La batalla por la justicia

Sobre el desorden mundial y la lección de paz de Centroamérica al mundo

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                             a José Cecilio del Valle, que ya soñaba, y al historiador del futuro

Nada, lo de siempre. Nos duermen con un cuento infantil  y una canción de cuna.  Hay un lado bueno y uno malo, y lógico, somos los buenos. Tampoco se trata únicamente de un mero deterioro de las circunstancias. A inicios del s. XXII, quizá un historiador escribirá  si aún existe la historia -que F. Fukuyama declaró en 1990, que se había acabado- de 1990 a 2025 se precipitó el colapso, por sus respectivas rigideces, de los dos imperios, uno después del otro que habían prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial y habían articulado el régimen anterior. Mientras, surgían nuevas potencias regionales y China, fundamentalmente, ascendía al escenario mundial. Entre los frentes de conflicto que proliferan alrededor del globo ya, en África y Medio Oriente, como en el Himalaya y el Sur del Mar de China, la invitación de OTAN y la invasión Rusa a Ucrania protagonizaron en 2022, un enfrentamiento entre los campos moribundos. Se acabó el mundo unipolar que alboreó desde la caída del muro de Berlín en 1989, y culminó con la fuga en Afganistán, pasando por la cínica guerra en Irak, en 2003. El conflicto ya lleva tres años y pone en riesgo la paz mundial, cuando ya alteró los precios de insumos básicos, incluyendo combustibles y fármacos, fertilizantes y granos. Para entender lo que ocurre hay que ahondar y conectar los puntos. Pero la historia no se acaba, se resetea, recomienza. Las piezas me dice un amigo, se mueven sobre el tablero.

Otros no se mosquean; yo me aflijo con un sentido de irrealidad avivado cuando veo (no se esconden) cuando un canoso y siempre pálido Vlad Putin en gira oficial al Asia del Este,  hace solemne visita a Corea del Norte, país pasmosamente subdesarrollado (22 millones de habitantes, con armas nucleares) con sobreproducción armamentista cuyos excedentes ha estado vendiendo a Rusia, a cambio de comida y firma un acuerdo de defensa mutua, que les sirve para ayudar a Trump en su campaña. Y de todas formas no hay desnuclearización de la Península, si no se garantiza la seguridad de Pyongyang, como tampoco paz en Ucrania, sin garantía para su seguridad.[2] ¿O si? Mientras tanto…

¿Cuántas veces? La Comandante del Comando Sur, otra vez, visita a Xiomara, ¿para que le exponga Héctor, el Proyecto de Corredor Interoceánico, que los EUA plantearon desde la inauguración del gobierno? Si no fuera como proyecto centroamericano, no podríamos construir un corredor interoceánico neutral, pero ese es el único que vale la pena tener. La Comandante viene a decirnos encore que tenemos que tener cuidado con los Chinos, porque podrían invadir Taiwán, y ya se sabe, que son imperialistas ¡interesados en las materias primas! Al tiempo la Embajada en Viera agita los hilos con que mueve títeres porque hay que detener al comunismo. Esos sucesos, aparentemente inconexos,  podrían significar malos agüeros, por lo hipócritas; y otra vuelta del tornillo-sin-fin del mal del mundo; manifiestan la confrontación al rojo vivo.  Todo está conectado con todo, como ya decía Buda, lo real es uno, y el espacio y el tiempo son relativos.

El peligro es real, porque la tensión y el rompimiento de las comunicaciones degradan percepciones e incrementan los peligros aleatorios, y en demasiados escenarios.  El estado profundo americano tiembla al escuchar los pasos de animal grande de Trump. Hoy se plantea el uso de armas atómicas, según dicen tácticas, en Gaza y en Ucrania. 

No invoco un discurso normativo. Me aferro a principios fundamentalmente éticos del humanismo, como aspiraciones; pero no pretendo que expliquen lo que ocurre. No se trata de si es bueno o malo fulano. El maniqueísmo no defiende la moral, si no que la imposta. Es fácil entender, por ejemplo que, por supuesto que lo es, pero que no se puede llamar etnocidio solamente en Ucrania, e ignorarlo en Gaza, o en Sudán. Que lo que ocurre hoy en Gaza es igual de espantoso que lo que ocurrió el 7 de Octubre anterior en Israel. Que es inaceptable el nacionalismo racista ucraniano de Azov, que atropelló a la población rusa en el Donbass, aunque no fuera  usado para invadir a nadie. Por supuesto que la estrategia rusa ya es la del terror atávico. Pero toda guerra es calamidad, y toda guerra total es etnocida, sin importar cuál o qué clase de provocación invoque. Se trata más bien de entender qué es lo que ha ocurrido, en sus propios términos, con objetividad. 

