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A propósito del sinsentido “dictadura del pueblo”

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Por: Irma Becerra

Ni bien ha iniciado el gobierno de Xiomara Castro, presidenta electa de Honduras con una amplia mayoría del pueblo, y ya su esposo, el expresidente Mel Zelaya, ha lanzado una afirmación acerca de un concepto de filosofía política que debemos entender como el fundamento de su próximo gobierno. Así, el 27 de diciembre, tras la reunión con los sectores obreros, Mel se ha adelantado a afirmar en los medios de comunicación que: “si Marx hablaba de la dictadura del proletariado, ellos o sea el gobierno de Xiomara, hablará de la dictadura del pueblo”, algo que nos lleva a mucha preocupación porque, según veremos, se trata de una contradicción en sí hablar de una dictadura regida por el pueblo.

Además, no se bota una dictadura para que sea sustituida por otra. Es por eso que nos preguntamos, ¿por qué Mel no habla más bien de una “nueva democracia del pueblo”, aunque ello pueda parecer redundante?

Precisamente, como este proceso político hondureño no se ha ganado ni logrado por vía de las armas sino pacíficamente por medio de elecciones masivas, como debe ser, la izquierda hondureña debería cuidar mucho su lenguaje conceptual y político para no malograr el proceso democrático que tanto le ha costado al pueblo. ¡Los conceptos no son tomates que se puedan lanzar al viento y a la multitud sin medir las consecuencias morales, políticas e incluso sicológicas que tienen las ideologías y su ubicación conceptual y teórica!

Y, sobre todo, nos debemos cuidar de lanzar conceptos e ideas desfasados del marxismo ortodoxo en todas sus variantes, ya que a estas alturas del siglo XXI tenemos que saber con precisión en qué fue que Carlos Marx se equivocó, y de hecho, se equivocó al esbozar una “dictadura del proletariado” porque ninguna dictadura puede gobernar democráticamente y sin el uso y abuso de la violencia; y, también, porque el concepto que parece innovador de “dictadura del pueblo” está condenado a repetir una política represiva porque el pueblo no es quién gobierna en una dictadura, sino un individuo, un grupo, una clase social o una familia, y lo hace de forma totalitaria, aboliendo toda forma de oposición, crítica y libertad de expresión y pensamiento.

De hecho, todas las dictaduras han sido, incluyendo a la que hemos vencido en Honduras con las recientes elecciones presidenciales, el poder omnímodo de un individuo aliado a grupos que devengan el poder absoluto por vía del militarismo, la vigilancia extrema y el asesinato de la ciudadanía y la ausencia total del Estado de Derecho, como ocurre actualmente en China Comunista, Corea del Norte, Irán, Nicaragua, Venezuela y Cuba. Además, dichas dictaduras se perpetúan como dinastías familiaristas y clientelares que utilizan el poder total de las Fuerzas Armadas para mantener sometidas a sus poblaciones.

No creemos que el expresidente Mel se refería a instaurar en Honduras dichos regímenes, ya que la conversión de Honduras en alguno de esos Estados totalitarios unido al narcotráfico que campea en nuestro país, sería un error histórico que puede llevar a que los militares den un nuevo Golpe de Estado a doña Xiomara, si ella repite dicho concepto anti histórico de “dictadura del pueblo”. Por eso sugerimos que dicho concepto no sea empleado en el lenguaje político de la izquierda hondureña actual ya que se puede, con ello, estropear el proceso democrático en nuestro país, un proceso que apenas comienza y que constituye una increíble oportunidad de democratización política.

Para aquellos que hemos vivido y estudiado en los países del socialismo real, y que no nos han contado el cuento, sabemos en carne propia lo que dichos sistemas realmente fueron con sus “dictaduras del proletariado”, al instaurar dictaduras de militantes políticos de un solo partido o partido único, funcionarios, militares, espías y familias poderosas que ejercían el poder total y absoluto en nombre del pueblo; sistemas en los que era apagada toda crítica y autocrítica, y en donde toda iniciativa individual era estigmatizada como individualismo que dañaba a la sociedad.

Por lo tanto, no estropeemos el proceso hondureño que apenas ha comenzado, con conceptos, ideologías y propagandas que son obsoletas y que no contribuyen a una revisión de avanzada del marxismo y sus variantes, sino que más bien hunden los procesos electorales pacíficos porque los quieren interpretar bajo la lógica de la lucha armada y no la lógica dialéctica y dialógica de la historia, que es la que deja atrás los radicalismos de derecha y de izquierda, así como el socialismo populista que niega la participación a la filosofía como ciencia del diálogo fundamentado científicamente y no sólo con Twitter y WhatsApp. Sin verdadero estudio científico y filosófico no es posible la revolución, ya lo hemos dicho antes.

No basta con plegarse sin reflexión crítica a los conceptos, ideas y teorías, no basta con la simple experiencia política. Para gobernar y dirigir los procesos políticos del Siglo XXI se precisa mucho estudio y reflexión crítica y autocrítica. Por eso nos permitimos alertar ante la injerencia externa que pretende inmiscuirse en los procesos electorales pacíficos de América Latina y el mundo, como ocurriera con la injerencia cubana en Chile de Salvador Allende en 1973.

