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Alianza Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

¿Quién extradita a JOH? Oteando la ruta y el prospecto electoral, a Nasralla, por su gran aporte y al General Carías en su cumple

No tenía una competencia fuerte como otros, pero LIBRE fue el ganador, en la movilización para las internas, Dr. y ha vuelto a serlo en la votación, destacándose Xiomara, que avasalló, como esperábamos, con más del 70% de votos, contra tres dignos contendientes.  Casi nada en los números resulta sorprendente. Son lo que se había previsto en las mediciones previas, que necesariamente subestiman las porciones más pequeñas. Pero el sistema otra vez se cayó. Desde temprano y en ambos partidos históricos, todos los candidatos proclamaron su triunfo incluido, Carlos E. Reina, sin que la autoridad dictaminara quién gana. No solo aquí ocurre eso, aunque solamente aquí los medios de comunicación chabacanes, proclaman candidatos con encuestas.

Pero, si me preguntas después de un vaso de vino -qué dicen que es donde reside la verdad- el gran ganador de las elecciones internas de ayer es, sin haber sido candidato, el fantasma de J. O. Hernández, un muerto que camina, un verdadero zombie, que agoniza, esperando el veredicto final de la historia corporizado en los tribunales del distrito sur, quien impone a su testaferro, Tito Asfura, aun si está acusado de abusos y malversación, con más de 60%, aunque sea del raquítico voto cachureco. Así, JOH le asegura otra vida después de la muerte al PN, diputaciones para sus fans más fieles ¿y la inmunidad que le tienen prometida? ¿O es que, a último momento, su espíritu de indómito chaneque se posesionará del rostro y cuerpo enclenque de Tito? Y, además, si prevalecen los resultados anunciados de boca de urna, JOH ¡le habría impuesto, simultáneamente, al Partido Liberal, un candidato imposible, que lo divide en dos mitades, como de una res cortada en canal, con motosierra viva, aunque anestesiada! ¿Un partido zombie, que colaborará con los dipupándos del Aquelarre Azul?

En su debacle, mientras tanto, Mauricio Oliva, que ya no hará más gestos obscenos en el estrado, consolidó a una bancadita decisoria en la papeleta de las diputaciones, consiguiendo que la mayoría de los potenciales candidatos nacionalistas más oscuros y señalados, vuelvan al Congreso. De modo que, si no nos sorprende una alianza genuina y una reacción masiva inédita del electorado, la delincuencia y la impunidad seguirán instaladas en el Hemiciclo. Constituirán su propio bando mora, se comportarán corporativamente como tercera bancada cara dura. Y gane quien gane, mantendrán incólume el régimen actual del narcoestado, brinque quien brinque, haciendo lo que tengan que hacer, para reprimir a la oposición y frustrar todo proyecto de cambio. La contradicción no es un invento de pendencieros. Quizás nunca sabremos si ganó, ni cómo lo hicieron perder. Pero incluso si no ganó, la campaña de Luis Zelaya logró despertar un civismo y una esperanza liberal, y remontó una importante distancia en la ventaja que le llevaba la maquinaria Yanista, apoyada por el monolítico aparato mediático. El espíritu quijotesco no fue suficiente. Los molinos de dinero prevalecieron otra vez.

Otra vez el gran perdedor es la institucionalidad electoral. A 36 horas de haber cerrado la elección, el Consejo Nacional Electoral no tiene siquiera todas las urnas y no ofrece resultados. No permite al Instituto de Acceso a la Información que siempre ha sido testigo entrar al conteo. Luego de declarar fracasado el conteo final de los partidos que no contaron sus votos in situ, tendrían que dar por abortados esos procesos, pues no pueden certificarlos, y renunciar todos. Este es el momento bisagra frente al futuro. ¿Qué vamos a hacer, hijos pregunta La Patria?