Ambas, Ucrania y Rusia han violado leyes internacionales que garantizaban los derechos de la gente y los acuerdos de Minsk; ambos tienen causas y agravios legítimos, mismos que pretenden ignorar o desestimar a su vecino. Ucrania tiene un sentido genuino de nacionalidad (¿por qué al nacionalista le cuesta entender que su víctima ama igual a su nación?) y ganas de integrarse a Europa central. Rusia tiene una conciencia clara y dolida de que la ubicación de armas nucleares en la frontera ucraniana a minutos de Moscú, y la amenaza contra e´ acceso al Mar Negro, que es estratégico, genuina y letalmente afectan  su seguridad. Los raros líderes ganan mientras pierden los pueblos. El nuevo Imperio ruso,  que cayó con el Muro en Berlín,  no podrán recomponerlo ni todos sus soldados, que tampoco podrán colonizar a Ucrania, pero Putin ya incluso eliminó el peligro de la milicia mercenaria y revirtió una gran resistencia, evidenciando que defiende su espacio vital. Mientras que Zelensky alcanza a convertirse en héroe, después de haber sido bastante menos que eso. Aunque no está a la altura de la tragedia  griega con que EUA como dice Jeffrey Sachs: está convirtiendo a Ucrania en un Afganistán europeo

Rusia tenía todo derecho a poner coto al avance amenazador de la OTAN, que la excluye y la deja en condición de blanco único de una alianza de todos en su contra; pero no se habían agotado las instancias diplomáticas y la operación militarsolo hubiera sido defensiva y especial si hubiera evitado la muerte de inocentes en masa, desde el primer día, ¿como en Gaza hace Israel? Hubiera sido estratégica la Guerra a Ucrania si hubiera establecido, desde el inicio, los términos de sus aspiraciones limitadas.  ¿Dónde va Vlad? Y Netanyahu ¿qué se propone cuando renuncia su ministro de defensa y entra en conflicto con sus generales? Cada uno de esos líderes recorre un laberinto. Busca aliarse en contra de otros. (Vergüenza de los europeos que le dan la espalda a Corea por rehusarse a la sumisión, dejándola fuera de la G7 en Italia). En el juego virtual de la exclusión defensiva.

La guerra entre Israel y los palestinos ya lleva casi un siglo sin solución, porque no hay interlocución. Ucrania no pueda zafársele del todo al abrazo y la sombra del oso ruso, con que ha convivido mil años y, como estado nación un siglo entero, a lo largo de una de las fronteras más largas, cuando sus jóvenes se ven orillados a desertar y a cruzar a nado los grandes ríos para escapar al reclutamiento, y sus aliados no están dispuestos a pelear por ella, y aun le niegan el armamento. Aunque para ayudar a Ucrania a comprarles la producción de sus complejos militar-industriales, sus buenos aliados comprometidos, confisquen el dinero ruso depositado en sus bancos.[3] A Rusia, nunca nadie la ha vencido, desde que la Horda de Oro en el s. XIII sometió a Kiev; y no han servido ahora para doblegarla, las sanciones, los embargos y los sabotajes de sus contrarios.  Tampoco Honduras puede escapar a la fuerza de gravedad de la hegemonía estadounidense, en su hinterland; solo aspiraría al respeto para las formas, la autodeterminación del desarrollo interno y la apertura al exterior; a saber, que Washington deje de inmiscuirse en la legislación para  favorecer a su capital más especulativo y mezquino, y deje de subvertir a un gobierno que antes reconoció como fruto de una voluntad democráticaen 2021. 

Entonces, debería estar claro cual es el huevo del basilisco (la pasión ideológica y la locura nacionalista) y lo que hay que negociar para la paz futura: la obligación de entender los intereses comunes. Una Ucrania independiente y protegida eficazmente, sólo puede existir si renuncia a una alianza que la comprometería con armas nucleares; y como cualquier país que se cobija en la ley internacional, Ucrania tiene que respetar absolutamente todos los derechos, incluido el de sus rusos a relacionarse, con su madre patria. Rusia, tiene derecho a un corredor a Crimea, y al paso de su gas; debe respetar la jurisdicción, el sistema político y económico que escojan los ucranianos. Igual debe Israel respetar al palestino un estado y los EUA… respetar el derecho soberano de los centroamericanos, a moldear su sistema de gobierno y decidir con quién se relacionan, sin fingir que defiende la democracia y autodeterminación que tantas veces traicionó.