Si la izquierda hondureña sigue siendo psicológicamente dependiente de los cubanos, los venezolanos, los nicaragüenses y demás ultra radicales, igualmente corruptos y con intereses propios, que arremeten contra toda oposición, entonces este gobierno y esta maravillosa oportunidad de que una mujer gobierne acertadamente a Honduras, se perderá de nuevo, porque estaremos repitiendo los mismos errores de dichas equivocadas tendencias de la historia.

Así que, adelante y con confianza en nosotros mismos, de forma soberana, pensante e independiente, ¡ayudemos a crear un proceso político autónomo y libre de toda injerencia externa e incapaz interpretación interna, ya sea de izquierda o de derecha! ¡Le deseamos mucho éxito a doña Xiomara Castro!¡Votamos y Filosofamos!

8 comentarios en “A propósito del sinsentido “dictadura del pueblo”

  1. Sólo es una metáfora, chavos, palabras al viento o circunstanciales, que son las mejores pues no hacen huella.
    Los políticos también tienen derecho a algún ejercicio de poesía, no importa que sea elemental.

  2. De acuerdo con las ideas expuestas en éste artículo.
    Ésta es una coyuntura especial en la historia de nuestra patria, y debemos saber jugar este momento histórico. Tenemos muchas condiciones favorables a nivel nacional e internacional y por primera vez, una mujer; para poner el ingrediente sensible del proceso.
    Una verdadera democracia es la participación de todos, no debemos empañarla con ideologizacion.
    Saludos y abrazos….

    1. Sin negar la responsabilidad de Pinochet y la CIA en el Golpe de Estado de Chile, se debe responsabilizar también a Fidel Castro, quien en su visita a Chile le dijo a Salvador Allende que no confiara en el proceso pacífico chileno ya que los militares eran impredecibles, y que se armara con armas para defender el proceso. Entonces Allende empezó a traer armas de Cuba y muchos chilenos fueron a entrenarse como guerrilleros a la isla. Luego Fidel le regaló una ametralladora a Allende, que era la que llevaba en el ataque al Palacio de la Moneda y con la que se suicidaría. Busque el discurso de Fidel Castro durante esa visita a Chile. Los cubanos han metido sus uñas en todos los procesos revolucionarios del mundo, especialmente los procesos electorales victoriosos queriendo imponer la vía armada de la revolución como única legítima. Esperemos que no se vayan a meter en este proceso político de Honduras con doña Xiomara, como lo hicieron con Mel.

  3. Exacto y muy clara en sus argumentaciones, nada que agregar, ideas claras y argumentos lógicos. Sera que Mel no se aguanta los pedos o que aun anda en su «patastera ideológica» (de la revista de la UCA a los 100 días de Mel, 2009) , sin saber lo que dice, solo porque suena lindo, como muy bien ha expresado, Xiomara deberá poner orden en lo que su esposo declara y tener buenos/as asesores ideológicos, saber ver las inconsistencias, errores de método de los filósofos-sociólogos-economistas del pasado, el alcance, como muy bien ha expresado, de las palabras, debe ser muy muy medido en quienes gobiernan o van a gobernar, no es un lenguaje de cantina o cafetería. Sin mas, deseando igual que usted que nuestra sociedad salga de la situación actual y empecemos algo nuevo.

    1. Excelente artículo. Abre un debate necesario a emprender entre hondureños. Ha sido un inmenso avance que partidos con ideologías contestatarias al sistema se les permita participar libremente en la vida política del país. En el reciente pasado ser abiertamente de izquierda era cargar con pasaporte a la cárcel o la muerte (y todavía existen quienes quieren regresarnos a ese pasado de intolerancia y bochorno).
      Es de aprovechar el avance político para afianzar nuestra todavía endeble democracia. La coalición ganadora ha accedido al gobierno (no al poder real, todavía controlado por la clase pudiente o grupos fácticos) mediante la vía electoral. Se han aceptado las reglas del juego democrático, que mandan correr el riesgo de aceptar y exponerse a derrotas electorales futuras en caso de fallar como gobernantes. Buen gobierno, cumplimiento de promesas, traducción de ejecutorias en creciente bienestar de las mayorías, esa deberá ser la clave para mantenerse en el gobierno. Esto en oposición a la represión, el fraude y cualquier otra forma mañosa, ilegítima, de conservar la conducción del gobierno.
      Es una verdadera desgracia derrotar por vía armada – cuyo costo material y humano es enorme- o por vía electoral a una dictadura o una dinastía para reemplazarla por otra. “Somoza desvela la estatua de Somoza en el parque Somoza”, decía un poema de Ernesto Cardenal. Odiaría escuchar que Ortega hace lo mismo o que será su mujer o alguno de sus hijos el próximo gobernante de Nicaragua, o que su patrimonio familiar se ha expandido rápida y notoriamente. Lo mismo odiaría escucharlo de los Zelaya en Honduras.
      Maduremos política, democráticamente. Empoderemos a la ciudadanía (vulnerables, extremadamente pobres, pobres, sectores medios, ricos, en fin toda) en el conocimiento de la reglas de la convivencia democrática, en saber diferenciar entre un verdadero gobierno del pueblo y las múltiples y engañosas formas de disfrazar el dominio de dictaduras o dinastías. Pacientes, lentos si se quiere, pero no estúpidos. Demandemos resultados de beneficio mayoritario mientras evitamos que la demagogia o la lealtad ideológica nublen nuestras mentes. Ayudemos a la primera mujer Presidenta a dejar un legado ejemplar e imborrable de saber gobernar con la sabiduría de una estadista.

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