El falso dilema
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La IV y V revisión del programa con el FMI. Lo que el comunicado realmente nos dice

Por: Hugo Noé Pino

El pasado 29 de junio el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la IV y V revisión del programa que el gobierno de la presidenta Xiomara Castro firmara en septiembre de 2023 por un período de tres años. Dado que la tercera revisión se aprobó en junio de 2025 y dado la cercanía del proceso electoral, la cuarta y quinta revisión se pospuso para después de las elecciones. La aprobación de esa revisión efectuada en la presente administración representa un desembolso de alrededor de US$242 millones para Honduras.

Los funcionarios del gobierno actual han querido atribuirse el éxito de esta aprobación, y su desembolso, a las gestiones realizadas por ellos en estos primeros 5 meses; sin embargo, el Comunicado del FMI nos presenta otra historia: los ejes centrales de la revisión efectuada se hacen con base a los datos macroeconómicos obtenidos por Honduras al 31 de diciembre de 2025.

En los párrafos iniciales del Comunicado se establece:

“La economía hondureña se ha mantenido resiliente, y el desempeño del programa para las cuartas y quintas revisiones ha sido favorable. Gracias a una saludable acumulación de reservas internacionales, políticas fiscales prudentes y una adecuada orientación de las políticas monetaria y cambiaria, la economía está bien posicionada para enfrentar una difícil coyuntura externa, al mismo tiempo que el progreso en la implementación de las reformas estructurales se ha afianzado en los últimos meses.”

Lograr estos adjetivos no es el resultado de cinco meses, sino el trabajo arduo del gobierno de la presidenta Castro por cuatro años. El Comunicado también añade, en la parte central de la revisión:

“La economía de Honduras se ha mantenido resiliente y registró un crecimiento de 3,8% en 2025, respaldada por niveles históricamente altos de los precios del café y el fuerte aumento de las remesas. Se proyecta que el crecimiento económico se modere a 3,3% en 2026, debido al freno que ejerce sobre la actividad económica el aumento de los precios mundiales del petróleo. Después de que la inflación convergiera hacia el objetivo de 4% en 2025, se proyecta que la inflación general repunte a 5,7% a finales de 2026, impulsada por los precios más altos de la energía. El desempeño fiscal sigue siendo sólido, con el déficit fiscal de 0,7% del PIB en 2025 superando la meta del programa de un déficit de 1,5% del PIB, y con un déficit de 1,0%del PIB fijado como meta para 2026. La cobertura de las reservas internacionales se ha fortalecido considerablemente desde 2024, y el desempeño del sistema de subasta de divisas ha mejorado, gracias a los favorables ingresos de divisas en el contexto de elevados flujos de remesas y altos precios del café, así como por la orientación monetaria más restrictiva previamente adoptada y la reanudación del deslizamiento cambiario.”

Para entender mejor uno de los temas más debatidos en la actualidad y una de las reformas estructurales más importante del programa con el FMI, como es la situación de la ENEE, recordemos lo que decía el FMI en la III Revisión del Programa en junio 2025:

“Se están logrando avances significativos en el sector energético. Las iniciativas de las autoridades para reducir las pérdidas de energía, incluidas las inversiones en transmisión y distribución de energía, están dando resultados positivos, al tiempo que una coordinación más estrecha entre las instituciones gubernamentales está facilitando la reducción de los atrasos en los pagos con generadores privados. Estas medidas están contribuyendo a mejorar la posición financiera de la empresa estatal de servicios públicos, ayudando a reducir los riesgos fiscales relacionados y respaldando el crecimiento económico a mediano plazo.”

La necesidad de continuar en esta ruta trazada se ratifica en el comunicado de FMI de la IV y V Revisión, pese a que los avances citados se ven neutralizados por el cierre del Programa Nacional de Reducción de Pérdidas por el gobierno actual sin una evaluación de su desempeño y sin ninguna alternativa a la vista. En relación con el aumento de la eficiencia operativa de la empresa se señala que es “esencial seguir mejorando”. En ningún momento el FMI defiende la privatización de la ENEE. Literalmente esto es lo que dice:

“Es necesario redoblar esfuerzos para reducir las pérdidas de electricidad y abordar los atrasos con el fin de fortalecer la posición financiera de la empresa estatal de electricidad. Asimismo, es esencial seguir mejorando la gobernanza y la eficiencia operativa para mejorar la sostenibilidad del sector y apoyar las muy necesarias inversiones en el sector eléctrico.”

El papel del actual gobierno en esta revisión no fue el de presentar resultados concretos como los señalados, sino que de comprometerse formalmente ante las autoridades del FMI a continuar la ruta de disciplina fiscal y reformas estructurales iniciadas por el gobierno anterior.  Expresiones como “mantener el compromiso con la disciplina fiscal”, “avanzar en la liquidación de los fideicomisos”, “El desempeño del programa para las cuartas y quintas revisiones ha sido favorable” establecen rutas de trabajo comenzadas por el gobierno de la presidenta Castro que, ojalá, se continúen para la estabilidad macroeconómica del país. No parece en nada a un programa con el FMI que haya estado en el suelo, ¿verdad?

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