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Primera dama pide la bendición de Dios para la reelección de JOH

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Por: Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa.- La intromisión de la religión en la política y en los asuntos de Estado se ha vuelto una norma en casi todos los eventos oficiales y hoy no pudo faltar durante el lanzamiento de la candidatura por la reelección del presidente, Juan Hernández.

La primera dama, Ana García de Hernández, ofreció los rezos y las oraciones este domingo en el estadio "Chochi Sosa".
La primera dama, Ana García de Hernández, ofreció los rezos y  oraciones este domingo en el estadio «Chochi Sosa».

En esta oportunidad los rezos y las oraciones estuvieron en manos de la primera dama, Ana García de Hernández, quien pidió a sus correligionarios que cerraran sus ojos e inclinaran sus rostros para pedir la bendición al Todopoderoso por el lanzamiento de su esposo a un nuevo período presidencial, aun cuando la Constitución de la República lo prohíbe.

 “Cierren sus ojos e Inclinen el rostro para honrar al rey de reyes y señor de señores y dice así: bien aventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió para heredad para sí y hoy declaramos que ese pueblo se llama Honduras y que esta nación está en manos del Altísimo”, expresó García de Hernández.

La primera dama continuó con su oración y dijo: “Señor venimos hoy ante ti a declarar  tu presencia en este lugar, a darte gracias padre por todas tus bendiciones que tú has derramado sobre nuestra nación Honduras”.

La familia presidencial ha llevado las creencias religiosas a los asuntos del Estado,
La familia presidencial ha llevado las creencias religiosas a los asuntos del Estado.

La actuación de este domingo de García de Hernández se hizo en contraposición al artículo 77 de la Constitución de la República que dice: Se garantiza el libre ejercicio de todas las religiones y cultos sin preeminencia alguna, siempre que no contravengan las leyes y el orden público.

Los ministros de las diversas religiones, no podrán ejercer cargos públicos ni hacer en ninguna forma propaganda política, invocando motivos de religión o valiéndose, como medio para tal fin, de las creencias religiosas del pueblo.

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