Honduras es un país amigo de los Estados Unidos, y debe cooperar con ellos Comandante para prevenir amenazas reales de terrorismos variopintos, y asegurar que los procesos migratorios sean más ordenados, a cambio de un irrestricto respeto a los derechos de los migrantes en tránsito y dentro del territorio de EUA, porque si no, ¿de qué defensa de los derechos humanos hablamos? Debería de cooperar realmente EUA a nuestro desarrollo y apoyarlo, si no quiere que lo inunden los desesperados del subdesarrollo. En cualquier caso, ese país debe sacar del nuestro tanto a los indeseables hampones y a los aventureros del nuevo filibusterismo, como a los diplomáticos que interfieran en nuestra política interna y nuestro propio ordenamiento jurídico, subvirtiéndonos, cuando quieren fomentar -su capa de oposición– a bandas criminales disfrazadas de facciones y avivando las intransigencias provocadoras de sus ongs, presionándonos para que sigamos la pautas y nos pleguemos a sus líneas hegemónicas, no digamos para incitarnos contra los vecinos que les disgustan, y con quienes nosotros tenemos eso, intereses comunes. ¡Contra la esfinge! Solo hay que imaginarse un poco como sería el mundo después de una guerra 

Toda guerra es criminal y nos amenaza a todos. Los estados centroamericanos ya firmaron ¡hace casi 37 años, La Paz Perpetua en nuestras tierras![4]

¡Que aprenda el mundo caray! Y que para compensar por la quizás inevitable degradación de los liderazgos se imponga la razón de estado. Soñaba el Abad de San Pedro y yo también sé soñar. Kissinger al final de su vida creía en construir la paz y decía que el primer paso para ese fin era desnuclearizar a Corea para desactivar la tensión más peligrosa, y el segundo, era construir una Comunidad del Asia Pacifico, basada en los intereses compartidos. (On China) Todos deberíamos esforzarnos para fortalecer al sistema de Naciones Unidas, diseñado para prevenir y resolver conflictos pero que, en este escenario que se calienta por minutos, luce cada día más débil y chantajeada. Cuando más bien coinciden en afrentar y burlarse de ellas justamente para volverlas irrelevantes. Llegó el momento en que para resolver los problemas cada vez más complejos de la comunidad mundial, la ONU se yerga, de referente y buena consejera que es hoy, a autoridad global suficiente, garante de una ley consensuada entre iguales y no custodio de las reglas de los más fuertes, una Magistratura Mundial capaz de guardar un orden universal legítimo, igual en Haití que en Gaza,  Ucrania y en todas las latitudes, garantizarnos, contra la anarquía, las más flagrantes violaciones y los peores peligros de las fallas estructurales de la crisis. ONU tiene que prevenir y detener la guerra y armar una Paz Universal, garantizando los derechos humanos y la soberanía de los pueblos con sus estados nacionales. Este es el sueño bueno, completo; y los contrarios, retazos de una pesadilla universal.

Seúl, 23 de junio de 2023


[1] Este breve ensayo tendrá pocos simpatizantes entre los escasos lectores de lo que escribo. No aceptará ningún bando, la defensa que haré de ambos lados, antes de demostrar que los dos tienen responsabilidad por una situación que, por supuesto, nos lleva de encuentro y nos pone a todos en riesgo. En general, en Honduras, que tiene una clase política miope y provinciana, la discusión de la geopolítica mundial es despreciada por quienes piensan que nada podemos hacer al respecto; otros que no conectan esas lejanas tensiones con la situación propia, y unos terceros que simplemente se sienten rebasados por el tema y la propaganda,. Incapaz de entender que no hay solución municipal sin solución nacional ni solución nacional sin solución del problema mundial. Y ninguna solución sin pan, libertad o paz.

[2] Y luego Putin reacciona al enojo de Corea del Sur, escalando con advertencias y nuevas amenazas, porque el esperaba que la ROC entendiera, con profundidad  e ignorara sabiamente la provocación. Porque claramente a nadie en la vecindad interesa potenciar la letalidad de la dinastía en e Norte, nadie

[3] ¿A ver, cómo está eso de que, a cualquier potencia, EUA y otras menores, disponen, por instancia militar, a quién le confiscan sus reservas en el exterior, y apropiándose  de las reservas rusas, para pagarse a sí mismos las armas con que ayudan a Ucrania?  Como en el caso de las  venezolanas, para apoyar a Juan Guaidó, alegando defender un orden de leyes internacionales. ¿Acaso no es eso piratería en mar abierto?

[4] Desde 1986, después de siete años de guerras civiles (tiende a olvidarse), con cientos de miles de muertos, cuando estábamos a punto de ser empujados a una conflagración centroamericana, los gobiernos social demócrata de Costa Rica de Oscar Arias S, socialista de Nicaragua, presidido por Daniel Ortega, liberal de Honduras en representación de José S. Azcona,  y los democratacristianos  José Napoleón Duarte, de El Salvador y Vinicio Cerezo de Guatemala negociaron y firmaron el 7 de Agosto de 1987, Un Tratado de Paz Perpetua de los pueblos del istmo, que sorprendió a todos los actores externos, desvió la presión internacional, y condujo a los procesos de paz interna que poco a poco sofocaron las guerras civiles, aunque todavía no se ha conseguido la paz total.

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