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Presidente de Honduras continúa con su discurso de mentiras en año electoral 

Juan Orlando Hernández

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Hernández dibuja un país en pujanza, pero los datos y las percepciones demuestran lo contrario

 

Tegucigalpa. – La convención del oficialista Partido Nacional sirvió para que el presidente de Honduras, Juan Hernández, siguiera posicionando ante la opinión pública ideas falsas.

El evento, desarrollado de forma privada en un hotel de la capital hondureña, sirvió para que Hernández hiciera valoraciones alejadas de la realidad al afirmar que su gestión al frente del país ha sido de las mejores de la historia, provocando un cambio positivo en la calidad de vida de la población. 

LA FRASE: 

“Quiero decirles con certeza y seguridad, que este país no es el mismo que recibimos hace casi ocho años, empezamos a construir una nueva Honduras, donde siempre pusimos a los más olvidados”, expresó Hernández ante una avalancha de medios que daban cobertura a la actividad política.

 

Hernández, quien es presidente desde 2014, cargo logrado en un primer periodo de cuatro años (2014-2018) y luego a partir del 2018 mediante una ilegítima y fraudulenta reelección de cuatro años más, que finalizan en enero de 2022, aseveró que su administración gubernamental ha superado obstáculos como la violencia, pobreza, desempleo, huracanes y consecuencias de la crisis política de 2009, que constituyó el golpe de Estado contra el entonces presidente, Manuel Zelaya Rosales.

“No hemos arrugado la cara, hemos enfrentado los problemas y acá seguimos trabajando para levantar a Honduras”, continuó diciendo Hernández en un acto y discurso cargado de demagogia en un año electoral. 

 

Juan Orlando Hernández

Las afirmaciones de Juan Hernández se alejan de la objetividad, pues los datos indican lo contrario y contradicen la realidad de Honduras, conceptualizado entre los dos países más pobres y peligrosos de la región latinoamericana, con una población con un bajo nivel socioeconómico que solo motiva a su población a migrar en búsqueda de mejores oportunidades.

INDICADORES POCO FAVORABLES

Varios estudios de medición económica que incluyen áreas sensibles como la pobreza, el desempleo y distribución de riqueza, concluyen que, en la última década, Honduras ha retrocedido en estos indicadores, aumentando la crisis social y generando migración irregular

El estudio, “Honduras 2019: persistente inestabilidad económica y social y debilidad institucional”, hace un balance de la situación del país, comparando índices financieros de los últimos años.

“En relación con la pobreza, según cifras oficiales obtenidas a través de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples en 2019 el 59.3 % de los hogares en Honduras se encontró en condición de pobreza, ya que sus ingresos se situaron por debajo del costo de una canasta básica de consumo”, explica el documento. 

Asimismo, agrega “esta cifra representa una disminución del 2.6 % frente a 2018, registrándose los mejores resultados en zonas urbanas en donde la reducción en tres años fue de 8.2 puntos porcentuales, para ubicarse en 52.5 % en 2019. El problema se agudiza en las zonas rurales, en donde la pobreza alcanza al 68.2 % de los hogares. De 2016 a 2017 la pobreza rural se dispara 6 puntos llegando a su punto más alto luego de la crisis política y social de 2017, acelerada por la reelección de Juan Orlando Hernández”, enfatiza el estudio

El documento destaca entre otras cosas que uno de cada tres hogares en Honduras sobrevive con menos de 1.90 dólares al día, acentuando la pobreza extrema.

El Índice Anual de Miseria de Hami, que en 2020 analizó la situación en 156 países, ubicó a Honduras a la cabeza en la región centroamericana, con un índice de 35.8 %.

La alta inflación, elevados costos de préstamos bancarios y desempleo, son las variables de las cuales se deriva la miseria, analizó el informe.

La miseria es un indicador clave que se conjuga con la corrupción y la impunidad, para el caso, según Transparencia Internacional, Honduras bajó dos puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2020 (IPC), al caer del puesto 146 al 157 de 180 países evaluados.   

El índice calificó a Honduras con 24 puntos, dos menos que los 26 obtenidos en 2019 y lo ubicó en el cuarto lugar como país más corrupto de América, específicamente en el puesto 157, sólo por detrás de Nicaragua (159), Haití (170) y Venezuela (176).  

La corrupción ha sido clave para el empobrecimiento de la nación y se convirtió en una característica del Gobierno de Hernández, quien gracias a la impunidad ha generado un perjuicio millonario a las finanzas estatales. 

