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Por: Arabeska Sánchez

Compartía unas reflexiones sobre las condiciones de prevención y paz que han de mantenerse en la región del Valle del Aguan junto a una destacada periodista de uno de los diarios de mayor circulación en el país, cuando sorpresivamente me tomo por sorpresa la noticia del fallecimiento de la reina Isabel II, seguramente algunos lideres no entenderán del porque las mujeres desde temprano han comenzado a expresar sus muestras de pesar al igual que los hombres -desde el propio Papa Francisco, hasta los presidentes de casi todo el mundo al igual que los primeros ministros y demás.

Habría que explicar que en el caso de las mujeres siempre habrá esa solidaridad enmarcada bien sea desde una visión multipartidaria o simplemente por la llana comprensión de lo que ha costado en este siglo llegar a algunas posiciones de toma de decisiones, sin duda ha sido el caso de esta mujer que pasa a la historia como una de las más grandes de este siglo.

Mas allá de cualquier diferencia en posturas políticas que seguramente se encontraran entre quienes leen estas líneas, diferencias que casi siempre se juntan dentro de las comisiones de la mujer en el congreso nacional como en las diferentes cámaras de los parlamentos -en países que corresponde a esta estructura-, los institutos y organizaciones de la mujer o las secretarias enfocadas a atender sus necesidades -casi siempre en salud y derechos civiles con respecto a los hijos y el patrimonio familiar-, lo cierto es que luego de que viéramos finalizar los periodos de figuras como: Tatcher, Meyer, Chinchilla, Chamorro, Merkel, Clinton, Rice, y tantas otras lideresas que lograron hacer su mejor esfuerzo demostrando sus capacidades llenando expectativas entre los suyos, no cabe ninguna duda que Isabel II logra luego de 70 años de reinado -el mas largo de su país según entiendo- una huella imborrable como solo pocas lo hacen.

Imposible voltear a ver hacia otro lado, cuando una mujer de este tamaño se va de este mundo, y aunque todavía no terminan de escucharse todas las voces que aún están expresando sus condolencias a nivel global, ya es un hecho innegable que quien recibió y despidió a tantos lideres religiosos, presidentes, y lideres de todo tipo y que, desde un sinfín de sectores, logro ocupar un lugar importantísimo no solo en la plataforma política internacional, sino además en el corazón de millones.

Es posible, que cierta nostalgia comience a sentirse entre aquellas que han dejado muchas décadas de su vida tratando de abrir espacios para la mujer dentro del plano político, quizá por ver que poco a poco se han ido apagando estas estrellas tan brillantes, pero al igual que lo hiciera la apreciada reina Isabel II dejando en su último acto público con su conocido e inigualable sentido de responsabilidad recibiendo a la primera ministra Truss: un nuevo liderazgo ya se asoma en el horizonte.

Un Descanse en paz a la Reina de los corazones de millones -en donde los hondureños también suman- seguro no basta en estas líneas, pero la expresión de un agradecimiento por un ejemplar liderazgo internacional en donde deja claro que la mujer también existe y definitivamente esta hoy por hoy en la contienda -aunque pocos países con presidentas como ha sido el caso del nuestro-. Hasta la próxima entrega, que estemos bien.

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