Absolutamente nada es seguro para el siguiente ciclo, si el cachureco está a cargo. Sin un árbitro independiente, sin eliminar las credenciales de los partidos de maletín, sin establecer a una autoridad ciudadana sobre la representación partidaria que, en las urnas, hoy por hoy es juez y parte. Sin la entrega efectiva de los documentos de identidad a todos los electores y la facilitación de su voto domiciliario, las elecciones generales de noviembre pueden ser, al final del cuento -toda proporción guardada-, una especie de Apocalipsis del sistema electoral del país, Pero ¿es que hay gente interesada en que lo sea? ¿Quién estaría entonces en posición de tomar las riendas, para salvarnos de la anarquía? Formular esas reformas para implementarlas desde un gobierno de Transición, ese y no otro, es el papel de Sociedad Civil, de las organizaciones cívicas y sociales, como CCC, Panal, y Patria con 100 y más mujeres, Juventud, Congreso Ciudadano.

Si hubiese patriotismo, honestidad e inteligencia no habría duda. Juntos, los opositores contra el régimen somos muchos más, y aliados podemos derrotar al mega fraude anunciado, recuperar Honduras y empezar a recrearla. Divididos por el llamado a cooperar, en aras de la unidad con los corruptos, muchos tendrían que ir renunciando a cualquier esperanza, como dice Dante, y no hay garantías para nadie. Pero no es el momento de los oportunismos Salva, o de la hipócrita discreción. Y no puede haber duda de ¿qué figura, con qué partido y fórmula, pueden conducir una alianza que desplace a la corrupción y al crimen del poder? Solo Xiomara gana y cambia y barre.

Imposible estudiar a partir de este encuentro electoral, el nivel y la tendencia del ausentismo, aunque hubo entusiasmo en las votaciones, y eso significa que mucha gente aún no se da por vencida. Falta estudiar aún lo sucedió con las municipalidades. Buscar alianzas también en ese nivel. Un resultado esperanzador importante es el triunfo de Omar Menjívar, en la contienda por la candidatura municipal de LIBRE en San Pedro Sula. Por fin, después de casi 10 años, este partido tendrá un candidato a alcalde. Y un candidato de altura muy superior moral e intelectualmente a cualquier rival, no digamos los que hay. Hay que consensuar diputaciones y alcaldías aliadas valiosas.

En cuanto a los partidos, cada uno deberá seguir su propia ruta. No importa si gana, LIBRE también tendrá que renovar sus cuadros superiores. (Este es claramente el último turno de Xiomara en la candidatura y de Mel si gana en la Coordinación. Es hora del relevo, necesariamente exógeno al clan. Si yo tuviese influencia, pugnaría por incorporar en la fórmula presidencial, con Xiomara a un joven exitoso, junto a Luis Zelaya y quizás un PINU de imagen impecable, que habrá que consultar con Valle, si Doris Gutiérrez.) El voto llegará por añadidura.

El liberalismo auténtico tiene la opción de rescatar su estructura o transar con el diablo que era lo que recomendaba Osvaldo Ramos. También hay gente decente que tiene un inmenso reto dentro del Partido Nacional.  Impresiona el negativismo de los electores cachurecos que solo asistieron para anular las papeletas con insultos, lo que no hicieron los liberales porque tenían la alternativa de Luis. Un amigo insinúa que pudieran no sobrevivir esos partidos -1. El Nacional de Paz Barahona y de J.M. Gálvez, 2 el Liberal de Villeda Morales y Carlos R Reina- y señala a los muchos que en el mundo han desaparecido. Pero Honduras creo todavía necesita de los partidos históricos que le robaron los narcos. ¡Hay quien dice que ya también se la robaron a ella! ¡Pese a la profecía de Harari que nos daba 30 años más! Pero todavía está ahí, sí incomprendida y peligrosa.  A mí –septuagenario- me cuesta entender este mundillo oscuro de la política vernácula. No lo entienden del todo muchos de mis compatriotas, ni algunos candidatos. No creo que ningún extranjero pueda, sin un proceso iniciático. Entender. Jamás. La Honduras recóndita.

El Carmen, marzo 16 2021

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