CARAVANAS DE MIGRANTES POR POBREZA E INSEGURIDAD

La agudización de la pobreza, las desigualdades sociales y los múltiples problemas de seguridad ha conllevado para que en los últimos años la migración se convirtiera en un flagelo que se refleja en nutridas caravanas de hondureños que se marchan de su país con la intención de llegar a Estados Unidos, sin importarles que sus vidas corren riesgo.

Recientemente, el presidente para Centroamérica y el Caribe del Instituto del Servicio Exterior de EE. UU, Manuel Orozco, comparó la crisis migratoria de Honduras con la de Siria y Venezuela. Paradójicamente la expulsión de la gente se ha convertido en la válvula de escape de la economía a través del envío de remesas, a tal extremo que fuentes gubernamentales de Honduras han establecido que por este concepto el país recibió en el primer trimestre del 2021, $1,570 millones, representando un incremento del 29 % con respecto a lo recibido el año pasado durante el mismo periodo.

El estudio Honduras 2019: persistente inestabilidad económica y social y debilidad institucional establece sobre el desarrollo económico, el documento enfatiza en que el crecimiento de este indicador, se ha frenado por las condiciones de las zonas rurales donde se registra un aumento de la  brecha social.

El estudio establece que, en las áreas urbanas, en 2019, la población económicamente activa alcanzó el 54.7 %, mientras que en las rurales el 45.3 %. Las ciudades concentraron el 73 % de los trabajos en el sector público y 63.4 % del privado, frente a las zonas rurales que ocupan el 27 % del mercado laboral en el sector público y 36.6 % del privado.

En torno a la desigualdad social, explica que la situación ha empeorado durante los tres periodos gubernamentales que ha dirigido Hernández: “la desigualdad en la distribución de la riqueza continúa como uno de los grandes pendientes del Partido Nacional de Honduras, durante los tres mandatos que ha permanecido al frente de la Presidencia de la República”, refiere el documento.

El informe hace alusión al Índice de Gini, que analiza la desigualdad y que recientemente estableció que ésta se mantiene constante a lo largo de la última década con valores muy altos. El promedio para el periodo 2009-2018 fue de 0.53, cerrando el año 2019 con un coeficiente de 0.52. Esto ubica a Honduras como uno de los países más desiguales en Latinoamérica”, cita el estudio.

La pobreza y desigualdad no son temas nuevos para Honduras, pues la lucha contra este flagelo se extiende desde hace varios años. El Banco Mundial emitió en 2013 el informe: “Honduras desatando el potencial económico para mayores oportunidades”, que expuso la realidad del país en torno a este indicador.

“Durante la última década (2003-2013), la tasa de pobreza por cabeza ha sido en promedio seis puntos porcentuales más alta que las tasas de pobreza familiar: en el 2013, por ejemplo, usando tanto la línea de pobreza extrema como moderada, la tasa por cabeza fue de 5.5 puntos porcentuales más alta que la tasa de pobreza familiar”. 

Finalmente, el valor real de la línea de pobreza urbana podría haberse establecido muy alta al compararse con otros países en Centroamérica, tales como Costa Rica o Panamá, que tienen un PIB per cápita más alto que Honduras. Específicamente, la línea de pobreza urbana de Honduras es equivalente a $8.90 al día (PPA del 2011), solo por debajo de Uruguay en la región”, señala el informe.

El documento Honduras 2019: persistente inestabilidad económica y social y debilidad institucional, concluye que “gran parte de la población de Honduras sufre las malas condiciones en que se encuentra el país y que se evidencia en carencia de servicios públicos, pobreza, falta de empleo y marginación. 

“El bajo desempeño está asociado, entre otros motivos de índole político-social, con un crecimiento económico desigual concentrado en ciertos sectores, como el sistema financiero o de telecomunicaciones que no generan empleos de productividad y con la vulnerabilidad de la estructura productiva, ya que las principales exportaciones hondureñas son productos primarios y manufactura de bajo valor agregado”, dice el informe

“Es cierto que el país ha cambiado y seguirá cambiando, pero por ahora solo para mal, la situación ha empeorado, tanto los niveles de pobreza, violencia y desigualdad.  La situación económica de la población es lamentable, cuando se habla de asuntos macroeconómicos y se dice que estamos en niveles positivos, en la realidad no se refleja, la mayor parte de la gente vive en condiciones de pobreza o extrema pobreza”, cuestiona el defensor de los derechos humanos, Carlos Leiva.

