuesta para llevar a cabo un Programa extenso de rescate forestal, para restaurar el bosque y para producir con el, que debería enfocarse primero en proteger lo que queda del pino y la selva, rearticular el Corredor Biológico Mesoamericano, con aprovechamiento en áreas especificas de especies comerciales. Para ese fin, el país cuenta con una institucionalidad rescatable, una Escuela Nacional en Siguatepeque, una división de FHIA, un gremio poblado, y un contralor Instituto de Corporación Forestal que ha tenido asistencia técnica internacional en el pasado, cuando parecía una prioridad y había menos corrupción, y cuenta Honduras asimismo con empresas de comercialización y biotecnología en el ramo. Mientras que la banca internacional se sentirá atraída por el componente que tiene de economía verde.  Y podría atraer ese Programa fondos de compra de oxigeno internacional.

Asimismo, habría que emprender un proyecto de Restauración hidráulica de los valles costeños y particularmente el Valle de Sula contra fenómenos inminentes, lo que a mas de proteger patrimonios generaría empleos e inversión. Con dragado de cauces, varias represas de usos múltiples que, además de embalses para prevenir inundaciones, sirvan como reservas de agua para riego y consumo, quizás para generar electricidad, y aun para producción acuícola y recreación. Con protección ambiental de cuencas, red planificada de canales y zonas de alivio y de bordos consolidados para emergencias. Eso supone liderazgo del Estado y una inversión masiva que se recuperará a largo plazo. Los chinos son los que más experiencia tienen, y por tanto los más indicados para planificarlo como cooperantes aunque, justo para prevenirlo, se ha traído ya al Cuerpo de Ingenieros del Ejercito estadounidense, que también tiene una experiencia en la cuenca del Missisipi, pero que no volvió. (Igual que las estadounidenses, las FFAA de Honduras podrían apoyar en la protección de las reservas, vigilancia de normativas de uso del suelo y aun en la construcción.) Para la Cooperación China esto es poca cosa.

En tercer lugar y de inmediato, LIBRE propone en su Plan Bicentenario emprender un Proyecto Nacional de Vivienda Social Emergente, de vivienda masiva e inteligente, para primero reemplazar las destruidas y las improvisadas en precario que amagan al medio ambiente. Eso también es inversión social que se puede recuperar a mediano y largo plazo, y que podría tener el apoyo de otros países que ya pasaron por experiencias semejantes. Y hay una infraestructura social para acometer la tarea.

Igualmente, podría tener un importante impacto social y  económico un Programa que propone el Plan de gobierno de LIBRE para reconstruir escuelas, y construir de aulas, clínicas y centros de salud, en conjunción con los municipios y las comunidades, porque se necesitaran a los largo y ancho del país, para nuevos maestros y médicos que se ocupan para atender a nuestra gente, como también la construcción y rehabilitación de carreteras secundarias, no solo en las zonas ya productivas, si no también en las que podrían serlo si estuvieran comunicadas.

La implementación de esos programas y proyectos en gran escala, no solo abatiría el terrible desempleo, por supuesto que reactivaría a la economía creando producción. Su derrama reduciría la base estructural de la delincuencia común y detendría de inmediato la oleada migratoria.  Es decir, estas soluciones benefician a todas las clases económicas del país y convienen no solo al interés nacional, si no a todos nuestros vecinos, y socios extranjeros.

Hagamos la mitad. Los financiadores a su vez cooperarán para garantizar la eficaz y proba administración de los fondos de inversión en esa escala. Si podemos conjugar financiamientos externos de diverso origen,  habremos además conseguido un entente en la deriva de la deuda y aun en la confrontación externa, neutralizando las pretensiones foráneas de imposición y la fuerza del campo magnético polarizado y minado, sobre el que estamos obligados a jugar. A la vuelta de la esquina Honduras sería otra.

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