Objeción de conciencia en  Cortés

DESDE NUESTRA CURUL:

 

Por: Patricia Murillo Gutiérrez

 

Desde el departamento motor del desarrollo nacional: Cortés  recojo el sentir de tantísima de su población que está, poco menos que hastiada, del desesperante vacío moral, agujero negro de pudrición en que ha caído el país y que  se ha tragado en la última década, los sueños, vidas,  esfuerzos y esperanzas de buena parte de su población.

 Vemos desde San Pedro Sula  esa enorme decepción  ante el bochornoso vivir que impera aquí, y lo comento  como ciudadana y luego  como diputada que me honro ser del Partido Libertad y Refundación, tratando de servir en el Congreso Nacional a toda la población de Cortés y el resto del país sin ningún egoísmo, ni  actuar sectario.

La vida, bienes, patrimonio, recursos naturales,  fondos de los Institutos de Previsión Social, empresas públicas etc. son más que mera mercancía, como lo es la justicia y  todo lo que pueda ser transado y vendido para lucro de un grupo que hizo  retroceder la calidad de vida y desarrollo ganado con grandes sacrificios de generaciones en  Cortés y el país.

Antes de esta cuarentena, nuestro pueblo  salía con su lista de compras a los mercados, supermercados etc., y regresaba con la mitad de ella,  dado la devaluación y los altos costos de los servicios privados antes públicos, sus lempiras  se volvía centavos y los depredadores no lo dejaban respirar con el alza de impuestos de todo tipo, de los monstruosos costos de la energía eléctrica (Pregúntenle al empresario Roberto Contreras) , agua,  circulación en las carreteras, medicinas educación, vivienda, o sea lo básico para vivir.

Sin contar con otro tipo de pagos, extorsiones de todo tipo por ejemplo que llevaban a la quiebra cada mes a los microempresarios etc.

Casi solo les faltaba quitarle los harapos de segunda que vienen de la USA y que  visten a muchos sampedranos para  dejarlos desnudos de cuerpo y alma.

Todo ello antes de la llegada del COVID 19.

 Hoy se respira una degradante vida en común, donde abundan  las leyendas urbanas desde desesperados seres humanos que salen a los bulevares sampedranos a pedir por la buena o por la mala, alimentación básica para no morir de inanición,  hasta ver el desfile de 80 mil o mas millones de lempiras irse en la opacidad, como la compra de percoladoras a 4 mil lempiras  y la ambición sin límites  de los corruptos y corruptores, lo que no cabe en la mente laboriosa de la gran mayoría de sampedranos y vecinos de Cortes.
Hace décadas el político y empresario sampedrano Jaime Rosenthal habló muy en serio de Sampedranizar a Honduras.  Otros pensaban en fronteras invisibles donde se pudiera reclamar para esta región, ese Producto Interno Bruto, esa riqueza nacional generada en su mayor parte en el Valle de Sula y gastada sin piedad por los nuevos y viejos ricos de pueblos perdidos  y de la Capital.

Ese sobreesfuerzo constante que viven nuestros ciudadanos hoy que se han perdido  millares de  empleos, hoy que muchos buscaran pasar  sus hijos a las Universidades y Colegios Públicos  por que no podrán seguir pagando cuotas en lo privado. Ese desgaste lo hace generar en silencio, la objeción ciudadana.

Cuando  miles de hogares  que están pagando sus viviendas, sus vehículos, la educación y salud  de sus hijos,  tarjetas de créditos etc. están en el limbo de la incertidumbre porque sean profesionales independientes  o  asalariados, están al borde del agotamiento ante lo desconocido, violencia, pobreza que se incrementan, más delincuencia y peligros en el horizonte. Esto alimenta cada vez más, esa objeción, ese Basta ya.

Eso lo abonan los que invierten 4 mil millones de lempiras dizque para mandar a sembrar granos básicos a las Fuerzas Armadas. Un brazo armado que no es capaz ni de detener al narcotráfico ni combatir a los pirómanos que acaban con los pocos bosques, incluyendo lo que queda de la Biosfera del río Plátano.

Lo que florece en esta desazón colectiva, es la objeción ciudadana ante tanto latrocinio y  perversión política desde el poder ilegitimo que corrompe el país.
Y cerramos con este análisis de un psicólogo sampedrano, alejado del quehacer político partidario, pero buscando aportar en esta era del Covid 19:
 «La ansiedad puede producir múltiples trastornos psicológicos. Manejar la ansiedad no es fácil, y menos si reducimos el espacio. En Honduras todavía hay más incertidumbre que en países como Italia y España. No tenemos una buena organización política, nuestro gobierno no apoya a las personas individuales. No hay concesiones ni ayudas económicas». Esta situación aumenta la incertidumbre, todos nos preguntamos, ¿cuándo termine esto, tendré trabajo, me podré reponer de las pérdidas?

Y sigue el profesional de la conducta humana: “la economía se verá afectada. La ansiedad aumenta con la incertidumbre. Es más fácil manejar las malas noticias con certeza que con la incertidumbre”.

 El miedo y el estrés nos hacen reaccionar de maneras inadecuadas y todo esto se va acumulando. Las personas en casa no saben manejar la crisis, tampoco regular su ansiedad. A la larga esto se traduce en  trastornos alimenticios, fibromialgia, depresión, hipertensión arterial y obesidad. Y cierra el psicólogo y ciudadano,  que si teníamos una predisposición, otros trastornos psiquiátricos pueden aparecer, como trastornos de bipolaridad, depresión, alcoholismo y las drogodependencias¨.

Cierro este articulo dejando claro que el Mapa de los Sentimientos de los sampedranos y costeños está siendo puesto a prueba.

Confío en su capacidad de resistir y que como el Ave Fénix sabrá este pueblo  sobreponerse al peor de los Virus, ese que deja como un pigmeo al Covid 19: a la dictadura corrupta que lo atrapo pero sabrá sacudírsela por sus hijos, por sus ancianos, por su dignidad humana. Triunfará la Objeción, el no soy cómplice de tanta irracionalidad.

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