Para Leiva actualmente Honduras está gobernada “por una cúpula de delincuentes, extorsionadores y corruptos. Esa es la realidad que, sí ha construido Juan Hernández”.

INSEGURIDAD MÁS ALLÁ DE LAS CIFRAS

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), presentó en junio de 2020 el informe “Criminalidad e inseguridad en Honduras: evaluando la capacidad estatal de reducir la violencia y combatir la criminalidad organizada”. En el documento se encontraron hallazgos que exponen la coyuntura más allá de las cifras. 

 El documento apunta que Honduras tuvo en 2013 la tasa más alta en el mundo de muertes violentas de mujeres y que a pesar de que la tendencia disminuyó a partir de 2014, entre ese año y 2017 fueron asesinadas 1,860 mujeres, presentando una tasa promedio de 10.4 muertes por cada 100 mil habitantes mujeres, con una mujer asesinada cada 18 horas. 

Para Juan Hernández su política en materia de seguridad ha sido exitosa, según él, debido al buen papel de los órganos de seguridad (Policía Nacional y militares), pero la percepción ciudadana indica otra cosa. 

Una encuesta de opinión pública realizada por el IUDPAS en 2014 muestra que el 72.0 % de los hondureños entrevistados no tienen confianza en la Policía Nacional, 77.0% desconfían del Ministerio Público y 77.0 % de la Corte Suprema de Justicia. 

“Es muy importante cuando hablamos de seguridad ciudadana, referirnos a las condiciones objetivas que son las cifras y a las subjetivas, que es la percepción de las personas, en Honduras es importante tomar en cuenta lo que la gente cree y siente con respecto a este problema, la población tiene una visión negativa sobre esta situación, por ejemplo, las personas en su vivienda se sienten inseguras”, explicó el analista en temas de seguridad, Carlos Sierra.

Sierra agregó “hay desconfianza de la población hacia las instituciones que deberían garantizar la seguridad en el país, para el caso la Policía Nacional, Policía Militar y también el Ministerio Público, pues la gente cuando busca justicia, denunciando, siente que la misma no prospera”.

A criterio del experto, este sentimiento que tiene la gente es alimentado por el desencanto que existe ante las estrategias y medidas que el Gobierno ha desarrollado, pero al final las personas saben que estas determinaciones no tienen resultado, porque la inseguridad y violencia permanece.

“La inseguridad no ha sido un tema superado, cuando usted habla con la gente o ve encuestas y se da cuenta que este tema es uno de los que más preocupación le genera a la población”, enfatizó Sierra.

La desconfianza ciudadana en la institucionalidad tiene su origen en la impunidad que genera la falta de acceso a la justicia por parte de las víctimas. 

La investigación del IUDPAS establece que, de 21,269 denuncias por posibles delitos contra la vida, presentadas ante el Ministerio Público, apenas el 5.54 % fueron requeridas y presentadas ante el Poder Judicial. 

Asimismo, de 10,924 casos relacionados con la violencia y el crimen organizado, los Juzgados de Letras del Poder Judicial abrieron juicio a 4 de cada 10 de estos expedientes, logrando sentencia condenatoria en el 61,6 %. 

Para Carlos Leiva es demagógico afirmar que la violencia se superó y que Honduras ha evolucionado en esta materia.  “La violencia e inseguridad son una realidad, no se ha superado esta situación, si no vea el asunto del sicariato, lo hemos visto e incluso le menciono un caso: el asesinato de Berta Cáceres y muchos dirigentes comunitarios”.

En conclusión, Leiva estableció que el tema de seguridad es tan amplio como la extorsión, delincuencia común, organizada y hasta narcotráfico que, “como todos sabemos, también salpica a Hernández y su administración gubernamental”, resaltó el defensor de los derechos humanos.

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Por su parte el abogado y analista, Rafael Jerez, considera que más allá de las cifras, hay percepciones ciudadanas que indican otra realidad. “Las personas perciben la inseguridad dependiendo de la zona donde viven, la ciudadanía al preguntarle sobre qué tan seguros se sienten en el país, afirma que tienen miedo y esto se da a pesar de que en cierta forma las estadísticas han bajado en los últimos años”.

Jerez cuestiona también que, a pesar de la inversión millonaria en defensa y seguridad, no exista una política gubernamental en prevención.

La inseguridad es un tema que está a la par de la pobreza, que son parte de la problemática estructural que vive el país. “Esto incide en la calidad de vida de la gente a diario”, concluyó el abogado.

 

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