“Lluvia de peces” da respiro a crisis alimentaria en Victoria, Yoro, en tiempos del Covid-19

 

Estos pescados fueron cocinados por Josefina Gutiérrez, quien pescó esta madrugada al frente de su casa en el barrio Ojo de Agua, en Victoria, Yoro.

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa.- La pandemia del coronavirus  (Covid-19) ha dejado secuelas a lo largo y ancho del Honduras. Son muchas personas las que a diario expresan que este mal los ha privado de llevar el sustento a sus familiares y que sobrevivir se hace más complicado.

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Y es que producto del Covid-19 son muchas las empresas que han dejado de operar, lo que representa miles de hondureños sin trabajo y un incremento acelerado de la pobreza, que en el último año ha venido golpeando al 63 por ciento de la población.

Sin embargo, en medio de la precariedad algunos se han visto beneficiados por fenómenos naturales que les han permitido llevar a la mesa un delicioso plato sin ningún costo. No se trata de un milagro divino, o de una leyenda urbana, es simplemente la tradicional “lluvia de peces”, que todos los años se produce en el departamento de Yoro.

Algunos incrédulos, pese a las pruebas, no dan fe de este fenómeno, pero lo cierto es que durante esta semana varias comunidades han encontrado la forma de comer gracias a este evento cíclico, que ocurre todos los años en el mes de mayo.

La madrugada de este jueves los pobladores del barrio Ojo de Agua en Victoria, Yoro fueron sorprendidos cuando las corrientes de agua que pasan frente a sus precarias viviendas arrastraban los peces.

Josefina Gutiérrez, una mujer de escasos recursos y en cuya casa viven más de seis personas, relató que se despertaron por la madrugada producto de las lluvias y cuando salieron se dieron cuenta de la presencia de los peces.

“Estaba lloviendo fuerte, nuestras casas no son muy resistentes y muchas veces por el temor a alguna desgracia nos despertamos para estar atentos, nos asomamos y vimos los animales de muy buen tamaño y procedimos a recogerlos”, dijo la mujer.

“No es la primera vez que pasa algo así en nuestro barrio, somos unos afortunados, un par de días atrás cayeron peces en otro lugar y nosotros sabíamos que eso podía pasar aquí en cualquier momento”, siguió relatando Josefina.

Josefina Gutiérrez se levantó esta madrugada a pescar al frente de su casa.

El en barrio Ojo de Agua viven personas con poca o nula capacidad financiera por lo que este suceso es algo que les cae como “agua de mayo”, (frase popular en Honduras cuando algo sucede en medio de una atribulación).

“Aquí vivimos personas muy pobres, la mayoría de los hombres son peones, otros se dedican a halar leña y vender, así que estos pescados nos caen muy bien, todos los vecinos logramos agarrar algo”, comentó.

Gutiérrez explicó que los animales tienen que atraparlos mientras son arrastrados por las aguas con vida, por lo que deben estar muy atentos.

“Digamos que es como pescar, pero con la certeza que es muy probable que el animal se escape, porque está vivo”, entonces, “lo que hacemos la mayoría de las veces es que los atrapamos con recipientes y así evitamos heridas”.

Comunidades como El Poblado, ubicado en Yoro, Yoro, barrio Ojo de Agua y la localidad 28 de marzo, hasta el momento han recibido la “lluvia de peces”.

“La lluvia de peces”, es un fenómeno natural que en Honduras únicamente se produce en el departamento de Yoro; también existen registros históricos que se da en algunas regiones de Europa, específicamente en Dinamarca.

Según los científicos de National Geographic, que visitaron la zona en el año 1970, los peces no caen del cielo, por el contrario, emergen del suelo en consecuencia de corrientes subterráneas de agua dulce que ante la gran cantidad de agua expulsan a los peces.

Los peces son expulsados durante fuertes tormentas, generalmente acompañadas de actividades eléctricas. Al pasar la lluvia, los ciudadanos los encuentran aún con vida, varados en charcos de agua.

El fenómeno quedó históricamente registrado en la canción hondureña “Conozca Honduras”, en la que el cantautor Rafael Manzanares Aguilar, narra el hecho a su manera “Donde es hay lluvia de peces, cual milagro celestial…”.

Lo importante es que la madre naturaleza, junto a la conspiración divina, envían alimentos a una población que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), tiene un índice municipal de 60 % en pobreza extrema y un índice del municipio de 40 % en desarrollo humano.

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