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¿A dónde vas Honduras? Exordio, alegoría, y advertencia

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Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                                                         Al difunto Héctor in memoriam

No todo está perdido. Claro que no. ¿Algo se mueve hoy contra la voluntad del poder, en los salones de la justicia? Hace unos días por fin, se ha dejado en libertad a los defensores de río Guapinol.

Pese a que su defensa disponía de todos los recursos y los ardides, incluso para presentarlo como amigo de la víctima y aunque la acusación se había postergado ya tanto, cuatro años, la condena formal -en el juicio por el asesinato de Berta Cáceres- contra David Castillo, ex oficial militar golpista, adiestrado en y por EUA, funcionario de DESA, miembro de una familia conocida, quien, dos días antes del crimen, había recibido una suma millonaria de dólares en su cuenta en Panamá ¡es poca cosa en proporción a lo que deja al descubierto, a la vista, que son puras preguntas! ¡Pero preguntas muy grandes! ¿Quién lo mandó a matar a Berta? ¿Quién financió su defensa tan costosa? ¿Quién le depositó y de quién eran esos millones que le anticiparon por la sangre de la compañera? (Una gota de plata en la cubeta de corrupción de las represas…Véase El Patuca III.) ¿Quién le prometió impunidad? El fantasma de Berta, que recorre los muros de la conciencia colectiva, no debe descansar hasta que conozcamos a los responsables intelectuales del crimen. Esa identificación precisará con exactitud nuestra vulnerabilidad. Nos va a revelar la profundidad del abismo.

Honduras está gobernada por una dictadura, construida sobre un andamio de monstruosas leyes hechizas ad hoc, controlado por una persona: JOH, el titeretero, sin contrapeso, porque las armas de la nación se someten a sus órdenes, incluso cuando contradicen derechos consignados en la ley primaria, y porque la industria estratégica de la información, aun siendo privada, coopera con el control mediático de un país ignaro, acrítico.

Una dictadura en medio de una multicrisis. Una crisis sanitaria cien veces agravada por la corrupción con los recursos destinados a enfrentarla, de modo que, sin que sirvieran para la emergencia, los hospitales móviles, ha colapsado el sistema hospitalario y los “triajes” con que se lo complementaba, están cerrados. No alcanzan las ambulancias y se clasificó como secreto militar la compra de unas pocas vacunas. Y Honduras, es después de Haití, el segundo entre 31 países de América Latina con la más baja proporción de población vacunada, 0.6%. Crisis económica, porque no logramos recuperar nuestra economía altamente dependiente del impacto material de la peste, el cierre y los huracanes. Ha colapsado la inversión en general, incluso la pública, han quebrado miles de microempresas y la gente no tiene con qué, General. Crisis social, porque en ese contexto, la desigualdad extrema significa que ha aumentado el desempleo, el hambre y la miseria, que siguen alimentando la migración caótica, mientras una decena de dizque empresarios, han incrementado incluso sus fortunas y su control de recursos públicos, a través de fideicomisos y concesiones con que el tirano los conculca. Y una crisis política porque entramos esperanzados a un ciclo electoral, con arbitrario control de los recursos públicos por parte del oficialismo, universalmente repudiado por corrupto, sin condiciones técnicas para asegurar el resultado, con una oposición dividida, saboteada del liderazgo preciso en que se combaten entre ellos los contendientes, olvidados del delfín. Y porque el régimen se propone mientras tanto, con los fines que sea, rematar en pública subasta, espacios de jurisdicción y de soberanía.

Y con apoyo extranjero disimulado, contra viento y marea, sin pausa, ¡cuando ya solo le quedan presumiblemente seis meses! impulsa este gobierno fantasma del dictador (ya nadie sabe quién está detrás de la mascarilla) este proyecto de privatización extrema y desnacionalización de la ZEDE.  ¡Acompañándose de una campaña publicitaria de saturación, para tratar de convencer a incautos que esa es la solución al problema del desempleo, que no ha aliviado siquiera en doce años! Pese a la resistencia de los municipios, de todos los partidos de oposición que -según los propios nacionalistas- suman 70% de la ciudadanía, a pesar de la oposición verbal del líder de su propia sucesión, contra asimismo la condena de la Iglesia Católica y de una confederación de las iglesias independientes, y cuando incluso dicen que se oponen las patronales de los empresarios de la CCIC y todas las organizaciones populares, sindicatos y asociaciones campesinas, los patronatos, juntas de agua, y organizaciones cívicas. Es decir ¿con el apoyo de quién? ¿Con cuál verdadero fin? ¿Por qué? Cuando se publican ya las intenciones concretas de valerse de ese estatuto para quitarle a la gente, vía expropiación forzosa, las propiedades vecinas, en aras no del interés nacional, sino el absolutamente particular capricho del empresario dueño de la zede, que alega necesitar más espacio. Al tiempo que se entrega el registro de la propiedad, que es una función pública cardinal, a una empresa fantasma de una diputada oficialista, esto último es rechazado, incluso, por el mismo Instituto Nacional Agrario, en manos del PN, antes de que obliguen a renunciar a su director.

Y al final una crisis de identidad porque las victimas han dejado de creer en la Honduras de aquí, y nunca tuvieron fe en la de más allá. Ya no creen en las FFAA, ni en las iglesias, ni en los medios de comunicación.  Ya nadie confía en nadie, ni se siente ligado a nada ni a nadie, fuera de pequeñas tribus de santo y seña. Y ya nadie quiere ser, menos aún que le digan hondureño. Nos escondemos para evitarlo. Para sobrevivir, la gente le da la espalda a sus padres e hijos, madres y abuelos. A los que no convienen. Para irse. A los que comen más de lo que pueden robar.  ¡Olvídate del dinero Salvador! ¡Si ya no hay qué comprar con él!  ¿Quo Vadis Honduritas? ¿A dónde vas chiquitita, toda pintarrajeada, con ese escote plano de púber loca, esa minifalda maloliente y manchada, arriba de las rodillas nudosas? ¿Quién te lleva esbozado, hacia a esa penumbra? ¿Qué Chaneque con una mueca burlona escondida te conduce, de su zarpa peluda? ¿A dónde te lleva? ¡Záfate chula! Tiene la cara rajada con un rictus. Está loco el tirano, te va a desbarrancar después. ¡Záfate ya!

Y tú mantén la discreción, lector despierto. No lo digas a voces. No todo está perdido, no. Porque al final de la historia, siempre caen. Quizás en algún lugar, un vagón se desengancha, algo se mueve, ¿el piso? sin la voluntad del dictador. Pero no se acaba hasta que se acaba, no hay nadie seguro y nada está a salvo. Y solo nos mantenemos erguidos gracias a su provisional desprecio.

El Carmen, Julio 14, 2021…Día de la toma Bastilla.

Un comentario en “¿A dónde vas Honduras? Exordio, alegoría, y advertencia

  1. Un excelente y real comentario ,gracias por esa esperanza en un país que se desangra y destruye poco a poco,podemos si pero tenemos que ser todos,un abrazo.

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